CINISMO

La vastedad de un país en el que todo muere

La libertad del Diablo es una obra que muestra el lado soft de la cultura narcomexicana actual; la cual está llena de incertidumbre, esperanza, venganza y arrepentimiento; los testimonios que la componen representan diversos núcleos de la sociedad y cuentan su historia de arraigo de manera anónima.

Por Raquel Ayala White

La libertad de diablo
La libertad del diablo inmensamente fotografiada por María Secco.

Everardo González, aclamado director mexicano, destacado por realizar documentales reveladores como: La canción del pulque (2003), Ladrones viejos. Las leyendas del artegio (2007) y El paso (2016) —por mencionar algunos—, presentó en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara su último documental La libertad del Diablo (2017) y con él ganó además el premio de Amnistía Internacional para documentales en la Berlinale. Ahora se encuentra en la Gira Ambulante, número 12, y pronto será su estreno comercial.

La libertad del Diablo es una obra que muestra el lado soft de la cultura narcomexicana actual; la cual está llena de incertidumbre, esperanza, venganza y arrepentimiento; los testimonios que la componen representan diversos núcleos de la sociedad y cuentan su historia de arraigo de manera anónima.

A través de distintas voces, Everardo, arma un discurso donde; por un lado, la propia existencia y su perpetuidad es el principio y el fin de todo y; por el otro, el resguardo de la vida de familiares sobrepasa los límites de la razón y nos lleva, como expectantes a coincidir con la esperanza de que todo salga conforme al plan: Vida, fama, reencuentros, abundancia.

Mujeres y hombres de nacionalidad mexicana conforman una sinfonía polifónica para entablar una conversación con las personas espectadoras sobre sus experiencias como víctimas de la cultura del narcotráfico, el crimen organizado, el sistema de impunidad y corrupción que distingue a nuestro país, en el cual todo mundo ponemos nuestro granito de arena.

Los estragos que ha dejado el crimen organizado en México, sobrepasan los linderos de la imaginación presentes en el trabajo de Everardo; como dicen por allí: “la realidad supera la ficción”. Habrá que desmenuzar qué tan ficcional puede llegar a ser un documental, así como qué tanto documenta y con qué finalidad.

Lo anterior, remite a otros documentales que abordan este tema, tal vez de forma más intrépida. Narcocultura (2014) de Shaul Schwarz, muestra de forma más tangible la manera en la que la policía y SEMEFO operan para realizar las investigaciones sobre cómo trabaja el Cártel de Sinaloa para cruzar Ciudad Juárez y llevar la droga hasta El Paso. Schwartz impacta con sus estadísticas y el abordaje de casos e imágenes que ilustran de manera cruda esa situación. Adornando, de vez en vez, con una muestra de la cultura musical del “movimiento alterado”.

Mientras tanto, Everardo se queda con la parte testimonial, la voz de la incertidumbre de un pasado en resiliencia que no ayuda a dimensionar la realidad; las cifras que muestra son intangibles y, lo más relevante que llega a revelar, en ese aspecto, es cómo está relacionada la milicia con el narcotráfico, aunque esa información se queda en el límite de los gritos del hastío personal.

Tal vez la contraposición de los discursos en La libertad del diablo nos hace fluir la sangre, el coraje y la empatía con lo que estamos viendo. Desde esta configuración, esa imagen uniformada de víctimas y “victimarios”, a través de una máscara refleja que en realidad todas las voces son de víctimas del sistema.

La libertad del diablo
Una máscara refleja que en realidad todas las voces son de víctimas del sistema.

Por otro lado, Matthew Heineman en Tierra de Cárteles (2015), expone la forma en la que la ciudadanía michoacana ha logrado levantarse en contra del cártel de esa zona, los Zetas y los Caballeros Templarios, por la labor realizada por el doctor José Manuel Mireles, quien ha sido el encargado de organizar autodefensas en el estado de Michoacán para hacer justicia con su propia mano.

Heineman muestra la desesperanza y rabia de un pueblo que lucha cada día por sobrevivir al narco, la corrupción, la impunidad, la traición y la venganza; esto, en contraposición con la voz del crimen organizado que se expresa como un ente con las mismas necesidades que cualquier persona, los mismos miedos y las ganas de trabajar por tener y ofrecer un futuro mejor a sus familias.

Por su parte, Everardo nos invita a transitar por un diálogo solemne con un sicario que habla a través del ego, del triunfo, la riqueza y el orgullo; sin arrepentimiento ni ganas de perdón, asunto que remonta a la historia de venganza de Alejandro Cota Quiroz en el filme 1973 (2003), de Antonino Isordia, un autor intelectual sin escrúpulos, del asesinato de su familia.

Desde otra perspectiva, la serie documental Clandestino. Un mes con el cartel de Sinaloa, conducido por el español David Beriain (2016-17), quien se inserta de manera impávida en este mundo y muestra, en tres capítulos, los diferentes actores y actrices que han construido su vida alrededor de la creación, distribución y tráfico de narcóticos, los mismos agentes tangentes ocultos como sombras en la oscuridad, trabajando por conveniencia, obligación o infortunio.

Tal vez la contraposición de los discursos en La libertad del diablo nos hace fluir la sangre, el coraje y la empatía con lo que estamos viendo. Desde esta configuración, esa imagen uniformada de víctimas y “victimarios”, a través de una máscara refleja que en realidad todas las voces son de víctimas del sistema.

Sin duda, lo más plausible del documental de Everardo es la excelente fotografía de María Secco, ganadora al Ariel por La jaula de oro (2014) y nominada al mismo premio por el largometraje Te prometo anarquía (2016), la que muestra con un lenguaje poético las múltiples vidas con un mismo rostro, que están entre el encierro de sus realidades y la vastedad de un país en el que todo muere. Es que antes muerto que perder la vida. ©

Raquel Ayala_Semblanza
La nieta bastarda de Ayala White.

Raquel Ayala es productora y crítica de cine, además de guía turística de municipios Salvajes en FemPower.

@rackhayala