CINISMO / FILMOTECA A SMILE ON THE DOG

Por Fernando Ramírez Ruiz

Los Mierdas Punk

Nadie es inocente, de Sarah Minter, que filmó en los años ochenta -Cineteca Nacional dice que es de 19871, el Diccionario de Directores del Cine Mexicano no tiene registrada ni a su directora2 pero sí está Elisa Miller, en plataformas como Filmafinnity se lee que es 19863 y en IMDB hay escuetos datos como el nombre de la cineasta y el año de 19864–es considerada por algunos un documental o un drama documental y eso me parece un halago, pues aunque tiene algunas tomas no montadas es obvio que casi todo está dramatizado y hay -aunque minúscula- una historia. Eso sí, no hay actores, porque todo mundo se interpreta a sí mismo, algo que no era nuevo pero definitivamente no estaba de moda en los 80s.

Entonces la película nos sumerge en el mundo y la vida de los Mierdas Punk, una banda, valga la redundancia, de chavos banda, pues en la Ciudad de México a los jóvenes que empezaron a agruparse en los ochentas se les llamó así. La más famosa fue la de los Sex Panchitos y no es casualidad que las bandas tengan sex y punk en sus nombres, pues como vemos en esta película, que no dura ni una hora por lo que si no me equivoco es un mediometraje, la ideología y religión de estas bandas es el punk. Kara, el protagonista, dice en una escena que deben ser más anarquistas y verse más fachas. Verse y ser más punks pues.

El punk encontró entonces terreno fértil en Ciudad Nezahualcóyotl, una gigantesca urbanización (creo que es considerada la tercera ciudad con más población hispanohablante del mundo) pegada a la Ciudad de México que se formó con migrantes pobres que llegaron del campo.

Entonces los Mierdas Punk conocen a los Sex Pistols, a los Exploited, y parece que hasta a Public Image Limited, y se ponen camisetas con la bandera británica y también usan jerga española. Kara dice encarar para explicar que la policía los mete a la cárcel, pero me queda claro que si a cualquiera de los ídolos punks de los Mierdas los llevan a donde viven ellos, se mueren. Las escenas más crudas de la película son en los basureros, por la zona del bordo de Xochiaca, a donde va a parar buena parte de los desperdicios del en ese tiempo Distrito Federal y su área conurbada, extensiones sin fin de inmundicia. Y ahí vemos a los Mierdas buscando ropa para verse más fachas, uno encuentra un saco y dice: «¡Miren, como el Johnny Rotten!».

Entonces los Mierdas Punk conocen a los Sex Pistols, a los Exploited, y parece que hasta a Public Image Limited, y se ponen camisetas con la bandera británica y también usan jerga española. Kara dice encarar para explicar que la policía los mete a la cárcel, pero me queda claro que si a cualquiera de los ídolos punks de los Mierdas los llevan a donde viven ellos, se mueren.

Sin duda, aún sin ser un documental propiamente, esta película tiene un gran valor como documento de una contracultura . Así sea una ficción. Y creo que sobre todo por capturar el habla, el lenguaje de los Mierdas. Mucha gente habla como ellos y no es un lenguaje que suela aparecer en el cine. Estos aparecen como chavos muy reflexivos, tranquilos, simpáticos y confundidos. No van a ninguna parte. No hay futuro, esa también se la saben. Kara, sin embargo, quiere escapar y un día se va a la estación de tren a comprar un boleto que lo aleje de su vida., piensa constantemente en la muerte, lo que me recuerda que según Don Juan, el mítico brujo mexicano de los libros de Carlos Castaneda, hay que tener presente a la muerte todo el tiempo.

Pienso que Kara podría ser en el futuro un seguidor de la Santa Muerte, un culto que en los ochentas ha de haber sido muy pequeño y poco conocido aún. Sin embargo, Kara huye de la muerte, de la confusión y la droga que lo confunde aún más, el cemento en su caso. También escapa de la rutina y del hostigamiento de la tira, la policía.

Al final llega a uno de esos pueblos mexicanos que parecen habitados por puras viejas fantasmales. ¿Logrará Kara escapar del no futuro? Apenas llegando se ve qué es lo que tiene en contra él, pues llega preguntando si ahí hay chavos banda y en donde podría comprar droga, pero bueno, al menos ahí no hay policía según le dicen. La respuesta seguramente está en la secuela de esta película: «Nadie es inocente 20 años después» (2010), también dirigida por Sarah Minter, quien falleció el 7 de abril de 2016, por lo que este mes de abril que ya se nos fue, cumplió una década de la partida de esta cineasta mexicana.

  1. https://www.cinetecanacional.net/sedes/detallePelicula.php?FilmId=HO00009589&cinemaId=003 ↩︎
  2. https://diccionariodedirectoresdelcinemexicano.com/?ee_search_query=%7B%22s%22%3A%22Nadie+es+inocente%22%7D&s=Nadie+es+inocente ↩︎
  3. https://www.filmaffinity.com/mx/film230408.html ↩︎
  4. https://www.imdb.com/es-es/title/tt0356930/?ref_=fn_t_2 ↩︎

Fernando Ramírez Ruiz estudió en la prepa de La Salle, de la Ciudad de México, al lado del hijo del presidente Miguel de la Madrid y en la secu Nuevo Continente se enamoró de Lucerito, tiempo después cruzó miradas y le dijo quiúbole a Yordi Rosado en la Universidad Intercontinental, de la que desertó de la carrera en Ciencias de la Comunicación. Ha conocido a Diego Luna, fue Stand in de Sasha Sokol y el Chivo Lubezki en una película. Está escribiendo el libro de memorias: «Quiúbole con mis encuentros con los famosos» y es director de la Filmoteca A smile on the dog.


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