DANDYS Y CÍNICOS

Por José Antonio Monterrosas Figueiras

Jorge Ayala Blanco presenta un nuevo volumen de su abecedario del cine mexicano. Es el número 21 y está dedicado a la «T», por ello se llama La tendencia del cine mexicano y no La taradez del cine mexicano, pero no, Ayala Blanco es resiliente, sapiente y querendón con el cine nacional, yo lo digo porque alguna vez dijo el maestro que «en el cine no existen ideas malas, sino formas taradas de desarrollarlas».

Pero no en este libro leo que hay cien obras cinematográficas producidas entre 2021 y 2023, es decir, cien tendencias —algunas tal vez taradas, ¿no?—. Que cada apartado además —y como ya es costumbre— está organizado de acuerdo con la índole de sus realizadores: veteranos, cineastas con al menos tres largometrajes; aquellos que replican películas extranjeras en versión nacional; realizadores de segunda obra; los de ópera prima; los documentalistas; los cortometrajistas y las mujeres cineastas –ellas, con un notable incremento de producciones–.

Las fuentes de estudio son las películas mismas, que son desmontadas y contrastadas cual Mantis Religiosa que es el maestro y exponer desde lo interdiciplinario la sociología, la antropología, la filosofía, la literatura y la comunicación, así como las propias de la historia del cine. Cuando alguna vez tomé clases sabatinas en Coyoacán con Jorge, nos decía que el crítico de cine tenía que alimentarse de todo para enriquecer su análisis de las películas —de ahí lo de Mantis Religiosa eh—.

Este volumen —según lo leído por esta web—, refleja un periodo pospandémico inmediato. Ayala Blanco cree el cine ha estado «emergiendo con dificultad de la aciaga noche del encierro, de la frustración universal de los impulsos humanos vitales, del cruel aplazamiento, del horror confinado, […] directo ahora al reconocimiento del mundo exterior y el acceso a una normalidad vuelta en gran medida traumatizante y disfrutable a la vez, una retoma del pulso del cine mexicano cuya producción y exhibición (no tanto en salas sino en plataformas y por internet) jamás se detuvo […], contribuyendo a configurar ese inédito y evanescente rostro del cine nacional al que este libro quiere rendir un fervoroso tributo de reconocimiento».

«Las películas en lenguas originarias o sobre afromexicanos ya empieza a asomarse en este libro, se verá mucho mejor en el siguiente tomo»: Ayala Blanco

En entrevista con José Quezada del diario El Universal, Ayala Blanco dijo que: «el cine mexicano es lo más incluyente de la Tierra. No tiene una sola tendencia. No impone ninguna línea. Para mí, lo fascinante es que no se repiten los temas. El cine mexicano actual es plural e incluyente, imposible definirlo con una sola frase. Esa es la motivación para escribir La tendencia…».

Agregó que actualmente hay comedia y películas totalmente surrealistas que marcan una tendencia y subrayó que «ninguna otra la sigue». Ahí dio los ejemplos de Los minutos negros, de Mario Muñoz, que la llamó como «la tendencia putrinoir», pues es «una de las películas más agresivas que se han hecho en México desde el punto de vista del thriller, (ya que) es un límite del thriller y la crueldad».

«Dentro de la misma línea violenta —continuó— encontramos una película que, en realidad, es la denuncia de una matanza, La alberca de los nadies, de José Luis Solís, [así como] una película que sirve de recordatorio del levantamiento que dio origen a la guerrilla urbana, Mujeres del alba, de Jimena Montemayor, basada en los libros de su padre, Carlos Montemayor».

En esa conversación publicada el pasado 17 de septiembre, el mes en el que suele presentar sus libros —por ejemplo, el 21 de septiembre pero de 2016, presentó La khátarsis del cine mexicano, con la presencia del ahora finado Carlos Bonfil— explicó que «una de las funciones que puede tener este libro es motivar al lector a que se acerque a esas películas que dejó pasar. Lo bueno es que ya ninguna película se pierde, prácticamente todas son recuperables. El cine se busca en un flujo de exhibición paralela, subterránea, que permite al lector perfectamente encontrarse con esas películas. Las más difíciles, por supuesto, son los cortometrajes».

