DANDYS Y CÍNICOS
«Lo primero es la gente y su derecho a la felicidad»
Por José Antonio Monterrosas Figueiras
Apenas en la clausura del Festival Internacional de Cine de Morelia, su vicepresidente, Cuauhtémoc Cárdenas Batel, hijo del líder histórico de la izquierda en México, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, dedicó su tradicional mensaje con el que cierran las actividades cada año a su madre, Celeste Batel, fallecida en 2021, y su padre, Cuauhtémoc Cárdenas, quien el 22 de octubre, fecha en que arrancaba el Congreso Internacional “La ultraderecha en un mundo globalizado” en el Museo de Antropología de Xalapa, estaba convocado para la inauguración, por lo que La UV publicó dos líneas en su cuenta de X, que decían: “Por motivos de salud, el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano no podrá participar”..
Es así que la noche del 23 de octubre, en el Teatro Melchor Ocampo, en Morelia, Cárdenas Batel expresó: «Yo también le voy a dedicar esto a mis papás, porque es muy bonito que la gente se acuerde de la familia, así que a la memoria de mi mamá y a mi padre que tanto quiero, les dedico estas palabras que voy a decir». Luego dio un consejo a los que les dan ganas de llorar, «lloren, es muy bonito, se siente muy bien, y para mostrar los sentimientos en público, primero hay que tener sentimientos».
Cuatro días después de ese mensaje de uno de sus hijos, llegó la noticia de que el tres veces candidato a la presidencia de México; el que denunció un fraude electoral en 1988 frente a Carlos Salinas de Gortari, tras «la caía del sistema»; fundador del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en 1989, con el que en 1997 llegó a ser el primer Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, murió a la edad de 92 años.
Es cierto esto que leo en La Jornada, que durante el homenaje de la UNAM por sus 90 años, el ingeniero Cárdenas recordó que a partir de 1988 la lucha democrática costó entre 600 y 800 “muertos caídos en distintas jornadas. Crímenes, yo diría, todos ellos, que se mantienen en la impunidad y que se han mantenido en la impunidad”. Tal parece que a La Cuartra Transformación no le importa o prefiere olvidarlo, ¿por qué será?
José Antonio Monterrosas Figueiras
No se puede entender la lucha democrática de México, sin la figura del ingeniero Cárdenas, que irónicamente, cuando Andrés Manuel López Obrador llegó a la presidencia de México, en 2018, no le agradeció, ni reconoció absolutamente nada, ni en su discurso de toma de posesión, ni en su discurso del Zócalo, aunque Cárdenas, quien tuvo que aprender a sonreír en las campañas electorales, fue quien acuñó el lema, en 1997, de: «Lo primero es la gente y su derecho a la felicidad», que luego AMLO lo convirtió en «por el bien de todos, primeros los pobres» y «sonríe, ya ganamos».
Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, hijo del general Cuauhtémoc Cárdenas del Río, quien vivió parte de su infancia en la Residencia Oficial de Los Pinos ahora Centro Cultural, cuando su padre fue presidente de México en el periodo de 1934 a 1940, murió este miércoles, en el mismo día, pero de 1954, que falleciera el periodista y político Enrique Flores Magón, quien apoyó abiertamente la candidatura presidencial del padre de Cuauhtémoc, quien nació en la Ciudad de México, ciudad que lo vio nacer el 1 de mayo de 1934, y donde concluyó su legendaria vida.
Quien escribe esta nota, le tocó vivir esos momentos históricos del triunfo de Cuauhtémoc Cardenas en la Ciudad de México, recuerdo que había policías comunitarios en bicletas en las esquinas y fue cuando comenzamos a usar cinturón de seguridad en los autos, porque si no nos multaban, tema que se replicó en otros lugares de México. En ese tiempo participé en una radio comunitaria en un parque de una capital amarilla y perredista, pero también viví esos tiempos violentos donde vivimos de cerca el asesinato de Paco Stanley. Era impensable que la izquierda fuera corrupta, pero éramos ingenuos y respirábamos esperanza, ahora parece que son iguales o peores, porque son respingones.
Es cierto esto que leo en La Jornada, que durante el homenaje de la UNAM por sus 90 años, el ingeniero Cárdenas recordó que a partir de 1988 la lucha democrática costó entre 600 y 800 “muertos caídos en distintas jornadas. Crímenes, yo diría, todos ellos, que se mantienen en la impunidad y que se han mantenido en la impunidad”. La Cuartra Transformación no le importa o tal vez prefiere olvidarlo, ¿por qué será?
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