COBERTURA CÍNICA / MUNDIAL DE FUTBOL

Por José Antonio Monterrosas Figueiras

La multitud desbordante de mexicanos en avenida Reforma, por el triunfo de chiripa en el Mundial a Corea. Foto: Víctor Gahbler

Esto fue como un sueño. Ganó México. Sí y la celebración fue tan intensa la noche del jueves, 18 de junio, que parecía que habíamos levantado la Copa, pero no, fue apenas un triunfo con un gol en la primera etapa del Mundial 2026, hay que decirlo, fue un gol más de chanfle que mítico, un gol de cagada, anotado por Luis Romo a la Selección de Corea. Pero bueno, ganar es ganar, así que los mexicanos festejamos como si no hubiera mañana.

En la Ciudad de México —como pudimos ver en imágenes del colega y amigo fotógrafo Víctor Gahbler— hubo una multitud desbordante iluminada por los colores verde y rojo que andaba por la avenida Reforma, mientras que en Guadalajara, donde se llevó acabo el partido en el que Corea probó el chile nacional —sin tanto picor—, tuvo tal fiesta de una sociedad como la tapatía que suele ser apática, pero es que el futbol, así como Maná je je je, son casi una religión para los jaliscienses.

Da un poco de risa bochornosa ver a mis compatriotas vociferar con orgullo que «Corea va probar el chile nacional», que luego cambió a «Corea ya probó el chile nacional» —que vaya que sabemos bien esto de los tiempos verbales— por un golecito y una pírrica victoria, mientras los coreanos le entraban sin llorar a los tacos al pastor con la salsa más picosa, pero así somos: arribosos, vengativos y chingaquedito, presumiendo además nuestro pito chico nacional. Es que somos machos porque somos muchos y porque corría en nuestras venas un par de cervezas a medio enfríar.

Sin embargo, no todos estaban interesados en este partido de fut, pues al tomar el camión para viajar al centro de Guadalajara e intentar ver el juego en el FIFA Fan Festival varios iban solo pensando en lograr llegar a casa. Tomo el bus desde la primera plaza comercial de Latino América, su nombre Plaza del Sol, fundada a finales de los años sesenta y la que dicen que se hizo para que las esposas de los narcos tuvieran donde pasearse.

Llamó mi atención de ese transporte público un hombre que venía hablándole en pocho a su celular, para luego dejar escuchar desde éste algunas canciones como «El Niño», de Eme MalaFe & Jorge Carmona, que es la historia de Jorjito, un infante que no era malo pero «le faltó cariño nomá», sumado a «el barrio, la calle, mi sangre». Y no, no es la historia del ex portero mexicano Jorge Campos que le gusta «andar descalso» entre la farándula, los deportistas y los políticos del Movimiento Ciudadano, que los vimos ufanos viendo el partido en el estadio Akron, como si debiéramos sentirnos orgullosos de sus gestiones y de su lugar.

Fichas de búsqueda en los postes de la avenida Chapultepec de Guadalajara. Foto: José Antonio Monterrosas Figueiras

En estos días, Pablo Lemus y su antecesor Enrique Alfaro, se echaron una torta ahogada y conversaron en la Casa Jalisco de política, de la familia, pero sobre todo de fútbol, del Mundial y de la invitación que le hicieron al ex gobernador para seguir en el mundo del deporte, en España. Alfaro, quien nadie lo llama a rendir cuentas sobre los desaparecidos en su gestión, de 2018 a 2024, que fueron más de nueve mil, así lo mencionó Carmen Chinas, directora del Comité Universitario de Análisis en Materia de Desaparición de Personas de la Universidad de Guadalajara en una entrevisa radiofónica, pero él está en el país en estos tiempos de soccer sin pudor alguno.1 Le llaman los que saben: pornopolítica.

