CINISMO / MUNDIAL DE FUTBOL 2026
No anden tan nostálgicos
Por Fernando Ramírez Ruiz

México 86, de Gabriel Ripstein (México, 2026) empieza con la pedrada de rigor al PRI, sin embargo, lo que viene después se puede leer como una alabanza al PRI. Era 1986 e informan que México está en crisis económica y la gente entonces odia al gobierno. Martín de la Torre (Diego Luna), un funcionario de la Federación Mexicana de Futbol Asociación (FEMEXFUT) se entera de que el más famoso «Soldado del PRI» quiere que el Mundial del 86 se haga en México, así que decide acusar a su jefe, el presidente de la Femexfut, de no apoyar la idea del Tigre Azcárraga (Giménez Cacho), dueño de Televisa, y según nos cuentan, quien ponía y quitaba a los dirigentes del futbol mexicano.
Justo después de que Martín de la Torre habla con Azcárraga ofreciéndole lealtad antes que nada, ya ungido como nuevo presidente de la FEMEXFUT, entra a las oficinas de este diciendo que él no quiere trabajadores sino soldados. Y hay otro detalle que revela la súbita conversión de este personaje en un tigre Azcárraga minime, vicario. Lo primero que hace ya en el cargo es felicitar a una mujer por traer bien puesto su gafete y quitarle el suyo al presidente saliente.
La obsesión de Azcárraga por los gafetes
Emilio Azcárraga, «el Tigre», era conocido por estar obsesionado por los gafetes. Un par de historias que circulaban en Televisa eran que una vez el mismo Azcárraga quiso entrar a su propia empresa sin gafete y un guardia le impidió el paso. «El Tigre» le reclamó que si no sabía quien era él y le explicó que era el dueño. El guardia contestó que sus órdenes eran que nadie entrara sin gafete y que no podía pasar. Y entonces Azcárraga lo que hizo fue darle un ascenso al guardia.
Otra historia que cuentan es que una vez vio a un trabajador que traía el gafete colgado del cinturón y le reclamó. «¿Para eso te pago tanto dinero, para que traigas el gafete en los güevos? Entonces este tipo se apretó la garganta y contestó «No, los güevos los traigo acá». Azcárraga le regaló su reloj por hacerlo reír.
Martín «el Tigre» de la Torre no sólo toma de Azcárraga el gusto por los soldados y la correcta portación de gafetes, le aprende además la idea de hacer como que ya ganaste para ganar. El «fake it till you make it» como se le dice en inglés. Azcárraga le dice que debe parecer que ya ganó la sede del Mundial para ganarla de verdad y así le hace de la Torre.
México 86, de Gabriel Ripstein (México, 2026) empieza con la pedrada de rigor al PRI, sin embargo, lo que viene después se puede leer como una alabanza al PRI.
Fernando Ramírez Ruiz

Un personaje muy priista, es decir muy morenista
Hay otros asuntos que hacen de este un personaje sea muy priista, aunque no específicamente de Azcárraga sino en general de lo que se considera característico del PRI. Estos son la corrupción, el manipular elecciones, los discursos nacionalistas y hasta el uso de acarreados.
Antes de seguir conviene aclarar que sé que decir que el PRI es igual a Azcárraga es un despropósito. El PRI tiene muchas facetas, inclusive muchas épocas y muchos personajes representativos. Y éste ni siquiera era un político, sino un empresario que seguramente como todos estaba interesado principalmente en sus negocios y que, muy probablemente, dijo eso de que era un soldado del PRI para quedar bien con el gobierno y porque los de Televisa como la mayoría de los grandes empresarios del país lo que quieren son buenas relaciones con el gobierno, sea del partido que sea, pero en esta película eso de que el protagonista le diga a Azcárraga que sabe que es un soldado del PRI así tan rápido y de ahí vaya a decirle a su gente que no quiere trabajadores sino soldados es significativo.
Además hay otro mito en la película relacionado con Televisa y el PRI. A Martín de la Torre, Azcárraga le ofrece ponerle una esposa, lo que se supone que Televisa hizo por Enrique Peña Nieto. Aquí sale a relucir nuevamente un tema que aparece muy a menudo en el cine que es el rechazo a los solteros. A De la Torre le dicen que para conseguir la sede del Mundial debe ir a la FIFA con su esposa para que vean que es gente decente.

De la Torre no acepta esposa postiza, ni porque «el Tigre» le ofrece a… ¡Lucía Méndez nada menos! y, después de algunos problemas con su amante, regresa con ella. Ese es el final feliz de hecho, como diciendo que lo que sí fue demasiado fue que Peña Nieto se casara con una actriz de Televisa nomás por ser Presidente.
Es extraño que la gente crea que Televisa tenía un CATALOGO IMPRESO de actrices y conductoras que podía ofrecer para matrimonio, pero que hasta el momento parece que nadie ha notado que la actual Presidenta, convenientemente divorciada de un político que salió en televisión nacional en plena corrupción, se haya casado después con un excompañero de banca con quien, según esto, se reconectó por Facebook y al que ni siquiera invita a ver la inauguración del Mundial.
Hay una exaltación del Mundial del 86 en esta historia al grado de decir que cuando la Selección de México quedó descalificada el ambiente fue de fiesta. Perdón, pero la eliminación por penales fue una tragedia, un trauma nacional y ya cuando uno cambia cosas del pasado es porque anda muy nostálgico. Además la corrupción, la manipulación de votaciones y el uso de acarreados están ahora a todo lo que dan con Morena, así que no hay como estar «nostálgicos» por eso.
C

Fernando Ramírez Ruiz estudió en la prepa de La Salle, de la Ciudad de México, al lado del hijo del presidente Miguel de la Madrid y en la secu Nuevo Continente se enamoró de Lucerito, tiempo después cruzó miradas y le dijo quiúbole a Yordi Rosado en la Universidad Intercontinental, de la que desertó de la carrera en Ciencias de la Comunicación. Ha conocido a Diego Luna, fue Stand in de Sasha Sokol y el Chivo Lubezki en una película. Está escribiendo el libro de memorias: «Quiúbole con mis encuentros con los famosos» y es director de la Filmoteca A smile on the dog.




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