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CINISMO / COBERTURA CÍNICA DEL FICUNAM 16

Con la presencia de los japoneses Kurosawa y Hamaguchi, además de la famosa actriz francesa Julie Delphy

Por Fernando Ramírez Ruiz

Hamaguchi, quien estará en el FICUNAM 16, ganó el Oscar a mejor película extranjera en el 2022 con una adaptación de un cuento de su compatriota Haruki Murakami

Festival Internacional de Cine de la UNAM como de costumbre, trae un extenso número de películas y actividades relacionadas al cine y esta ocasión tendrá lugar entre el 5 y el 15 de noviembre, en las salas de Cultisur, el Museo del Chopo y San Ildefonso, que cuenta con nuevos equipos para verlas mejor. Incluiran 250 películas entre cortos y largometrajes —sobre todo mexicanos—. Tendreá además performances, concurso de cineminutos, presentación de experiencias inmersivas, encuentro de escuelas de cine, funciones de cine con música en vivo, actividades académicas, un programa de apoyo para nuevas películas, sección competitiva internacional y un largo etcétera.

En esta décimo sexta edición estarán los directores japoneses Ryusuke Hamaguchi y Kiyoshi Kurosawa, así como la famosa actriz francesa Julie Delphy, quien por cierto también es directora, productora y guionista entre otras cosas.

Kurosawa y Hamaguchi son directores multipremiados en festivales como Berlin, Venecia, Cannes, y hasta en los Oscares. Drive My Car de Hamaguchi ganó el Oscar a mejor película extranjera en el 2022 con esta adaptación de un cuento de su compatriota Haruki Murakami, a quien nomás no le dan el premio Nobel, que según sus fans se merece, pero se puede decir que indirectamente ya se ganó un Oscar. Llegan tras presentar sus más recientes películas en la pasada edición del festival de Cannes, El Samurai y el Prisionero y All of a Sudden respectivamente. Esta última es la candidata oficial de Japón al Oscar a mejor película extranjera para el próximo año.

Kurosawa y Hamaguchi además de ser colaboradores fueron maestro (Kurosawa) y alumno (Hamaguchi), y habrá una plática entre ellos que se presenta como clase magistral.

¿Qué hace El Día que murió Pedro Infante en el FICUNAM y en un ciclo que pretende ser de cine popular?

Habrá cuatro películas mexicanas en la restrospectiva «En El boxeador, el hombre y la dama – El cine popular de los ochenta en contexto», que incluyen Nocaut (1983), de José Luis García Agraz; El amor a la vuelta de la esquina (1986), de Alberto Cortés; Ratas de la Ciudad (1986), de Valentín Trujillo, en versiones restauradas 4K, y El día que murió Pedro Infante (1982), de Claudio Isaac.

Aunque ésta última mencionada, según puede verse en lo que parece ser un poster original de la cinta que originalmente se llamaba Amores Escandalosos y eso del día que murió Pedro Infante era una especie de subtítulo. Ya nada más hasta aquí van dos cosas que pueden hacer sentir engañados a los incautos que vayan a ver esto: Primero, el box brilla por su ausencia en la historia, no tiene nada que ver con box. Segundo, no tiene nada que ver con Pedro Infante. Lo de «el día que murió Pedro Infante» viene a cuento pues el protagonista, un personaje que en realidad representa al director y guionista Claudio Isaac, ya que nació el día que murió Pedro Infante, el 15 de Abril de 1957. El personaje estelar, Pablo Rueda, es un pintor – escritor, como Claudio Isaac, cuyo segundo apellido era Rueda.

No se entiende que razón puede haber para incluir esta película de este olvidado director, a quien si alguien podría recordarlo es porque alguna vez fue pareja de la cantactriz Sasha Sokol. A caso será por eso, porque el ciclo se presenta que está «conformado por cuatro largometrajes mexicanos que «transitan entre la memoria de la cultura popular, el romance, el drama urbano y el boxeo», sin embargo, además de no tener nada que ver con el boxeo, tampoco es un drama urbano, no incluye ni siquiera un verdadero romance, mucho menos algo que pueda calificarse como un amor escandaloso, y está en las antípodas de cualquier cosa digna de llamarse cultura popular.

