CINISMO / EL REPORTERO INCREÍBLE
Una intrépida visita a Cineteca Nacional para ver Santo vs. las mujeres vampiro y conversar con el crítico de cine Rafael Aviña
Por Ricardo «Maicol» Mandujano
La Cineteca Nacional ofrece ciclos de «Charlas de Cine Mexicano», que incluyen la proyección de clásicos y cine contemporáneo, seguidos de diálogos con especialistas. En esta ocasión, tocó el turno de la pelicula mexicana de luchadores: Santo vs. las mujeres vampiro, (México, 1962), dirigida por Alfonso Corona Blake.
El escritor, investigador y crítico de cine, Rafael Aviña, fue el encargado en conducir la plática y antes de proyectar la película, dijo que ésta se adelantó a las videollamadas y al Zoom. Comentó que es uno de los filmes más exitosos de la actriz Lorena Velázquez, junto con Ofelia Montesco, quien hizo varios largometrajes, pero particularmente dos que le gustan mucho, los cuales son: Esta noche no (1966), con Joaquín Cordero y dirigida por Rafael Baledón, y Veinticuatro horas de Placer (1969), de René Cardona Jr.
Aviña subrayó que también participaron varias leyendas de la lucha libre en México como Black Shadow, Bobby Bonales, Eduardo Bonada , Ray Mendoza, el famosísimo Cavernario Galindo y el escritor, guionista, productor, luchador profesional español, Fernando Osés, que hizo cuatro películas memorables. Además recordó que La sombra vengadora, de 1956, dirigida por Rafael Baldón, ha sido una de las películas más exitosas en el cine de luchadores.
La función en Cineteca Nacional de Santo vs. las mujeres vampiro

La primera escena, de Santo vs. las mujeres vampiro, nos lleva a una casa abandonada con muebles antiguos llenos de telarañas. La película es en blanco y negro, destacando los contrastes de luz y sombras muy bien manejados. Me roba muchas risas por ser una historia totalmente surrealista y las sobreactuaciones de los luchadores que extienden sus capas al correr, sin olvidar los alambritos que mueven a los murciélagos de papel maché.
La trama comienza con una sacerdotisa, jefa del clan de las mujeres vampiro Tundra, protagonizada por Ofelia Montesco. Su encargo es el de revivir a la reina Zorina, interpretada por Lorena Velázquez. Tras un sueño eterno despierta de las profundidades del averno, para entregar la sucesión de su trono y la elegida es Diana, la inocente y tierna hija del Dr. Orloff, interpretada por María Duval, quien está por cumplir 21 años y consumar con la funesta profecía, que casualmente es exactamente igual a su tatarabuela, quien debió ser la reina de las mujeres vampiro tiempo atrás, cuyo retrato permanece inamovible sobre la chimenea del castillo secreto, quien logró escapar y ahora es turno de Diana.
El mencionado Doctor tiene en su poder unos pergaminos egipcios, en donde descifra la profecía de los vampiros, yo no alcanzo a entender la relación de los egipcios en México y menos con los hombres del este de Europa chupasangre, bueno en este caso mujeres vampiro. No podemos dejar de lado al protagonista principal, el magnífico y único, Santo, el Enmascarado de Plata, quien es contactado por el Doctor Orloff, a través del radiocomunicador con monitor de 28 pulgadas, empotrado en la pared de su estudio, por supuesto adelantado a su época y antecesor del Zoom, como afirmó Rafael Aviña antes de que iniciara la película.
