COBERTURA CÍNICA / MUNDIAL DE FUTBOL

Por José Antonio Monterrosas Figueiras

La derrota de México en el Mundial 2026 frente a un equipo inglés que al final concretó su triunfo con tres goles, dio como resultado un «festejo» muy mexicano, que en el fondo intentaba ocultar la honda tristeza y el dolor que generó en muchos el fracazo de la Selección Nacional con, eso sí, dos anotaciones; una bien puesta de Julián Quiñones y la otra, en penal, de Raúl Jiménez, que dio la posibilidad de abrir el partido rumbo al empate y luego el posible triunfo, pero no fue así.

El «¿y si sí?» quedó en un gran desmadre de fanáticos que bailaron y cantaron en medio de las calles como la concurrida Avenida Chapultetepec en la colonia Americana de Guadalajara, donde vi cómo a todo pulmón, decenas de jóvenes cantaban melodías que tocaba una banda con batería y tuba, mientras que otros bailaban «El payaso de rodeo», de Caballo Dorado, que salía de una potente bocina recostada sobre el techo de un auto tuneado.

Hubo otros que hicieron volar a un hombre que iba disfrazado de Papa y otro más con playera negra de la selección mexicana, falda y bandera de Escocia que gritaba con orgullo: «¡Viva México!» Él, de nombre Jonh, me dijo en inglés sentirse muy feliz de estar rodedado de mexicanos, quienes lo bañaron de espuma, así como a mí que recibí al menos tres de estos, mientras intentaba registrar todo lo que sucedía en esa caótica noche del primer domingo de julio.

De cada una de estas expresiones que yo quería grabarlas todas en mi celular y en mi memoria, que claro que fue una batalla perdida, hubo una que llamó especialmente mi atención, ésta fue la lucha de almohadas que organizó una mujer que iba disfrazada de un unicornio inflable, de nombre Fátima Martínez, quien sostenía en sus manos dos almohadas de color verde que al final de varias peleas, que casi todas terminaban con abrazo y beso solicitado por los que hicieron un enorme círculo alrededor de estas peleas callejeras. Fátima, quien me dijo que así podía encontrarla en Tik Tok, terminó regalando antes de irse, ese par de cojines. Se tuvo que ir luego de fugir como referí, porque le iban a cerrar el estacionamiento donde había dejado su auto antes del partido entre México e Inglaterra.

Durante más de treinta minutos hubo combates entre hombres y también entre mujeres, también pasaron por ahí motociclistas que se quitaron sus cascos y participaron en las retas. El ágil hombre araña esquivó varios giros de las almohadas, mientras la Ghostface de Scream, bailaba en el público reunido. No faltó la irrumpción de un malacopa que pasando por ahí quería dar golpes nomás porque sí.

José Antonio Monterrosas Figueiras

Fue así que de pronto en la avenida Vallarta, a un par de cuadras de la avenida Chapultepec, por la que los aficionados caminaban para ir a la Glorieta la Minerva desde el oriente de la ciudad, donde se encuentra el centro de Guadalajara, en el que ha habido desde que comenzó el Mundial un FIFA Fan Fest o bien para caminar hacia el lado contrario de ese monumento en el que estaba programado que tocara Mi Banda el Mexicano, donde se armaron las retas de almohadazos que nos dieron rounds memorables.

Durante más de treinta minutos hubo combates entre hombres y también entre mujeres, pasaron por ahí motociclistas que se quitaron sus cascos y participaron en las retas. El ágil hombre araña esquivó varios giros de las almohadas, mientras un Ghostface de Scream, bailaba tembloroso entre el público reunido. No faltó la irrupción de un malacopa que quería dar golpes con los puños nomás porque sí.

La noche triste se disfrazó de una gran celebración que parecía de victoria, pero no, fue por la dolorosa caída del equipo dirigido por Javier Aguirre en la edición de un Mundial donde los mexicanos teniamos todo a favor, porque además en algún momento del último partido éste se jugó contra diez ingleses, tras la expulsión de Jarell Quansah, eso sumado a que estaban rodeados de 80 mil espectadores, la gran mayoría mexicanos, en el monumental Estadio Azteca donde nunca habían perdido contra la Selección de Inglaterra. Mejor, imposible.

«Dio mucho México», me dijo una chica que portaba una máscara roja y tocaba un tambor durante los almohadazos, varios más esa noche me expresaron lo mismo. La verdad es que dieron un gran quinto partido en los octavos de final y cuatro más en los dieciseisavos que lograron convercer a más de uno de que esta vez todo sería diferente, que México podría incluso ganar la Copa, pero la realidad fue otra porque la selección inglesa, aunque un tanto agotada por la altura de la Ciudad de México, demostró que aquí se gana si mete más goles, además de que ellos son conocedores colmilludos de este deporte que mueve muchas emociones en gran parte de los mortales y sus titanes dentro del campo de juego. No hay que olvidar además, que ellos son los fundadores del futbol moderno, todo comenzó en una taberna de Londres, el 26 de octubre de 1863.

No queda más que acomodar las almohadas para ver el desenlace del Mundial porque «the dream is over» y el mexicano… «¡Quiere almohadar!, ¡quiere almohadar!», en tiempos complejos. La tregua está por concluir.

José Antonio Monterrosas Figueiras es periodista cultural y cronista de cine. Es editor cínico en Los Cínicos. Ha colaborado en diversas revistas de crítica y periodismo cultural. Conduce el programa Cinismo en vivo.


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