CINISMO / FILMOTECA A SMILE ON THE DOG
«No vean el sótano»
Por Fernando Ramírez Ruiz
Tim Pope, conocido como el videoasta de cabecera de The Cure, quien ha trabajado con muchos otros músicos —nomás por poner un ejemplo, podría nombrar a David Bowie—, además de tener 170 créditos como director, siendo casi todos videos musicales o grabaciones de conciertos y quien tiene sólo un largometraje que fue un rotundo fracaso, la secuela de El Cuervo, o sea El Cuervo: Ciudad de Ángeles, así como algunos cortometrajes, también ha participado como guionista de cine en una película razonable como él mismo.

En lo que va de sus setentas años de vida, que los cumplió el pasado 12 de febrero, nació en 1956 en Hackney, Londres, Inglaterra, Tim Pope ha escrito un solo guión para una película, es ésta de terror de culto, de 1973, llamada Don´t Look in the Basement, la cual fue dirigida por el ya fallecido S.F. Brownrigg, quien filmó otras películas como Pobre basura blanca (1974) y Manten mi tumba abierta (1976).
No vean el sótano, el título en español de la primera película de Brownrigg, es una especie de slasher ambientado en un manicomio experimental, en donde los doctores se diferencian de los pacientes, porque pueden hacer lobotomías. Y aquí todos los locos, médicos o pacientes, le entran a la matachina.
No vean el sótano, el título en español de la primera película de Brownrigg, es una especie de slasher ambientado en un manicomio experimental, en donde los doctores se diferencian de los pacientes, porque pueden hacer lobotomías. Y aquí todos los locos, médicos o pacientes, le entran a la matachina.
Fernando Ramírez Ruiz
En este drama psiquiátrico, anterior a Atrapado sin Salida, de Milos Forman, de 1975, los que se salvan aprenden a no confiar en alguien sólo por tener el título de doctor y los doctores, como otros personajes de la historia; el soldado que necesita enemigos, el juez que está como una cabra, la madre que no soporta que alguien más toque a su bebé, son considerados generalmente buenos elementos de la sociedad a los que se les debe creer quién sabe por qué.
Significativamente, sólo la joven enfermera dispuesta a mezclarse con los locos y un negro con la mente de un niño de 8 años, sobreviven a esta clínica/microcosmos de la sociedad, apartada del resto del mundo como tejido cerebral separado por el bisturí de algún neurocirujano lobotomizador.
El fundador de la clínica la había establecido después de chingarse a un paciente en una lobotomía. La nueva jefa no quiere que nadie entre o salga del lugar para que no ser desenmascarada. Está dispuesta a cortar lenguas o cuellos si es necesario. Es como el Dr. Lecter, se ve normal, representa a la razón y queda la duda de si estos personajes son sólo impostores o como diría Michel Foucault, lo que pasa es que la razón y la gente razonable no son lo que parecen.
¡Aguas con los guiones de Tim Pope!
C

Fernando Ramírez Ruiz estudió en la prepa de La Salle, de la Ciudad de México, al lado del hijo del presidente Miguel de la Madrid y en la secu Nuevo Continente se enamoró de Lucerito, tiempo después cruzó miradas y le dijo quiúbole a Yordi Rosado en la Universidad Intercontinental, de la que desertó de la carrera en Ciencias de la Comunicación. Ha conocido a Diego Luna, fue Stand in de Sasha Sokol y el Chivo Lubezki en una película. Está escribiendo el libro de memorias: «Quiúbole con mis encuentros con los famosos» y es director de la Filmoteca A smile on the dog.





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