Con la clásica frase: “Dr. Orloff , llamando a Santo”, vemos la imagen de nuestro héroe en el monitor, conduciendo su flamante MGA de 1962 color blanco (El “James Bond” Mexicano) y sin soltar el volante, respondiendo al llamado de su amigo Orloff, listo para la acción. No pueden faltar las escenas de la lucha sobre el pancracio, donde Santo repartía madrazos y patadas voladoras a diestra y siniestra a todos sus oponentes. Incluso hay un momento en donde vemos a uno de los hombres vampiros reemplazar al enmascarado de máscara negra, quien estaba en la cartelera para pelear con Santo. El vampiro lo mata y toma su lugar para poder luchar con el plateado.
Aquí hay otra escena magnifica –y surrealista– cuando Santo desenmascara al villano, quien en ese preciso momento se transforma en hombre lobo. Todo mundo salta al ring a golpear al malo, pero logra escapar cuando se transforma en murciélago. En esta escena se acerca la cámara y podemos ver los famosos alambritos que mueven las alas del murciélago de papel, que me arrebató risas y me recordó aquellas declaraciones del Doctor Alejandro Pelayo, ex director de Cineteca Nacional, remarcando que por eso era un cine que no se podía tomar en serio, razón por la que en 2017 no se celebró en la máxima casa del cine en México, es decir, la Cineteca Nacional, el centenario del emblemático luchador mexicano que actuó en más de cincuenta películas.
No puedo negar que la película me mantuvo entretenido y riendo. Remontándome y pensando que en esa época con pocos recursos y utilizando escasa escenografía, como los maniquíes de cartón simulando ser cadáveres, los ataúdes de madera, los decorados y ambientación con supuestas telarañas y con arañas de plástico barato, los maquillajes que en cualquier feria de pueblo te lo hacen mejor todos estos elementos. Son tan malos que logran ser encantadores o muy “Kitsch”.
Algo que debemos destacar es la actuación y acción de la inepta policía mexicana, que ante los hechos no pudo hacer nada, son meros espectadores de la situación, es decir, la policía mexicana siendo la policía mexicana. La de ese tiempo, pero que podría ser también la de hoy.
No voy a negar que la película me mantuvo entretenido y riendo. Remontándome y pensando que en esa época con pocos recursos y utilizando escasa escenografía, como los maniquíes de cartón, simulando ser cadáveres, los ataúdes de madera, los decorados y ambientación con supuestas telarañas y con arañas de plástico barato, los maquillajes que en cualquier feria de pueblo te lo hacen mejor todos estos elementos. Son tan malos que logran ser encantadores o muy “Kitsch”.
No pude dejar de descartar la imagen del señor de las tinieblas (el Diablo), de quien únicamente podemos ver su silueta proyectada en la pared en forma de sombra, muy al estilo de el Drácula de Francis Ford Coppola, claro, a mi parecer un muy buen recurso de bajo presupuesto, pero muy bien explotado nuevamente adelantado a la época, la atmosfera inquietante, los sonidos espeluznantes de truenos y relámpagos, de una tormenta que nunca aparece, pero que no pueden faltar en una película de terror que se respete, así como la fotografía en blanco y negro de José Ortiz Ramos, es impresionante quien maneja muy bien las sombras, para dar un ambiente totalmente gótico y obscuro. Logra una estética que se asemeja al Expresionismo alemán y las películas de Frankenstein.