De lo que se trata en cambio es de un tipo con pretensiones de intelectual que usa al actor Humberto Zurita como alter ego para llevar su vida, sin mayor interés, a la pantalla. Lo curioso es que la película parece darnos una pista acerca de como fue que Claudio Isaac logró hacer este bodrio. Resulta que Pablo Rueda es un pintor, que además ha publicado un libro y quiere publicar otro. El mismo Rueda dice que su primer libro fue publicado pues tenía el apoyo de un político que influyó en la editorial, y que no fue por la calidad del libro, que en todo caso fue porque la editorial quería dar cierta imagen, aunque no especifica cual.

Para el segundo libro, este político le retira su apoyo, se niega a influir en la editorial, y la editorial lo rechaza. El editor le dice que es una historia evidentemente autobiográfica, como esta película, que es demasiado pretenciosa, otra vez como este filme y que no va a conectar con el público, igual que en la misma historia de este largo.

Y claro uno se pregunta si no será que Claudio Isaac tenía por ahí algún político que lo apoyaba para poder filmar cosas tan malas, que sin duda estaba bien conectado, ya que fue hijo del director, y célebre caricaturista, pintor y atleta olímpico Alberto Isaac y su madre Lucero Rueda fue directora de arte y diseñadora de producción. Isaac junior logró conjuntar un elenco con actores como el ya mencionado Humberto Zurita y están Delia Casanova, Pedro Armendáriz, Alfonso Arau, Leticia Perdigón, Carmen Salinas, Luz María Jerez y las —en ese entonces muy famosas estrellas de televisión— Chela Braniff (Fiebre de Sábado por la Noche) y Ariane Pellicer (Cachún Cachún Ra Ra).

Aún así se trata de un filme olvidado y Claudio Isaac sólo hizo otra película después de ésta, que aunque siguió trabajando para la televisión, se nota que tenía buenos contactos en Televisa. Lo que es difícil de entender es ¿Qué hace esto en el FICUNAM y en un ciclo que pretende de cine popular?

Migrantes que se meten solitos a la ratonera chilanga: El profe de deportes, la trabajadora social y el chavo banda

Es un lugar común en la ficción mexicana que mexicano que migra a la ciudad de México acaba en la cárcel, como alguna vez lo expliqué en el análisis de El Milusos. En ese sentido Ratas de la Ciudad, pertenece a ese genero que podríamos llamar de Migrantes que se meten solitos a la ratonera chilanga.

Pero también es una película que rompe con otros tópicos típicos: Para empezar aquí en vez de un padre abandonador tenemos una madre abandonadora que deja al marido y al hijo, por otro hombre. Luego hay un policía judicial que es un personaje poderoso en la cárcel. Cuando la leyenda dice que ahí los matan. En Llámenme Mike al judas que cae en la cárcel lo dejan lelo de una madriza. Pero de cualquier modo rompiendo con esa idea la película acata otra regla, esa sí grabada en piedra, del cine mexicano, el judicial representa al poder y viceversa.

Vista así, lo que nos presenta esta película es la historia de dos personajes; el maestro de deportes Pedro y su hijo Pedrito que son como dos bolas de billar golpeadas por la bola del poder y que salen en direcciones contrarias. Como dos venaditos lampareados por las ilusiones de Reino Aventura, el parque de diversiones de la capital que pasó a ser Six Flags, son embestidos afuera de este por el coche de un judicial borracho que no ven pues lo tapa un puesto de periódicos con sus noticias que les ocultan lo que se les viene encima.

Pedrito acaba en el hospital y después en la calle y el papá va a dar a la cárcel por negarse a firmar la falsa versión de los hechos del policía. Los dos acabarán siendo comidos e integrados en puntas del poder aparentemente opuestas pero que todo mundo sabe están unidas, la delincuencia y la policía judicial.

Pedro pasa en unos años de presidiario a madrina, como se les dice en México a los tipos que trabajan para la policía sin serlo. Y al final acaba graduado de judicial con placa. Una trayectoria que no tiene nada de raro en México.

Pedrito por su parte es engullido por una sangrienta pandilla de niños, las ratas. Unos niños rata de los de antes que nomás robaban y mataban pero no se metían a internet porque todavía no había internet. Pedrito y su amiguito ladrón y tragafuegos, que primero le dio una torta y luego lo puso a robar, se meten al nido de estos escuincles sin darse cuenta. Con Pedro se da otro lugar común, el policía lo saca de la cárcel para que trabaje para él.