Y ya eran las siete de la noche y hay cambio de planes, pues el chofer anunció que ya no llegaría hasta el centro, entonces varios bajanos en la Glorieta de los Niños Héroes, renombrada desde 2018 por los Colectivos de Búsqueda como la Glorieta de las y los Desparecidos. Entre la euforia de muchos jóvenes en avenida Chapultepec por el partido que acababa de iniciar y que lo veía en los distintos bares que se encuentra a lo largo de este bulevar tapatío, las fichas de búsqueda están pegadas no sólo alrededor de ese momumento sino en postes y bancas que pasan desapercibidas para la mayoría, pero ahí están, presentes portando la playera de la Selección Mexicana como si fueran estampas del álbum de la FIFA. Ahí están los hermanos Rodriguez; el primero, Miguel, desaparecido el 24 de agosto de 2017; y el segundo, Daniel, desaparecido el 22 de octubre de 2022 o Héctor A. Quezada, desaparecido el 5 de enero de 2019 o Asdrubal Damián, desaparecido el 13 de marzo de 2025. En la Ciudad de México, por ejemplo, si caminas por avenida Reforma las fichas de busqueda son un escándalo, la gran mayoría son de jóvenes del Bajío mexicano, sobre todo Guadalajara.

La Reimers, Villoro, Dr. Wagner Jr, el Chapulín Colorado y Paola

Un aficionado con la máscara del luchador Dr. Wagner Jr en Guadalajara, durante el partido México Vs. Corea. Foto: José Antonio Monterrosas Figueiras

«¡En mi casa y con mi gente, se me respeeetaaa!», es el grito de guerra que un hombre expresa con fuerza frente a mi celular, él lleva una playera blanca con el logo de la Selección Mexicana y una máscara con rayas de zebra que es la del Dr. Wagner Jr. Tambien hay un Chapulín Colorado que quieren aventarlo al cielo un grupo de aficionados, pero él se niega pues no contaban con sus astucia, mejor prefiere conservar los pies sobre la tierra, me cuenta que viene desde Manzanillo, Colima y que en cada Mundial desde el 2014, ha apoyado a la Selección Nacional con el mismo atuendo, «el mismo que todavía me queda desde 2014», subrayó el Chapulín que ha vivido esta emoción en 2018, 2022 y ahora 2026, en México.

Le pregunto cómo le va a ir a México en esta ocasión y su pronóstico es que va a llegar la Selección al quinto partido y nada más. «Estamos acostumbrados a eso, es la realidad y hay otros candidatos muy buenos» explicó ese súper héroe creado por Roberto Gómez Bolaño. Finalmente advirtió que entre España, Argentina o Francia está el próximo campeón, pues son selecciones que no podemos quedarnos con la primera impresión, «tienen calidad, tiene con que».

Entre Dr Wagner Jr y el Chapulín Colorado, me toca ver el gol de este partido en la cervecería 12 20, espacio lidereado por Roberto Wagner del Río, colaborador además de esta revista con notas de música. En ese momento pensé que ese partido ya estaba escrito, aunque todavía faltaban 60 minutos. Decidí entonces que lo mejor era caminar al centro de la ciudad para hacer un registro de esta celebración.

Han sido días de mucha fiesta mundialista, el grupo Maná una noche antes reunió a cerca de 170 mil personas alrededor de la Minerva y 24 horas después, la celebración continuaría.

Da un poco de risa bochornosa ver a mis compatriotas vociferar con orgullo que «Corea va probar el chile nacional», que luego cambió a «Corea ya probó el chile nacional» —que vaya que sabemos bien esto de los tiempos verbales— por un golecito y una pírrica victoria, mientras los coreanos le entraban sin llorar a los tacos al pastor con la salsa más picosa, pero así somos: arribosos, vengativos y chingaquedito, presumiendo además nuestro pito chico nacional. Es que somos machos porque somos muchos y porque corría en nuestras venas un par de cervezas a medio enfríar.

En la mezcalería Pare de Sufrir, el sitio al que me metí luego de ver cómo la gente se desbordó en emociones en la avenida Juárez, donde decenas se dirigían a la Glorieta de la Minerva, me encontré a la periodista de deportes Marion Remiers a quien le pido una foto, mientras le cuento sobre esa entrevista que le hizo Mónica Maristain, la cual está publicada en el libro Los mexicanos ejemplares, ella asiente y se sorprende cuando le cuento sobre el fallecimiento de la periodista mexicana-argentina, y le recuerdo que tiene un libro póstumo sobre el Mundial.