«No hay temas tabú, la apertura es grande, ya puedes hacer películas que no prohíbe Margarita López Portillo porque ofenden su moral o a la Virgen de Guadalupe, como le pasó a Retes. El mundo cambió totalmente. Lo que me parece fascinante del cine mexicano es que ya no hay diferencia entre la alta cultura y la cultural popular. Hablo de las posibilidades de cada película, que pueden tener exhibición comercial o sólo quedarse en los festivales».

Manifestó que actualmente ya no hay temas tabú en el cine mexicano. «Imagínate —le recordó a Quezada— en el año 65 u 80 hacer una película contra el ejército mexicano. Está Heroico, de David Zonana, que se exhibió comercialmente y tuvo buena difusión, filmada, además, en las instalaciones del Colegio Militar».

«No hay temas tabú, la apertura es grande, ya puedes hacer películas que no prohíbe Margarita López Portillo porque ofenden su moral o a la Virgen de Guadalupe, como le pasó a Retes. El mundo cambió totalmente. Lo que me parece fascinante del cine mexicano es que ya no hay diferencia entre la alta cultura y la cultural popular. Hablo de las posibilidades de cada película, que pueden tener exhibición comercial o sólo quedarse en los festivales».

Para el desmontador de películas el cine mexicano no murió con la pandemia ni con el cambio de régimen, sino que siguió haciéndose y subrayó que «las películas, digamos, de nuevos temas se van a ver mejor en los siguientes tomos. El cine mexicano tuvo que reinventarse y encontrar todo tipo de salidas. Salidas que, si quieres, pueden ser desesperadas o insólitas», manifestó.

El crítico al final de la entrevista habló de un tema que es muy interesante, es decir, las películas en lenguas originarias o sobre afromexicanos —un tema que a mí también me parece novedoso y que comenzó de manera más enfática a partir del sexenio de Andrés Manuel López Obrador—, y «que todo ese tipo de cine que ya empieza a asomarse en este libro, se verá mucho mejor en el siguiente tomo. Sectores de la sociedad que no podían expresarse ya lo pueden hacer», concluyó.

Ya no más le quedan seis tomos al abecedario

A Jorge Ayala Blanco le quedan seis tomos para concluir esta gran hazaña que comenzó en 1968. Actualmente tiene 84 años —nació el 25 de enero de 1942—, esto quiere decir que en dos años tendrá 86, ¿y si ya tuviera listos los del 2024, 2025 y casi el del 2026, será que que en 2028, pudiera tener los otros tres? Sería una pregunta que me gustaría hacerle.

Pero ya lo he dicho en otras notas y aquí lo vuelvo a escribir, que alguna vez en una entrevista, me dijo que no era una carrera contra el tiempo sino un placer extendido escribir sobre películas, de eso ya hace tal vez diez años —o más—. ¿Será que el profesor, pudiera concluir su obra cumpliendo exactamente 60 años de que se publicó el primer libro del abecedario y cumpliendo él sus 86? ¿O tal vez en 2030 cuando cumpla la infinita edad de los 88 y concluyendo el primer sexenio de una mujer en el poder presidencial? ¿Tendremos vida para llegar a ese momento? ¿Podremos ver el último tomo de esta gran aventura?

Lo que sí podemos afirmar es que este lunes 21 de septiembre Jorge Ayala Blanco platicará sobre su libro número 21 de esta colección en la sala 4 de la Cineteca Nacional, al lado de Perla Ciuk, Roberto Fiesco y Alejandra Sánchez, quienes serán moderados por Santiago Torres. ¡Suerte al profesor!

José Antonio Monterrosas Figueiras es periodista cultural y cronista de cine. Es editor cínico en Los Cínicos. Ha colaborado en diversas revistas de crítica y periodismo cultural. Conduce el programa Cinismo en vivo.


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