Ratas de la Ciudad toma dos temas muy sonados de los ochentas: Los chavos – banda y las guerrillas. En ese entonces había guerrillas y guerra en El Salvador, Guatemala y Nicaragua. En la película se escuchan noticias sobre la guerrilla en El Salvador mientras Pedro tiene su bautizo de fuego enfrentando a unos guerrilleros.

Padre e hijo se reencuentran al final como dos bolas de billar que coinciden tras múltiples rebotes. Pero más peligroso que enfrentar guerrilleros armados es quedar en la mira de los policías que manejan tras bambalinas a los criminales. Como le sucede a Pedrito.

Ya que la película saca el tema de la guerra en El Salvador conviene recordar que las famosas maras centroamericanas (nombre que viene de marabunta, como las hormigas marabunta que atacan en montón, como los niños de esta película), se formaron con migrantes centroamericanos que huían de la guerra, y la pobreza, y formaron las maras o pandillas en Estados Unidos, específicamente en Los Ángeles y luego fueron deportados de regreso a sus países. Aquí Pedro y Pedrito migran sin saber que se están metiendo en esas guerras soterradas que son el crimen y la lucha por el poder.

Aunque la verdad es que apenas tiene algo de box, un round que Pedro se echa en el Reclusorio Oriente y ya. La dama es el personaje de Angélica Chain, una trabajadora social, pero es un personaje más bien secundario. De cualquier modo esta película es considerada un clásico y merecidamente.

El documental y su migración intimista en el FICUNAM

No deja de llamarme la atención como es que ahora todos los documentales documentan primero el proceso mismo de hacer el documental y a él o los documentalistas. Por un lado, me da la fuerte sensación de que se trata de puro pinche narcisismo. Otra parte de mi, piensa que a la mejor el documental y hasta la noticias, narradas digamos que de forma anónima, son un estilo o una moda, pasada de moda. Como dirían los obsesionados con el tema del género, que se trata de un constructo social. Que ese sí, por lo menos en lo que se refiere específicamente al documental, ya cayó. Para bien o para mal.

El documental Un murmullo recorre la tierra (México, 2026), de Gabriela Domínguez Ruvalcaba, lleva esta tendencia más allá, y por eso mismo no se le puede negar, al menos, originalidad, ya que es un documental sobre otro documental que no llegó a ser, porque la directora y su amiga —o pareja, no lo sabemos—, Andrea, comenzaron un documental militante sobre mujeres migrantes que además dieran a luz durante su migración, específicamente sobre mujeres migrantes de paso por Chiapas, pero la violencia del narco truncó ese documental. No se pudo continuar ese plan.

Además a la tal Andrea le dio cáncer y se murió. Antes de eso las documentalistas que documentaban la migración, migraron. Si no de forma permanente, de algún modo, a Berlin. Y entonces el documental agarra el tema de los insectos, tan abundantes en Chiapas, en especial las chicharras, también llamadas cigarras o cicadas, y hasta acuñan un nuevo término, la entomo cinematografía, el cine-insecto digamos, esta también atado a través de un vínculo personal, una entomóloga y coleccionista de insectos, familiar de la directora, cuya historia también acaba trunca a causa de la violencia. La asesinan mientras buscaba una especie de insecto en algún lugar entre Tuxtla Gutierrez y San Cristobal de Las Casas.

Gabriela Domínguez Ruvalcaba, directora del documental Un murmullo recorre la tierra

Ambas películas usan deliberadamente el documental como un espejo, en Un murmullo recorre la tierra, la directora Gabriela Domínguez usa a mujeres migrantes e insectos como espejos para hablar de la vida de todo mundo, todos somos migrantes, dice ella, animales y humanos. Nacer es cruzar una frontera y siempre estamos en territorio desconocido buscando un lugar seguro. Una buena metáfora sin duda hallada en un documental-chicharra que se negó a morir.

Fernando Ramírez Ruiz

Al final la historia, sorprendentemente, acaba siendo muy redonda, pues los insectos migran, se metamorfosean y tienen ciclos de vida y estrategias de supervivencia que pueden relacionarse con los de las personas. Y hasta con un documental que se niega a morir y se metamorfosea en otro, íntimo, personal, que sobrevive migrando de tema y metamorfoseándose en el camino.

