A VECES ME DESPRECIO

Me dieron la cicuta en forma de amistad

La clase política no se han dado cuenta de que pueden ser las elecciones más catastróficas de toda la historia reciente, pese a que sean anunciadas como la más grande del país, como si estuviéramos viviéndolas antes del fatídico 2020. Catastróficas porque se pueden posponer debido a la pandemia.

Por Félix Morriña

“La Constitución sólo sirve/
Para nombrar una plaza/
No hay trabajo, respeto, ni equidad…”
Arturo Meza

En pleno inicio del año electoral, la clase política nacional en sus tres niveles de gobierno está inmersa en seguirse atacando de manera mutua en los medios de comunicación tradicionales y vanguardistas, sin ofrecerle nada nuevo a la sociedad en su conjunto en el segundo año de la pandemia por la Covid-19.

Siguen practicando las mismas fórmulas, cuando es momento de generar o crear nuevas formas con el mismo fondo: resolver problemas comunes, y en este caso, temas de salud y sus derivados, entiéndase asuntos relacionados a la partida de los seres queridos: funerarias, panteones, incineraciones, trámites burocráticos para obtener actas de defunción, así como todo lo relacionado al sector salubre: hospitales de todos los niveles, farmacias, consultorios, suministro de medicamentos y una larga lista.

Se debe atender al sector educativo, alimenticio con todo lo que conlleva: el abastecimiento de productos de la canasta básica a bajo costo y con el nivel de calidad respetables. En el sector laboral, ¿cómo vamos a reactivar la economía según cada partido? Deben hacerse propuestas que resuelvan toda esta problemática que se aguzará día con día, conforme pase la pandemia. ¿Y qué pensar de las medidas de seguridad que se deben ofrecer y ejercer en la sociedad cuando la economía colapse?, porque ya se están viendo los primeros estragos en algunas zonas de la entidad mexiquense y algunas regiones de todo el país.

¿Cómo ejercer la política antes, durante y después de las elecciones en el segundo año de la pandemia, sin herir susceptibilidades, siguiendo protocolos y cumpliendo la ley? Considero que las propuestas de los partidos políticos deberían ser como si fueran los ciudadanos, la gente de a pie, la gente de escasos recursos. Deberían actuar como si ya fueran gobierno, sin transgredir las normas impuestas. Se debe pensar en cómo todo eso que está en contra, lo transformas a tu favor.

La clase política no se han dado cuenta de que pueden ser las elecciones más catastróficas de toda la historia reciente, pese a que sean anunciadas como la más grande del país, como si estuviéramos viviéndolas antes del fatídico 2020. Catastróficas porque se pueden posponer debido a la pandemia.

Catastróficas porque el electorado pensante —el del círculo rojo—, el ente intelectual, la clase media alta, la clase media ilustrada, la que siempre paga los trastos rotos y mantiene al país —en términos de pagos de impuestos—, ésos que se han convertido en la nueva clase trabajadora desempleada —o no empleada (que no es lo mismo)—, no estarán apoyando como se venía acostumbrando, porque ahora se voltearán contra la clase política, pensando en sacrificarla por inepta y serán los más rudos en las campañas.

Seguro muchos se sumarán a diversas campañas negras cibernéticas. Muchos piensan que ahí estará la batalla del descrédito, tengan o no razón o verdad en la información generada. Habrá variadas formas de atacar en línea, en las redes sociales, en el sabotaje cibernético, en las “Fake News”.

No estamos preparados para una elección cibernética y estamos muy lejos del gasto que eso implicaría, el cual se traduciría en un gasto innecesario en épocas pandémicas, pero se deberá empezar a practicar con el riesgo de una catástrofe por el fantasma de un fraude electoral en línea.

A este asunto se sumará el sector empresarial que mueve los hilos detrás de cada elección, lo que se anuncia como una de las elecciones parteaguas de la historia de México, porque pese a ser las más relevantes a nivel nacional por la cantidad de votantes, más menos, 80 millones de 127 millones de mexicanos, según informes periodísticos, cuyo resultado será el de poco electorado participante, el fantasma del abstencionismo crecerá cada día más y será mucho más ausente si no hay condiciones salubres, de seguridad, entre otros factores, para ir a las casillas.

No estamos preparados para una elección cibernética y estamos muy lejos del gasto que eso implicaría, el cual se traduciría en un gasto innecesario en épocas pandémicas, pero se deberá empezar a practicar con el riesgo de una catástrofe por el fantasma de un fraude electoral en línea.

Durante las inusuales “campañas pandémicas”, disfrazadas de brigadas protocolarias salubres con altas dosis de cultura y apoyo a la reactivación económica comunitaria local, se deberá tener, no sólo el registro completo de los votantes como se venía haciendo, sino tener sus redes sociales y eso lo debe cuidar muy bien la ciudadanía, la sociedad en general.

No se dejen persuadir, ni convencer ciudadanos si no están seguros de lo que están solicitando de ustedes por todas las vías posibles. La ciudadanía debe tener la certeza de quién le está emitiendo el mensaje correcto a la persona indicada.

Sin duda, serán unas elecciones sui generis.

Esta columna está ambientada con la música del disco 70 centavos (1989) del cantautor michoacano, Arturo Meza, uno de los más queridos críticos del sistema socioeconómico, político y cultural mexicano desde la música y la literatura. Para la clase política nacional, la audiencia de los Silencios Estereofónicos solicita les dediquemos la canción “Un tipo solitario”, cuya letra y música les comparte este Cínico Mayor para que se contextualicen en esta época de elecciones pandémicas.

Dice así: “Un criminal decente se pasea por el jardín/ Mostrando sus medallas, mientras otro cuida a su mujer./ Un bato de la esquina me quiere asesinar,/ Y un terco policía también me sentenció./ Un diputado quiere mi voto, la extrema izquierda me pegó su cartel/ Y el presidente no quiere mi sed,/ Porque le puede quemar la lengua/ Y al comunista también./ Un locutor vendido vocifera estupideces/ Me ofrece su programa a cambio de mi piel./ Pero no creo en las patrañas, alguien ya me condenó/ Me dieron la cicuta en forma de amistad./ Un diputado quiere mi voto, la extrema izquierda me pegó su cartel/ Y el presidente no quiere mi sed,/ Porque le puede quemar la lengua y a la derecha también./ Un tipo solitario no quiere apostar,/ No quiere tus medallas y no le gusta tu mujer,/ Además no tiene plata y el poder del tribunal,/ Sólo el valor de su mirada, pero eso a ti te cae muy mal./ Un diputado quiere mi voto, la extrema izquierda me pegó su cartel/ Y el presidente no quiere mi sed,/ Si no abandonan la escena ahora, quizás se arrepentirán,/ Se arrepentirán”.

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Dandy pero punk.

Félix Morriña es periodista y promotor ex etílico-neo canábico cultural. Columnista en Impulso, Semanario Punto Revista Ágora. “Este oficio sí es para cínicos”, podría ser el título de su libro de crónicas culturales.