A VECES ME DESPRECIO

El festival de música que ha rebasado todo parámetro

“Por años estuve de acuerdo con el eclecticismo, pero aprendí que hay parámetros y en el Festival Vive Latino se rebasaron todos”, afirma el cronista cultural Félix Morriña en el telón de los veinte años de este festival de rock que, explica, parece más “la fiesta de una quinceañera”. ¿Y todo para qué?, se pregunta.

Por Félix Morriña

Por años estuve de acuerdo con el eclecticismo, pero aprendí que hay parámetros y en el Festival Vive Latino se rebasaron todos. Hoy día es un encuentro muy ecléctico, versátil (cual fiesta de quinceañera), con gustos para todos y con algunas novedades y chispazos de mejora, pero ya acostumbrados —y tras 20 años de existencia—, uno sólo cumple con su labor y vámonos a otra cosa.

Así que si por ahí existe todavía algún purista, ortodoxo, vintage y derivados —cual viejos lesbianos— sobre la percepción del rock en todas sus variantes, idiomas, expresiones y manifestaciones artístico-culturales en el mundo, que son aquellas que le dieron origen al rock contestatario, déjenme decirles que la programación de este encuentro musical anual en habla hispana hace mucho que se transformó y se adaptó a las condiciones del mercado, a la oferta y la demanda, como corresponde al negocio de la música para las masas, por lo que esos entes a quienes les debemos la banda sonora de nuestras vidas, sólo hay que agradecerles por lo que hicieron y por lo que nosotros dejamos de hacer. 

¿Está bien? ¿Está mal?, me preguntan infantes, nuevos interesados y público que empezó a vivir este festival musical hace un lustro o menos, y lo único que alcanzo a decir, es que todo ha cambiado para seguir igual, como el sentido común del punk. 

En lo particular, el Festival Iberoamericano de Cultura Musical Vive Latino me ha dejado tan satisfecho como desilusionado en varios aspectos, al grado de —algunas veces— ya no querer asistir debido al robo de celulares (como me pasó hace dos años en pleno túnel para pasar de un escenario a otro, leer En el Vive Latino que me robaron el celular), asaltos al interior del Foro Sol donde se lleva a cabo el festival; altos precios y servicios que no cubren ya mis expectativas. Nunca, eso sí, dejaría de informarles a mis lectores y a mi audiencia, porque hay cosas rescatables año con año, que hacen que uno se dé una vuelta por la Ciudad de México para enterarse y vivir la experiencia.

El Festival de Rock convertido en una Feria Santoral 

Alex Lora en la conferencia de prensa del Vive Latino 2019. Foto: David Bolaños.

La primera década del Vive Latino fue la mejor en muchos sentidos, desde la programación, la edad que teníamos, el valor de la experiencia de estar en otros festivales de otras naciones, como el Cosquín Rock de Córdoba, Argentina; la forma de trabajar de la prensa, las condiciones en las que uno podía operar y moverse, hasta las comidas, bebidas y demás insumos y viáticos de la época. La siguiente década hubo altibajos, cambiaron radicalmente las cosas, entraron grupos que nada tenían que ver con la vanguardia sonora del momento, mucho menos con el rock, y entraron a escena géneros musicales que dejaban jugosos dividendos a los organizadores, gracias a que jalaban cantidades de personas, hordas de seguidores que empezaron a invadir poco a poco los espacios ganados a pulso por la comunidad rockera.

De repente, tenías a lado tuyo a melómanos de feria, con exóticos gustos y parafernalia digna de encuentros musicales de banda, de ferias santorales, como ganaderas y todo lo que tenga que ver con el ambiente rural o de suburbios alejados de lo cosmopolita.

De repente, tenías a lado tuyo a melómanos de feria, con exóticos gustos y parafernalia digna de encuentros musicales de banda, de ferias santorales, como ganaderas y todo lo que tenga que ver con el ambiente rural o de suburbios alejados de lo cosmopolita. A veces se parece a esas películas de narcotraficantes en las que hay todo el folclore de los colombianos mezclada con la onda española, la mexicana y la mediterránea (como un safari africano en español). 

