CINISMO MAULLADOR

Antes que cambiara el régimen

Aquella noche que todo comenzó, nadie imaginó qué vendría. El clan estaba dedicado a cuidar su territorio, el vecindario de Temis. La mayoría no tenían compañero y las que tenían eran esperadas por ellos en casa, preparados a cumplir sus órdenes.

Por José Echaury

«¡En la manada no hay lugar para gatos sólo para sus funerales!» —gruñó en frenesí Hipp, lideresa del clan—. Lo rodearon y acabaron con su vida creyendo que todo había terminado, pues tras el desafortunado encuentro, ese mes arrojó números blancos.

Tres meses antes, la pesadilla había comenzado con el hallazgo de dos cuerpos sin vida en los callejones. Se dio poca importancia al acontecimiento. Hasta cierto punto, obedecía a la normalidad debido al modus vivendi de las integrantes del clan, trabajando o luchando siempre al límite de sus fuerzas.

A los días, dos lideresas aparecieron en las mismas circunstancias mortuorias. La autoridad tomó cartas en el asunto, algo no marchaba como debiera. El patrullaje se redobló pero los asesinatos continuaron.

La psicosis colectiva se desató, nadie confiaba en las autoridades. Un pequeño porcentaje de habitantes decidió emigrar por las pocas garantías de seguridad que el lugar ofrecía. Los cimientos del clan se tambaleaban.

La psicosis colectiva se desató, nadie confiaba en las autoridades. Un pequeño porcentaje de habitantes decidió emigrar por las pocas garantías de seguridad que el lugar ofrecía. Los cimientos del clan se tambaleaban.

José Echaury

El motivo del asesino eran un misterio. Delicadamente acomodadas al borde de las moradas nocturnas, derrotadas por el cansancio, soñando con el abrazo amoroso de la muerte aparecían, eran las piezas más bellas del artista hechas carne.

Aquella noche que todo comenzó, nadie imaginó qué vendría. El clan estaba dedicado a cuidar su territorio, el vecindario de Temis. La mayoría no tenían compañero y las que tenían eran esperadas por ellos en casa, preparados a cumplir sus órdenes.

La ley proclamaba que ningún macho podía participar en temas de la comunidad. Las guardias nocturnas seguían intensificándose y el responsable continuaba prófugo. Nadie se atrevía pensar que la asesina podía ser una de ellas mismas por ende imaginaban a un sagaz y despiadado gato macho.

Aquel muerto en las azoteas por las garras de Hipp, no era el asesino, pues la ola de muerte recomenzaría un mes después. La desconfianza entre las guerreras comenzó a expandirse como una pequeña flama en el bosque, todas se miraban con sospecha, todas eran culpables.

¡Dieciocho asesinatos en cuatro meses y una semana!, se convocó a una asamblea general para sustituir Hipp y a las otras lideresas.

Por medio de un combate se designaría un nuevo orden. Hipp y las otras tenían derecho a defender su posición.

Después de la sangrienta batalla el régimen del clan cambio de garras y sin explicación aparente, los asesinatos de la noche a la mañana cesaron.

El tema sigue siendo tan delicado y escabroso que nadie se cuestiona los hechos.

C

José Luis Echaury.
(Guadalajara 1977) egresado de la licenciatura en Letras Hispánicas y músico. Perteneció a las bandas, Mala leche, El caminante aéreo y actualmente Helado funesto. Ha publicado en 2020 con el seudónimo de Eellkkaattzz, “En la lejanía del último pasillo” con editorial La zonámbula.