CINISMO / FILMOTECA A SMILE ON THE DOG

Por Fernando Ramírez Ruiz

El Diablo en el Camino (México-Francia, 2025), de Carlos Armella, es una película que recuerda a Macario y a Rulfo, y que está centrada en la culpa de un ex soldado que mató cristeros —y hasta a una madre cristera—, siendo él católico, Algo que ha de de haber sido el caso de tantos en la guerra cristera y que hoy en día muchos también han de sentir que los demonios los acosan, después de cometer alguna salvajada o masacre.

Quizá los veremos como a Juan, el soldado, arrepentido, pagando alguna manda en un intento de salvar su alma. Aunque la de Juan no es una manda tradicional, no le juró a la virgen o a algún santo. Aquí los que cuentan son los muertos. A ellos es a los que hay que cumplirles.

La película presenta una especie de catolicismo pelón. Sin curas ni monjitas, sin vírgenes ni santos, ni iglesias siquiera. Apenas unas cruces y unos rezos. Lo que vemos se parece más a un culto pagano a los muertos

Fernando Ramírez Ruiz

La película presenta una especie de catolicismo pelón. Sin curas ni monjitas, sin vírgenes ni santos, ni iglesias siquiera. Apenas unas cruces y unos rezos. Lo que vemos se parece más a un culto pagano a los muertos Y en donde un ser maligno, que puede aparecerse como un perro negro, un caminante o como un viento repentino, que se enseñorea sobre la tierra.

Vemos un México rural que es el paisaje de la culpa y el miedo, en donde los demonios guardan tesoros malhabidos en robos sangrientos. Como la tierra del crimen organizado antes del crimen organizado. Caminos decorados con cuerpos que cuelgan amarrados de los árboles. Donde sólo las muertas y muertos inocentes ofrecen protección.

Una especie de canción de Caifanes hecha película. Almas recorriendo el país donde los fallecidos no saben que están hechos polvareda y resonando como imagen de nuestro presente. Juan ayuda a su hijo muerto a llegar con su madre muerta, como si fuera un desaparecido de esos que el poder no quiere ver. Como la gente del tren que no quiere saber nada del cadáver que carga Juan. Sólo que él debe enterrar a su muerto, así deba atravesar el infierno. 

Fernando Ramírez Ruiz estudió en la prepa de La Salle, de la Ciudad de México, al lado del hijo del presidente Miguel de la Madrid y en la secu Nuevo Continente se enamoró de Lucerito, tiempo después cruzó miradas y le dijo quiúbole a Yordi Rosado en la Universidad Intercontinental, de la que desertó de la carrera en Ciencias de la Comunicación. Ha conocido a Diego Luna, fue Stand in de Sasha Sokol y el Chivo Lubezki en una película. Está escribiendo el libro de memorias: «Quiúbole con mis encuentros con los famosos» y es director de la Filmoteca A smile on the dog.


Descubre más desde REVISTA LOS CÍNICOS

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

aUTOR

TENDENCIAS