El final, que a mí me pareció genial, fue cuando Santo encuentra el castillo, que supuestamente nadie sabe de su existencia, pero es uno de cresta montañosa a la vista de todos (otro momento surrealista) y ahí el luchador se engolosina quemando a las mujeres vampiro, una a una, con la antorcha que lleva en la mano.
Siempre es grato disfrutar en pantalla grande películas de antaño, sobre todo en blanco y negro. Películas como ésta que son un buen ejemplo del cine gótico mexicano, no sé si ésta se pueda calificar como una obra maestra de cine de luchadores, pero lo que sí sé es que se ha convertido en una película de culto, que ha pasado de ser una película popular y muy de su época, a un fenómeno surrealista que es admirado en el mundo al día de hoy. Algunos directores de cine, altamente reconocidos, como es el caso de Tim Burton, es uno de ellos. En su opinión, durante una visita a México en el 2017, Burton confesó que cuando era niño, vio esta película hasta tres noches seguidas.
«El cine de luchadores es parte importante de nuestro cine»: Rafael Aviña

Luego de la función, en una conversación con Rafael Aviña para esta revista, me comentó que se encuentra muy agradecido con la Cineteca Nacional, «el que le permitan exhibir historias de nuestro cine que son parte de la cultura popular de nuestro país, porque siempre el cine mexicano nos depara sorpresas geniales. Yo soy muy feliz viniéndolas aquí, no pensé que estas pláticas a mí me cambiaran mucho la vida”, explicó.
Aproveché para hacerle la pregunta de cuál era su opinión con respecto a las polémicas declaraciones que realizó el ahora ex director de la Cineteca, Alejandro Pelayo, quien dejó el cargo el 1 de noviembre de 2024, y que en el Festival Internacional de Cine de Morelia, a finales de octubre de 2017, en una entrevista realizada precisamente por el editor de esta revista cínica, José Antonio Monterrosas Figueiras, desprecio al cine de Santo.
Le recordé a Aviña lo que dijo Pelayo en ese momento, acerca de que la filmografía del luchador no merecía ningún ciclo especial en Cineteca en su centenario, “porque sus películas son muy malas, se le ven los alambritos. No es un cine que nosotros queramos pasar (en Cienteca Nacional), fue muy comercial, muy popular, pero no son buenas películas”.
Rafael Aviña me respondió: “Yo creo que a lo mejor lo agarron en curva, pero bueno sí, en efecto, el problema es que siempre se ha visto a la Cineteca así y en parte, digamos, tiene razón, o sea, es el tipo de cine de arte, es el tipo de cine alternativo, pero hoy en día estas películas son un cine alternativo y no solamente eso, sino que de alguna forma esto nos habla de la educación cinematográfica que ha tenido este país.
Si en su momento ésta era la industria que jalaba o que pegaba era por algo, pues era la industria que teníamos en ese momento, eran las temáticas que se trataban. Y bueno, en paralelo de las películas de luchadores, había muchas otras películas importantes de corte social, lo hemos hablado aquí, de las películas de los 60s y 70s, películas sumamente importantes como Los Caifanes, las películas del cine Echeverrista, pero no podemos negar que esto es parte de nuestro cine, al final de cuentas parte muy importante”.
-¿Crees que el hecho de que ya no esté Alejandro Pelayo a cargo de la Cineteca, haya influido en que te permitieran pasar estas película en esta ocasión?
–Yo creo que Alejandro (Pelayo) era muy abierto, de hecho el mismo Alejandro, antes de irse, recuerdo que él fue el que propuso que empezará a dar charlas, eso fue una propuesta de él no fue mía, él fue el que me dijo: ‘prográmate unas películas que tengan que ver con el cine negro’, eso fue en el 2024 en Morelia, en el festival nos vimos, ya sabía que él salía y que entraba Marina (Stavenhagen), y entonces con Marina también me dieron carta abierta y me dijeron: ‘Tú haz la propuesta que tú quieras”, y yo propuse hablar de los otros directores mexicanos de los años 60s y 70s, que fue muy exitosa y para este año les dije: ‘quiero seguir, pero ahora dándole un giro al cine comercial y con películas comerciales de la época, para que tengamos el contexto de ambas cosas’ y la verdad estoy muy contento y agradecido.
“Yo creo que a lo mejor lo agarron en curva (a Alejandro Pelayo), pero bueno sí, en efecto, el problema es que siempre se ha visto a la Cineteca así y en parte, digamos, tiene razón, o sea, es el tipo de cine de arte, es el tipo de cine alternativo, pero hoy en día estas películas son un cine alternativo y no solamente eso, sino que de alguna forma esto nos habla de la educación cinematográfica que ha tenido este país. Si en su momento ésta era la industria que jalaba o que pegaba era por algo, pues era la industria que teníamos en ese momento, eran las temáticas que se trataban.
-¿Y en cuanto al cine noir, el cine negro mexicano, vas a retomarlo en alguna de las charlas aquí o no lo has contemplado?
-Vamos a tener algunas películas sobre cine negro, de hecho ya me hicieron ahí la propuesta, ya les mande la lista de varios títulos de cine negro mexicano contemporáneo y al parecer si lo vamos hacer, no sé todavía cuando, pero será para este mismo año en sedes alternas.
-Y hablando de proyectos, ¿tienes contemplado otro libro para este año?
– Sí, de hecho no se ha presentado un libro que escribí sobre Luis Alcoriza, espero que se presente este año, y en estos días, con la editorial Palabra de Clío, sale un libro que se llama Gángster vs Narcos y que es un poco sobre esta historia del cine negro en México y cómo esos personajes ampones, con dinero y poder, después se trasformaron en los narcos que hoy conocemos.

-¿Algo más que nos quieras compartir?
–Pues que ojalá nos puedan acompañar en la Cineteca Nacional, la entrada es libre y es todos los martes a las 6:00 pm, y sobre todo eso, pensar que el cine mexicano de los años 60s y 70s, es una gran, digamos, historia de nuestro país y que está ahí y sobre todo invitar a las generaciones de chavos que estudian cine, que estudian comunicación, a que vengan a aprender con nosotros, porque yo aprendo aquí con los comentarios, de todos aprendo muchísimo. Y le mando muchos saludos a José Antonio (Monterrosas Figueiras)”.
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Ricardo Mandujano es declamador tiktokero en Caleidoscopio Poético y vaquero aventurero los fines de semana («dime vaquero, vaquero, vaquero, vaquero»). Es fanático de la serie El auto increlíble y un cinéfilo cinetequero. De día es un hombre de trabajo convencional, pero de noche es El Sensacional Reportero Increíble.






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