CINISMO TRASCENDENTAL
Día 12 del reto invernal
Por Vanessa García Leyva

Cuando era joven escuché a mi abuela afirmar algo que me sorprendió: “Dios que me perdone, pero me gusta más rezar el rosario que la misa”. Y La afirmación sorprendía porque mi abuela siempre fue muy católica, Iba a misa continuamente e iba a rezar el rosario a la Iglesia. Tuvieron que pasar veinte años para que yo pudiera entender a mi abuela. Mi historia con el acto de rezar pudiéramos definirla como inconstante. Recuerdo, aunque parezca extraño, a una Vanessa adolescente rezandera, entre los 12 y los 15 años iba al templo a rezar, era raro porque en mi familia nuclear no había mucha inclinación a la iglesia, mi madre nunca ha sido rezandera. Después de los 15 años me olvidé de ello, olvidé esa tranquilidad que me daba entrar al templo y ponerme a orar una retahíla de padres nuestros y aves marías.
Pero mi inicio en la vida espiritual en algún momento derivó en los rezos, empecé a tener un acercamiento con la Virgen en algunas de sus advocaciones: la virgen de Guadalupe, la virgen del Pilar y por supuesto “La generala” virgen de Zapopan. Pero mi relación más cercana tal vez ha sido con la guadalupana, para mí ella es mi madrina pues estoy encomendada a ella desde que nací, no por nada mi segundo nombre es Guadalupe ¿Cuándo volví a rezar? Los rezos para agradecer o para pedir iniciaron en 2014 y casi siempre obtuve favores de las tres vírgenes mencionadas, pero como ya he dicho, siempre había sido algo inconstante, eso cambio en 2024.
En agosto del año pasado me quitaron un órgano, había riesgo de cáncer, por linaje femenino había antecedentes de la enfermedad, dos de ellas muertas por su causa. Yo estaba aterrada, me encomendé a toda la corte celestial y especialmente a la virgen de Guadalupe le pedí que me librara del cáncer, a cambio le prometí rezar el rosario una vez por semana durante todo un año, iniciando y finalizando el ciclo con un novenario. El resultado del patólogo llegó, no había cáncer y yo por un año cumplí cabalmente mi promesa. Sin embargo, algo cambió, las últimas semanas de la manda empecé a experimentar algo que solo sucedía con la meditación.
Mi inicio en la vida espiritual en algún momento derivó en los rezos, empecé a tener un acercamiento con la Virgen en algunas de sus advocaciones: la virgen de Guadalupe, la virgen del Pilar y por supuesto “La generala” virgen de Zapopan. Pero mi relación más cercana tal vez ha sido con la guadalupana, para mí ella es mi madrina pues estoy encomendada a ella desde que nací, no por nada mi segundo nombre es Guadalupe.
Mi historia con la meditación inicia en 2015, impulsada por mi amigo Arturo íbamos a un lugar a meditar y después lo hacíamos en casa, yo en eso fui muy constante, meditaba cinco o seis veces por semana. La meditación mindfulness se convirtió en mi pan de cada día y es una de las cosas más maravillosas que transformó mi vida para bien, lo más evidente era que desaparecieron los ataques de ansiedad y se terminó la gastritis que padecí por varios años. Pero más allá de eso creo que el entrar en ese estado meditativo que a mi me cuesta explicar, pero quien lo haga me entenderá, era lo que más me gustaba. Pero cosas pasan en la vida y yo dejé de meditar por dos años, lo retomé en 2024 aunque sin conseguir la constancia de aquellos primeros años. Pero igual amo meditar, siempre se lo ando recomendando al mundo, y para convencerlos les digo que vean la película Trece vidas (2022) de Ron Howard, protagonizada por Viggo Mortensen y Colin Farrell, la cinta está basada en un hecho real que sucedió en 2018, ampliamente difundido por la prensa y que nos tuvo a medio mundo mordiéndonos las uñas.
La experiencia de la meditación abrió mi camino espiritual, un camino que yo había dejado hacía mucho tiempo atrás o que había negado de algún modo. La meditación me acercó a la espiritualidad y lo que yo experimentaba con la meditación no me lo daba nada o eso pensaba yo hasta hace unos meses. Con el rosario alcancé esos estados que solo había experimentado con las meditaciones y para mí fue algo muy sorprendente, en primer lugar descubrí que era cierto algo que yo había escuchado o leído con anterioridad y en lo que no estaba de acuerdo: “rezar era como meditar” y lo otro que entendí o que por lo menos creo haber encontrado una posible explicación de esa a frase que dijo mi abuela, “Dios que me perdone pero me gusta más el rosario que la misa”. Y entonces pienso que probablemente mi abuela tuvo esa experiencia que yo solamente había conocido a través de la meditación y que por eso le gustaba tanto rezar el rosario. Tal vez si la abuela hubiera meditado le hubiera gustado más esa práctica. No lo sé de cierto, sólo lo puedo suponer, pero me gusta pensar que tengo ese punto de encuentro con mi abuela a la que quise mucho pero que fue muy diferente a mí en muchos sentidos.
Otra cosa que he pensado con estas experiencias es si realmente el rezo tiene una función de adoración o si en realidad estos seres, estos entes que están en otro plano (entiéndase vírgenes, santos Jesús el cristo, los ángeles, Dios etcétera) querrán que recemos no para adorarlos sino para lograr esos estados de conciencia en los que tal vez (sólo tal vez) tengamos acceso a comunicarnos con ellos de manera más directa, quisiera pensar que esto es así. He de confesar que, por lo menos en este momento de mi vida, todavía me sigue gustando más la meditación y sin embargo, aquí estoy un 12 de diciembre a punto de iniciar un novenario dedicado a mi madrina, la virgen de Guadalupe, y estoy contenta con ello.
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Vanessa García Leyva es gestora cultural y promotora de literatura, estudió la Licenciatura en Letras Hispánicas y maestría en Literatura mexicana en la Universidad de Guadalajara. Del año 2007 a 2013 se desempeñó como jefa de la Unidad de Literatura y Fomento a la lectura de la Universidad de Guadalajara. Fue Coordinadora de Literatura del Gobierno del estado de Jalisco de 2015 a 2018. Actualmente mantiene una sección de promoción de literatura dentro del programa Polifónica de Radio UdeG. Imparte periódicamente diversos cursos de literatura fantástica entre ellos La ruta del miedo: Introducción a la Literatura de Terror, Viajeros estelares: panorámica de la ciencia ficción, Más allá de la muerte: fantasmas, espiritismo y casas encantadas en la literatura y La máquina fantástica: seres artificiales en la historia y la literatura. De manera permanente coordina el Club de Lectura Negro y espacial, especializado en literatura de géneros.






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