Son casi la tres de la madrugada. Un auto ya la espera afuera de la mezcalería. En un par de horas Marion debe conducir su programa en Radio Fórmula, Cancha Completa, y como si la noche no hubiera pasado por encima de ella, expresó en el día después de la victoria que: «México puede descansar de manera más tranquila sobre su resultado, pero definitiva en lo futbolístico fue un partido malísimo, una salvada increíble de Rangel y la otra de Edson Álvarez, pero yo creo que lo más llamativo para mí han sido las celebraciones, los festejos, lo que ha destapado esta situación».

Reimers presentó esa emisión desde Guadalajara y sigue comentando que con este triunfo «parece que se abrió una olla exprés y que teníamos una necesidad profunda de conectar, de sentirnos parte de algo más grande y no hablo de que el futbol sea más grande sino de nuestro sentido de comunidad, de creer en algo y de tener un empuje colectivo y eso es lo que nos ha dado ese triunfo mal hecho futbolísticamente paupérrimo, pero que al final si a alguien en veinte años le preguntan cómo estuvo ese partido, no se va a acordar de las falladas o del mal trabajo en el medio campo, se va a acordar del triunfo y eso también es muy importante».

Ahí mismo la periodista entrevistó al escritor Juan Villoro, quien dijo que «cree que el vasco Aguirre está convencido de que todos los equipos son Alemania. Entonces hace unos planteamientos muy prudentes, muy defensivos».

Más adelante recordó el autor de varios libros sobre futbol, su más reciente Los héroes numerados, que acerca del director técnico mexicano que «es un gran entrenador de equipos pequeños, lo demostró con el Mallora y con el Osasuna, dos equipos con lo que llegó a la final de la Copa en España, haciendo campañas, yo creo que superiores a lo que se esperaba (…) Entonces, México, debemos aceptarlo, es un equipo pequeño, en esa medida tiene un buen entrenador que, como lo hizo con el Mallorca, con el Osasuna, puede llevar a este equipo, que en el concierto de las naciones, no es el más destacado a buenos resultados y lo está haciendo, pero el método es como esos medicamentes que no tiene buen sabor pero te los tienes que tragar, pero te hacen bien».

Marion recordó además que las celebraciones en la Ciudad de México y en especialmente en Guadalajara que ha sido azotada por la violencia en últimas fechas son importantes. Villoro agregó que «el hecho de que haya habido 400 mil personas en el Ángel (de la Independencia) de un estado de paroxismo total, disfrutando extraordinariamente, como bien dices tú, no por haber ganado un campeonato, sino por haber ganado un partido con un gol regalado, accidental, digásmolo. Bueno, eso para otros países no sería motivo de tanta alregría y dice mucho de México, que la alegría nos salga tan barata. Es decir, necesitamos muy poco para sentiros mejor y si necesitamos muy poco es porque realmente hemos estado muy mal. Los quebrandos nacionales son tan fuertes que este pequeño rayito de luz que nos da ganar un partido, nos vuelca a una alegría que en otros países sería inmoderada».

El escritor continuó y advirtió que esta celebración desbordada «es justificada porque después de un cúmulo de malas noticias, y lo vemos con las manifestaciones, muchas de ellas con causas muy justificadas que ocurre al mismo tiempo que los partidos, gente que quiere visivilizar a los seres queridos que no puede localiza, etcétera, las madres buscadoras, desesperadas, tratando de que alguien las atienda por una vez en este país, en este contexto, esta posibilidad de tener una mínima esperanza se multiplica en forma exponecial. Entonces, si nos ilusionamos con tan poco, es porque realmente hemos sufrido mucho».

La noche avanzó en Guadalajara con una lluvia tenue que no paró por una hora, sin embargo tuvimos que «parar de sufrir» en esa mezcalería porque llegó el momento del cierre. No miento sin embargo que esa fue una de las mejores noches de este año. No por el triunfo de la Selección Mexicana, sino porque Paola, tapatía ella, me contó porque odia tanto este juego de pelota con un par de caguamas al lado, las cuales provocaron que más de una vez levantáramos, ya entrado el mediodía del viernes, la Copa Mundialista llena de cerveza. ¡Viva México!

  1. https://noticias.imer.mx/blog/durante-gestion-de-enrique-alfaro-desapariciones-fueron-silenciadas-especialista/ ↩︎

José Antonio Monterrosas Figueiras es periodista cultural y cronista de cine. Es editor cínico en Los Cínicos. Ha colaborado en diversas revistas de crítica y periodismo cultural. Conduce el programa Cinismo en vivo.


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