DANDYS Y CÍNICOS

A contagiarnos del populismo bueno

Este martes, 1 de septiembre, se llevó acabo el segundo informe de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador. Notablemente cansado y con una lectura un tanto extraviada, el hombre de la honestidad más valiente del país parecía que se estaba despidiendo de su cargo, pues dijo que ya acabó con la corrupción y que sólo hay un “bandidaje oficial” (ya saben esas frases que de tanto repetirlas se vuelven verdad), es decir, que no hay nada de que preocuparse. ¡Bienvenidos a su circo!

Por José Antonio Monterrosas Figueiras

Este martes, 1 de septiembre, se llevó acabo el segundo informe de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador. Notablemente cansado y con una lectura un tanto extraviada, el hombre de la honestidad más valiente del país parecía que se estaba despidiendo de su cargo, pues dijo que ya acabó con la corrupción y que sólo hay un “bandidaje oficial” (ya saben esas frases que de tanto repetirlas se vuelven verdad), es decir, que no hay nada de que preocuparse, porque el robo de gran calado ha terminado, pues ya llegó su domador de corruptos. ¡Bienvenidos a su circo!

Entre otras cosas dijo que no es para presumir, pero en el peor momento México cuenta con el mejor gobierno, palabras que seguro cayeron como agua bendita sobre algunos presentes —setenta en tiempos de pandemia ahí nomás—, y que seguro abrieron sus bocas para que les cayera un poco de saliva del humanista con traje de burócrata que desborda verdades que están haciendo historia, ¡qué emocionante!

La palabra feminicidio, por cierto, apareció una sola vez en su discurso, y fue para advertir que han bajado en el país estos en comparación con noviembre de 2018, aunque seguro las protestas en tiempos Covid son pagadas por los conservadores; la palabra cultura la mencionó a lo mucho cinco veces, dos de ellas fue para decir que Fondo de Cultura Económica hizo y que el Fondo de Cultura Económica hará. Ya saben, como titulara el periodista Rogelio Villarreal en un amplio texto sobre ese rubro tan maltratado en este gobierno: “Cuando escucho la palabra cultura escondo la cartera: la 4T contra la cultura”.

De los cien compromisos expresados en el Zócalo de la Ciudad de México el 1 de diciembre de 2018, el presidente afirmó que se han cumplido con 95 —algo que ya había escuchado hace un año— los otros cinco ya están por cumplirse —ya merito pues se da la Cuarta Transformación de la vida pública el país, ya merito.

La palabra feminicidio, por cierto, apareció una sola vez en su discurso, y fue para advertir que han bajado en el país estos en comparación con noviembre de 2018, aunque seguro las protestas en tiempos Covid son pagadas por los conservadores.

La violencia, la crisis, la Covid ya están domadas, las remesas de los mexicano en Estados Unidos cada vez son más (¡gracias Donald Truump!). El país va muy bien, pobres pero felices. Parece que en breve Andrés Manuel López Obrador lo podremos mandar a descansar pues ya dejó un México transformado y moralizado, en el que comen los que nos dan de comer, citando a Carlos Pellicer, y en el que la alegría ajena es nuestra propia dicha, parafraseando a Adam Smith y yo no sé, pero o Andrés Manuel ya se quiere bajar de este sexenio o ya se quiere ir a dormir más tempranito para salir a las Mañaneras con más energía a pontificar y repetir una y otra vez las mismas frases que le hemos escuchado desde el primer día de su gobierno, como aquella de que ya se acabó la corrupción, esas palabras me recuerdan las frases demagógicas que utilizara hace veinte años el otro presidente torpe, llamado Vicente Fox , sobre que en quince minutos el conflicto en Chiapas lo pacificaría.

Así fueron los 45 minutos del discurso, desde Palacio Nacional, del presidente más insultado en la historia de México, desde Francisco I. Madero. Y tal vez tenga razón, es que ha hablado tanto que ha desgastado su discurso reduciéndolo a frases hechas y dichas hasta el hartazgo, por eso aquí mismo y en otros medios mencionamos que a su alteza serenísima no le caería mal un tapabocas ahora que seguimos en cuarentena por el nuevo coronavirus (Un tapabocas para el presidente).

Tapabocas que casi todos los presentes al informe lo llevaban puesto, claro menos él, su esposa, y se alcanza a ver que tampoco Ricardo Salinas Pliego, el poderoso amigo de AMLO y dueño de TV Azteca, pues al acabo que lo único que puede contagiar el presidente es populismo, pero que nadie se confunda, populismo del bueno, es que ha domado a los corruptos para siempre y por siempre. Entiéndalo, que es por su bien y Manuel Bartlett lo sabe, y Pío López Obrador, también.

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José Antonio Monterrosas Figueiras es periodista cultural y cronista de cine. Es editor cínico en Los Cínicos. Ha colaborado en diversas revistas de crítica y periodismo cultural.

@jamonterrosas