Una anterior película que concursó en la sección Ahora México del festival de cine de la UNAM, el FICUNAM, de la que escribí, llamada El Mirador, también sucede en una frontera, aunque en la frontera norte, en Tijuana, y le noto un curioso paralelismo con esta. En Un murmullo recorre la tierra la frontera México – Guatemala es un tema muy importante y ambas películas atraviesan una y otra vez la frontera del documental para pasar a la ficción como en el caso de El Mirador —o del cine-ensayo— como en este caso.

Ambas películas usan deliberadamente el documental como un espejo, en Un murmullo recorre la tierra, la directora Gabriela Domínguez usa a mujeres migrantes e insectos como espejos para hablar de la vida de todo mundo, todos somos migrantes, dice ella, animales y humanos. Nacer es cruzar una frontera y siempre estamos en territorio desconocido buscando un lugar seguro. Una buena metáfora sin duda hallada en un documental-chicharra que se negó a morir.

La Quincena del conformismo

El FICUNAM traer la selección de películas estrenadas en la última Quincena de Cineastas (anteriormente llamada Quincena de Realizadores) del Festival de Cannes, el cual es un programa llamado Quincena Extendida, que anteriormente sólo se ha llevado a cabo en Nueva York y Los Ángeles y este año se agregan Hong Kong y Ciudad de México.

Esta quincena comenzó en 1969 a raíz de las protestas del llamado Mayo Francés del 68, pues un grupo de cineastas, entre ellos Jean Luc Godard, Truffaut, Milos Forman, Claude Lelouch entre muchos otros, tantos que los acabaron llamando los 180, pensaban que no estaba bien que ese festival siguiera su curso como de costumbre en medio de la revuelta, como si no pasara nada.

Además estaban en contra de la censura y de varias otras cosas. La protesta se puso física, los directores entraron en el Palacio de Festivales de Cannes, la sede del festival, donde hubo enfrentamientos y el festival se acabó cancelando. Como consecuencia de esto, a partir del siguiente año, empezó esta quincena como una muestra paralela para presentar cine fuera del mainstream, de lo convencional o como quieran llamarlo.

la decepcionante La Perra, de la chilena Dominga Sotomayor, que se trata de eso, de una perrita llamada Yuri y la relación con su mamá humana, Silvia

¿Y qué nos presenta este año esta quincena extendida? Primeramemente, la decepcionante La Perra, de la chilena Dominga Sotomayor, que se trata de eso, de una perrita llamada Yuri y la relación con su mamá humana, Silvia. Todo esto en un entorno exótico, una fría isla boreal del país de la cineasta. Por más que le metan el tema de pérdida y la maternidad y hagan la historia en un lugar pintoresco y remoto, la historia no deja de ser la de una perrita y su humana. Godard y toda la Nouvelle Vague se revuelcan en su tumba.

Esta quincena en donde fueron descubiertos talentos como George Lucas o Ken Loach nos trae una película de esas que como dicen algunos dan la sensación de estar con un cachorrito caliente. Y literalmente para ello nos traen una historia de perritos. Como de matiné, como de la perrita Lassie, una trama de caricatura ñoña. Yo no tengo nada contra los animalitos, amo a los animales, pero esto no viene al caso en una muestra anticonvencional, carece por completo de imaginación, no hay nada original en la historia o en la forma de contarla. Puede gustarle a cierto público, pero no es lo que uno espera de la quincena de cineastas de Cannes.

Este 5 de noviembre, que comienza el FICUNAM, pueden ir a ver La Perra, pero la verdad si les gustan mucho los perritos y perritas yo recomendaría mejor ir a adoptar.

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Fernando Ramírez Ruiz estudió en la prepa de La Salle, de la Ciudad de México, al lado del hijo del presidente Miguel de la Madrid y en la secu Nuevo Continente se enamoró de Lucerito, tiempo después cruzó miradas y le dijo quiúbole a Yordi Rosado en la Universidad Intercontinental, de la que desertó de la carrera en Ciencias de la Comunicación. Ha conocido a Diego Luna, fue Stand in de Sasha Sokol y el Chivo Lubezki en una película. Está escribiendo el libro de memorias: «Quiúbole con mis encuentros con los famosos» y es director de la Filmoteca A smile on the dog.


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