CINISMO / FILMOTECA A SMILE ON THE DOG
El regreso en papel del Programa Mensual de la Cineteca en tiempos de la Inteligencia Artificial
Por Fernando Ramírez Ruiz

Se presentó en sociedad, o como se decía en el pasado, ante la prensa, pues prensa, prensa, lo que se dice prensa ya casi no hay, la nueva etapa impresa del Programa Mensual de la Cineteca Nacional. Mismo que va en el número 509, aunque en realidad lleva 510 números, pues hay un número repetido, es decir, lleva 42 años y seis meses publicándose.
A partir de la pandemia pasó a mejor vida digital y desde hace unos meses resucitó una versión en papel. La razón que se dio para invertir en una publicación impresa me parece buena, esa razón es que es que a pesar de su nombre, Programa Mensual, una publicación mensual ya no sirve para ver que película ir a ver a la Cineteca, pues las películas van cambiando, como en cualquier cine, según su éxito o fracaso en taquilla, y no se sabe con antelación la cartelera de cada mes y entonces ahora el Programa Mensual es para pensar el cine, y para darle peso a ese pensamiento sobre el cine nada mejor que imprimirlo. Totalmente de acuerdo.
También se dijo que este programa busca fomentar el diálogo y que ayuda a formar una comunidad y a divulgar el trabajo de la Cineteca que no es sólo la parte de pasar películas, también tiene áreas de investigación y de rescate y preservación éstas. Lo principal, sin embargo, es la parte de la crítica, que es lo que ocupa más páginas. En este sentido, el Programa Mensual de la Cineteca tiene una gran tradición: Todos los críticos famosos de México desde que existe este programa han publicado en sus páginas, impresas o digitales, es decir, Ayala Blanco, García Riera, Pepe Návar, Carlos Bonfil, Pepe de la Colina, Naief Yehya, Alberto Acuña Navarijo, etc. Y las colecciones de esta revista se pueden subastar en casas de subastas como la López Morton.
También pueden fingirla, uno puede decirle a la IA: “Oye bro, échate una crítica de tal película como si fueras un hijo textual de Ayala Blanco con Fernanda Solórzano o de Jean Luc Godard con Pauline Kael o de Siskel con Ebert”. Las IAs pueden imitar los modismos de un escritor, pero no deja de ser algo falso, pues para empezar los críticos imitados quizá nunca verían esa película o escribirían de ella. Pero en un páramo sin críticos profesionales no habrá ni obras críticas que imitar. En inglés bautizaron a todo lo que hacen las IAs como «slop»: Una marea de contenido homogéneo, como un moco verde gigante que lo devora todo.
Fernando Ramírez Ruiz
Hoy en día cuando se habla de crítica es inevitable el tema de la Inteligencia Artificial, pues parece que esta hace redundante a la crítica. Una persona en el panel dijo que las IAs tienen mucha información, pero no tienen sentimientos, lo cual es cierto, pero las IAs pueden fingir sentimientos y hasta pueden hacerte creer que te aman. Yo digo que lo que no pueden hacer estos entes, que en las redes sociales para IAs se dicen “bro” entre ellos, es tener individualidad.
También pueden fingirla, uno puede decirle a la IA: “Oye bro, échate una crítica de tal película como si fueras un hijo textual de Ayala Blanco con Fernanda Solórzano o de Jean Luc Godard con Pauline Kael o de Siskel con Ebert”. Las IAs pueden imitar los modismos de un escritor, pero no deja de ser algo falso, pues para empezar los críticos imitados quizá nunca verían esa película o escribirían de ella. Pero en un páramo sin críticos profesionales no habrá ni obras críticas que imitar. En inglés bautizaron a todo lo que hacen las IAs como «slop»: Una marea de contenido homogéneo, como un moco verde gigante que lo devora todo.
Regresando al tema concreto de la crítica de cine, éste no es un tema que les importe sólo a críticos profesionales o aspirantes a ello, pues la función crítica en su sentido más amplio es esencial para el cine; desde la reflexión sobre lo que hace de quien escribe un guión, hasta el trabajo crítico de un jurado de un premio o festival.
Las cinetecas no tendrían razón de ser sino fuera porque hay criterios, surgidos de la función crítica acerca de que películas vale la pena conservar y exhibir y que no son los mismos, aunque a veces puedan coincidir, con los criterios comerciales.
C

Fernando Ramírez Ruiz estudió en la prepa de La Salle, de la Ciudad de México, al lado del hijo del presidente Miguel de la Madrid y en la secu Nuevo Continente se enamoró de Lucerito, tiempo después cruzó miradas y le dijo quiúbole a Yordi Rosado en la Universidad Intercontinental, de la que desertó de la carrera en Ciencias de la Comunicación. Ha conocido a Diego Luna, fue Stand in de Sasha Sokol y el Chivo Lubezki en una película. Está escribiendo el libro de memorias: «Quiúbole con mis encuentros con los famosos» y es director de la Filmoteca A smile on the dog.





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