DANDYS Y CÍNICOS

Una virgen y lobizona llamada Justine

La película Grave (Francia-Bélgica, 2016), de la francesa Julia Ducournau, que en nuestro país la titularon Voraz, que no hubiera estado mal llamarla Feroz, sobretodo cuando pensamos en que Justine, la chica caníbal de dieciséis años proveniente de una familia vegana luce en el cartel un rostro con boca sangrante y pupilas dilatadas, como si fuera una lobizona que acabara de devorar a su “víctima”, es una sobre el despertar sexual de una chica cualquiera.

Por José Antonio Monterrosas Figueiras

Voraz
Garance Marillier es la hambrienta Justine.

La película Grave (Francia-Bélgica, 2016), Ópera Prima de la francesa Julia Ducournau, que en nuestro país la titularon Voraz, que no hubiera estado mal llamarla Feroz, sobretodo cuando pensamos en que Justine, la chica caníbal de dieciséis años proveniente de una familia vegetariana —o vegana para ir con estos tiempos de millennials— luce en el cartel un rostro con boca sangrante y pupilas dilatadas, como si fuera una lobizona que acabara de devorar a su “víctima”, es una sobre el despertar sexual de una chica cualquiera.

El termino lobizona, por cierto, lo retomo del ensayo “Vírgenes y lobizonas”, de la escritora uruguaya Gabriela Onetto (Replicante, 10 Octubre de 2012), el cual nos habla de los arquetipos femeninos contenidos en un libro con ese nombre, de Léonie Garicoïts. La lobizona es aquella mujer que en las noches corre bajo la luna aullando, presa de un hechizo que sabe que en algún momento pasará, porque se trata de ciclos.

En Voraz se cuenta, como ya dije, el despertar sexual de una joven que abandona la burbuja familiar “puritana”, para vivir nuevas experiencias como estudiante de veterinaria. “La novatada” es, entre otras cosas, probar un diminuto riñón de conejo. Justine que es primeriza en eso de comer carne, se da cuenta que le gusta y mucho. Esto no quita que pase por una terrible intoxicación producto del impacto que tienen las toxinas de la carne en su cuerpo.

“A los caníbales se les suele tachar de monstruos aunque no son vampiros ni hombres lobo”, explica la cineasta Julia Ducournau en una entrevista a Juan Manuel Freire, “pensé que sería interesante poner al espectador en la piel de uno de ellos, de alguien que se convierte en caníbal, y hacerles entender sus deseos, sus necesidades y también su miedo a ser como son. Conectar al espectador con su lado oscuro, y hacerle cuestionarse sus valores”. 

VorazEsta película causó polémica en el Festival Internacional de Cine de Toronto, ya que algunos espectadores presentes en su exhibición desmayaron y requirieron de asistencia médica. Ahora viendo la película pienso que tal vez traían la mirada virgen sobre cine de vísceras o a lo mejor fue el canibalismo en una chica tan linda, no lo gore, lo que las puso fatales. A mí me recuerda el caso de la película La bruja (EUA, 2015), Ópera Prima del norteamericano Robert Eggers, que más que un filme de terror era uno de amor retorcido. Aunque nos dijeron que era una película de espanto insoportable. 

“A los caníbales se les suele tachar de monstruos aunque no son vampiros ni hombres lobo”, explica la cineasta Julia Ducournau en una entrevista a Juan Manuel Freire, “pensé que sería interesante poner al espectador en la piel de uno de ellos, de alguien que se convierte en caníbal, y hacerles entender sus deseos, sus necesidades y también su miedo a ser como son. Conectar al espectador con su lado oscuro, y hacerle cuestionarse sus valores”. 

Onentto en su ensayo sobre arquetipos femeninos explica que la palabra lobizona no existe en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, pero “lobisón” (hombre lobo), sí. Por lo que ésta queda genéricamente excluida. Así que hay una doble transgresión, ya que como lo sospechó y verificó la autora la palabra “lobizona”, en femenino, no está ni siquiera consignada. La posible explicación de que ese sustantivo es exclusivamente masculino, como si no tuviera mucho sentido incluir el femenino, “no debe estar en la economía de tinta, sino en la economía simbólica, en el imaginario social”.

Voraz
Las hermanas Voraz.

No es nuevo en el cine que se muestren perfiles de mujeres “monstruosas”, lo que tal vez si es novedoso es que muchas mujeres reconozcan abiertamente a esos personajes estridentes, metidos en historias que pueden encajar en ciertas realidades —pero sometidos por los géneros fílmicos—, transgrediendo así los valores establecidos como tótem en sociedades conservadoras y falocéntricas. Si en la otra película francesa La vida de Adele (Francia, España, Belgica, 2013) de Abdellatif Kechiche, dos chicas lesbianas se frotan sus vaginas por varios minutos en un filme de amor romántico, en Voraz dos hermanas se muerden —literalmente— una a la otra sin recato en una película de jóvenes crepusculares. “Sabes a curry” se llega a escuchar incluso que le dice Justine a su hermana también caníbal, luego de calmar el antojo con uno de sus dedos.

Los géneros han estallado —diría el crítico de cine Jorge Ayala Blanco—, yo digo que son las lobizonas-cinéfilas las que han reventado frente a las opresiones masculinas. “Algún día el lado oscuro, las profundidades, lo que no nos gusta ver, dejarán de ser tabú, locura: serán tan naturales como la luz lunar, distinta a la del sol”, apunta al final de su ensayo Gabriela Onetto y aspira a que la mujer sea completa en sí misma, como las vírgenes y “estar alineada con la propia oscuridad, como las lobizonas” o chicas caníbales en películas sin etiquetas o simplemente la historia de una joven llamada Justine. ©

José Antonio Monterrosas Figueiras
Reportero Repicante.

José Antonio Monterrosas Figueiras es editor cínico en Los Cínicos y periodista replicante en Replicante y al revés en Revés.

@jamonterrosas