CINISMO / FILMOTECA A SMILE ON THE DOG

Por Fernando Ramírez Ruiz

Un Poeta (Colombia, 2025), de Simón Mesa Soto, nos presenta al estereotipo del nuevo -bueno, ni tan nuevo- poeta latinoamericano. Un borrachín que ofrece libros de Bukowski al que se acusa de acosar menores. ¿Cómo lo sé? Lo he oído por ahí, de una organizadora de eventos de poesía y sé que la sola mención del viejo cochino (como se le dice de cariño a Bukowski), es una red flag para algunos editores, tan sólo de oírlo les dan ganas de agarrar sus bebidas y salir corriendo.

La poesía antes era diferente, empieza a decir otro poeta de la película en tono de lamentación. No fue Oscar Restrepo, el protagonista, sino un tal Efraín que no acaba la frase y seguramente no se refiere a la influencia de Chinaski (otro modo de decirle al viejo cochino), pues junto a la puerta del salón donde da clases de poesía, está la cara de Bukowski en un póster.

Eso no ha de ser lo que le parece mal de la poesía de ahora, tal vez lo que pasa es que antes a los poetas no les pasaban cosas como las que le van a pasar al poeta Restrepo. Un poeta de triste figura que es un fracaso total. Nacido en el 68 que le pide dinero a su mamá y a su hija, que se avergüenza de él. Pero su redención viene en camino a través de una alumna, la escribeversos quinceañera Yurlady. Aunque ella no quiere aprender de poesía ni ser poeta, su tirada más bien es poner un salón de uñas.

Restrepo, sin embargo, se pone necio en hacer de ella una poeta y por poco lo pierde todo por ser acusado de abuso injustamente, pues su único pecado es tratar de guiar a la adolescente al infierno poético. Al final Yurlady lo encaminará al final feliz aunque por terribles caminos.

La poesía antes era diferente, empieza a decir otro poeta de la película en tono de lamentación. No fue Oscar Restrepo, el protagonista, sino un tal Efraín que no acaba la frase y seguramente no se refiere a la influencia de Chinaski (otro modo de decirle al viejo cochino), pues junto a la puerta del salón donde da clases de poesía, está la cara de Bukowski en un póster.

Un poeta tendrá un remake americano y ya hay un póster con Bill Murray como Restrepo. No será fácil pues Ubemair Ríos, el actor que interpreta al poeta, está excelente en el papel.

La película ganó en la sección Un Certain Regard en el festival de Cannes y es una pinche joya, una película políticamente incorrecta que cuestiona convenciones que alguna vez fueron liberadoras, pero se han vuelto una losa. 

Un tema central en la película es que Restrepo quiere ayudar a Yurlady como si la poesía sirviera para salir adelante. Cuando él mismo es el mejor ejemplo de que la poesía puede ser una especie de vicio, que requiere ya mismo que se formen grupos de poetas anónimos. Pero lo que le dicen a Yurlady sobre qué debe hacer para ser poeta como fijarse en lo que le interesa al público y a los mecenas europeos, es exactamente lo que Restrepo nunca ha querido hacer. Al ver lo que le sucede después, se entiende que no le guste lo que piden el público y los patrocinadores de Europa.

Son dos caminos y esta película resuelve el conflicto entre ambos, pues gana premios y llama la atención sin venderse a las causas de moda y volverse panfletaria.

Fernando Ramírez Ruiz estudió en la prepa de La Salle, de la Ciudad de México, al lado del hijo del presidente Miguel de la Madrid y en la secu Nuevo Continente se enamoró de Lucerito, tiempo después cruzó miradas y le dijo quiúbole a Yordi Rosado en la Universidad Intercontinental, de la que desertó de la carrera en Ciencias de la Comunicación. Ha conocido a Diego Luna, fue Stand in de Sasha Sokol y el Chivo Lubezki en una película. Está escribiendo el libro de memorias: «Quiúbole con mis encuentros con los famosos» y es director de la Filmoteca A smile on the dog.


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