En lo particular, no tengo nada contra ese extracto de una clase social ajena, por completo, a la mía, sólo que yo no invado esos espacios y no me gusta en absoluto que invadan los míos (cada quien en su lugar, esta agua no gusta del aceite), salvo en condiciones muy, pero muy especiales. Por curiosidad y por trabajo, en su momento, tuve oportunidad de presenciar y vivir encuentros sonoros ajenos a mis gustos musicales, cuyo resultado queda sólo en la memoria y muy pocas veces lo he registrado en materia periodística. 

El Vive Latino 2019 de veteranos rockeros y algunas sorpresas

El cantante Óscar Chávez en la conferencia de prensa del Vive Latino 2019, que decenas de jóvenes “periodistas” no tenían idea de quién era, apunta Morriña. Foto: David Bolaños.

Con este contexto, ya no debe haber molestia alguna y usted amable seguidor, lector y simpatizante, sabrá escoger bien su programación para los dos días que dura el Festival Vive Latino 2019, es decir el sábado 16 y domingo 17 de marzo, en donde el plato fuerte será ver a los veteranos roqueros de este país, así como algunas sorpresas de los demás países iberoamericanos, con invitados especiales del orbe sajón. 

El primer día estarán Bomba Estéreo, Caifanes, Cirse, Daniela Spalla, División Minúscula, Editors, Fantastic Negrito, Fermín IV, Foals, Fobia, Guasones, Juanse, Jumbo, Kill Aniston, Liquits, Los Afro Brothers, Machingón, Technotronic, el mismísimo Óscar Chávez, Ximena Sariñana, Ska P, Sonido Gallo Negro, entre otros. Para el domingo, 17 de marzo, estarán entre otros más, The 1975, María Barracuda, El Gran Silencio, Bunbury, Café Tacvba, Draco Rosa, Bowie: André y amigos, Orquesta Dámaso Pérez Prado, Los Estrambóticos, Los Tres, Miguel Mateos, La Orquesta Mondragón, The Plastics Revolution, Santana, Javier Bátiz, El Tri, de quienes se espera suban los tres grupos para hacer un jam sesión histórico, que marque un antes y después en el rock en este país, ya que son el eje motriz de generaciones enteras, pese a quien le pese, guste a quien guste. ¡Sólo por verlos, aunque sea por separado, cada uno en su espacio y escenario, vale la pena esta edición!

Habrá además lucha libre, proyección de películas, el tradicional tianguis chopero, la presentación de un libro conmemorativo y una gran variedad de ofertas en esta “feria masiva de talentos y mercadeo sonoro”. Ya saben, hace mucho que el rock dejó de ser lo que era, con todo y su espíritu contestatario e irreverente, porque se ha convertido en un ecléctico producto de la canasta básica del mexicano.

En próximas entregas les iremos diciendo aspectos sociológicos de este masivo encuentro con la música, mientras disfruten de los saludos de algunos músicos que estuvieron en la conferencia de prensa, en la que no supieron decir: Silencios Estereofónicos, nombre del próximo programa de radio y televisión en línea de este interlocutor, pero no importa si dijeron Sonidos, en lugar de Silencios, porque todo sucedió muy rápido y con tanta gente, decenas de jóvenes “periodistas” que no tenían idea de quiénes tenían frente suyo como por ejemplo Óscar Chávez. ¡Les digo, todo ha cambiado para seguir igual!

Saludos de algunos músicos programados para el Vive Latino 2019, quienes no supieron decir “Silencios Estereofónicos”, es que no saben “ler” (ALV VL19).

Habrá además lucha libre, proyección de películas, el tradicional tianguis chopero, la presentación de un libro conmemorativo y una gran variedad de ofertas en esta “feria masiva de talentos y mercadeo sonoro”. Ya saben, hace mucho que el rock dejó de ser lo que era, con todo y su espíritu contestatario e irreverente, porque se ha convertido en un ecléctico producto de la canasta básica del mexicano. Nos vemos por allá, cuiden sus cosas, no anden solos y no se pongan hasta la madre, para que no los molesten los agentes de seguridad privada contratada para la ocasión. ¡No quiero presenciar abusos, gandallez y estupidez juntos!

¡Salud!

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Dandy pero punk.

Félix Morriña es periodista y promotor  etílico-cultural. Columnista en Impulso, Semanario Punto Revista Ágora. “Este oficio sí es para cínicos”, podría ser el título de su libro de crónicas culturales.