REPORTE CÍNICO: FICG 34

Amaneciendo el Festival Internacional de Cine de Guadalajara

Dos películas —una boba y otra dulcemente aletargada— y una charla de la nueva directora del Festival Internacional de Cine de Guadalajara, además del reencuentro con un crítico de cine peruano, le dieron la bienvenida al cronista a esta edición número 34.

Por José Antonio Monterrosas Figueiras

El crítico de cine peruano Sayo Hurtado, llegando, una vez más, al FICG. ¡Bienvenido!

La mañana de este viernes, 8 de marzo, llegué a la ciudad de Guadalajara para dar cobertura a su festival de cine número 34, que durará de aquí y hasta el siguiente viernes, 15 de marzo. “¡Bienvenido a Lacralajara!”, me dicen mis amigas tapatías sobre su amada ciudad, al mirar una foto mía con el colega periodista peruano Gonzalo Hurtado en Facebook, quien desde el 2011 asiste a este evento fílmico. Las bravatas, desplantes y llave aplicada vilmente por un periodista karateca mexicano al buen Sayo, que lo intentó discriminar por ser peruano, no impidió que volviera de nuevo, y todo lo contrario, regresara más fortalecido con un proyecto personal de crítica de cine llamado Cinensayo. ¡Bienvenido Sayo hermano, ya eres mexicano! (Leer El periodista de cine Sayo Hurtado responde a reportero de La Jornada).

Las actividades iniciaron en el Conjunto de Artes Audiovisuales, ubicado en el municipio de Zapopan —cada vez queda más lejos de Guadalajara el festival—, con una película un tanto boba e irregular, de origen portugués, llamada Tristeza e alegría na vida das Giraffes, de 2019, que dura 118 minutos y es dirigida por Tiago Guedes. Yo abandoné la sala a los treinta minutos, no sé por qué me tardé tanto. La vida de una niña que convive con un hombre disfrazado de oso y al mismo tiempo con un padre deprimido que adora la obra literaria de Chéjov. Película que parece más un trabajo universitario que una película en competencia internacional. Al final me cuentan que matan al hombre disfrazado de oso —lo que no sé es si apuñaladas.

Al mediodía de ese acalorado viernes —y entre películas— fui testigo de la inauguración de Programas de Industria, en la sala 4 del enorme CAE, con la presencia de la nueva directora del festival, Estrella Araiza, quien fuera, precisamente,  la directora de Industria y Mercado del Festival y directora del Festival Internacional de Cine de Guadalajara en Los Ángeles. Recordar que Iván Trujillo renunció a la dirección del FICG en enero pasado, para aceptar el nombramiento como director del canal de televisión de la Universidad Nacional Autónoma de México. Araiza dijo que cualquier comentario y crítica sobre su trabajo se lo mandaran a su correo electrónico o a su Twitter @estrellablue. ¡Mucha suerte a Estrella en este nuevo cargo!

Los Tiburones, filme uruguayo en Guadalajara.

Los Tiburones, con la que Lucía Garibaldi ganó mejor dirección en el Festival de Sundance, es un filme con espíritu indie y aunque es cierto que se vuelve un tanto tediosa, después del tercer intento de la chica por llamar la atención del chico con playera fubolera, no deja de tener cierta magia los rostros y los cuerpos que viven en un pueblo con playa, en el que se muestra el aburrimiento y la necesidad de estallar de la bella puberta.

Directora y actriz de la película uruguaya Los Tiburones en el FICG34. Foto: Sayo Hurtado.

Un poco más tarde vi la película más uruguaya que española y argentina, que son con los paises que coproduce. Los Tiburones, dirigida por la uruguaya Lucía Garibaldi, cuenta la historia de una chica adolescente que está en el despertar sexual y en la playa, qué más que tener ganas de coger o enamorarse de un joven para coger y es uno que porta la playera del equipo peruano Alianza Lima. Sayo Hurtado quien se encontraba a lado mío en la sala de cine, después de la proyección de la película, pregunta sobre esta peculiaridad del personaje, pero para la directora no había mayor significado que el que la playera tuviera escrito la palabra: corazón.

Los Tiburones, con la que Lucía Garibaldi ganó mejor dirección en el Festival de Sundance, es un filme con espíritu indie y aunque es cierto que se vuelve un tanto tediosa, después del tercer intento de la chica por llamar la atención del chico con playera fubolera, no deja de tener cierta magia los rostros y los cuerpos que viven en un pueblo con playa, en el que se muestra el aburrimiento y la necesidad de estallar de la bella puberta. Tal pareciera que los tiburones que supone han llegado a ese lugar, en realidad son la metáfora de los deseos ardientes de la chica de piernas largas y turgentes. El cine uruguayo en lo personal no me deja de sorprender por su dulce letargo salpicado de ironía. Así como este festival que apenas comienza.

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