CINISMO

El Woody Allen de la tercera edad

La película Café Society: “se mece en el fino y peculiar tejido de la triada del humor negro, la ironía y el sutil sarcasmo que caracteriza el estilo Woody Allen, quien es hoy un militante de la tercera edad”, afirma el autor de la nota.

Por Francisco Meza

Cafe Society_Interior

“Una vida sin análisis, es una vida que no merece ser vivida”

—Sócrates

De manera simple, concreta y llana, la película Café Society (EUA, 2016) de Woody Allen es una historia que se desarrolla en función de tres plataformas las cuales el director de cine estadounidense ha aplicado a lo largo todo su historial cinematográfico.

Primero, el romanticismo con referencia formal en el genero literario, el cual resulta dominante al 100% durante el desarrollo de la narración, convirtiéndose en el recipiente esencial de su historia.

Segundo, la comedia, a través de la cual el cineasta evoca de manera abierta a los cánones cimentados, de manera principal, por el inglés William Shakespeare. En especial en la comedia de enredos que está totalmente inmersa, al menos en la primera hora de la película. La comedia de las equivocaciones (1591-92), por citar una de las múltiples comedias de enredos escrita por el dramaturgo inglés, subyace funcional para Allen en la estructura narrativa de su filme, el cual le otorga un sentido esférico a la historia.

Es importante añadir que el inicio de Café Society arranca provisto con la mayor relatividad posible en lo que compete a los antecedentes históricos de sus personajes. Por lo que durante el trayecto del tiempo fílmico, en referencia a  la relación sentimental de la pareja protagónica, permanece inalterable en sus objetivos emocionales. Hecho que evoca a la pieza literaria ya mencionada.

La presencia de algunos matices de impotencia volitiva que presenta la pareja protagónica de enamorados, un tercer elemento, sugiere de varias maneras algún paralelismo estrecho con la intervención del destino en su vida sentimental, dando pauta a citar el concepto de un “trágico subjetivo”. Por ello, resulta necesario señalar que la presente película no es una tragicomedia sino una comedia romántica —de enredos— al estilo Woody Allen.

El cineasta evoca de manera abierta a los cánones cimentados, de manera principal, por el inglés William Shakespeare. En especial en la comedia de enredos que está totalmente inmersa, al menos en la primera hora de la película. La comedia de las equivocaciones (1591-92), por citar una de las múltiples comedias de enredos escrita por el dramaturgo inglés, subyace funcional para Allen en la estructura narrativa de su filme, el cual le otorga un sentido esférico a la historia.

Pese al radical cambio hacia el formato digital, Woody Allen como icono del S XXI, opera con la maestría del bardo celta, pues el progreso de su historia va proporcionando enriqueciendo al espectador con sus innovaciones. Esto en relación a su trabajo referente al lenguaje cinematográfico, logrando un conjunto de incrustaciones desde tres perspectivas en la fotografía.

Además el director no olvida esa postura personal, cuando relata a terceros sus historias. Enfatiza la vida de aquellos personajes que la historia oficial los trata manera injusta, pero que de varias maneras operan en la realidad inmediata, viviendo y cohabitando con aquellas donde “los spots iluminan”.

Sin duda un logro destacado en estos tiempos de lo digital es la obtención de un fidedigno código sonoro, así como un detallado conjunto de significantes propios de la década de los 40s y 50s, con un vestuario y maquillaje que lo sitúan un poco mas allá de lo puntual y necesario.

La película se mece en el fino y peculiar tejido de la triada del humor negro, la ironía y el sutil sarcasmo que caracteriza el estilo Woody Allen, quien es hoy un militante de la tercera edad.

Café Society resulta, a fin de cuentas, una de las 14 seductoras tentaciones del cinéfilo nacional, así como sus subsecuentes y naturales generaciones nuevas, para asistir a la Muestra Internacional de Cine 2016, con proyección en las salas de la Cineteca Nacional, a partir del viernes 11 de noviembre de 2016.

Agradable sorpresa consiste en ver que el icono efímero que identifica a el cartel de la 61 Muestra, el cual tiene origen en el Departamento de Diseño de la institución, irrumpe con los modelos de Muestras anteriores. ©

Francisco Meza_Semblanza
Foto: Vladimir Bustamante

Francisco Meza, antropólogo y crítico de cine.