CINISMO / FILMOTECA A SMILE ON THE DOG

Por Fernando Ramírez Ruiz

La chica maravilla, es decir Supergirl (EUA, 2026) de Craig Gillespie, no está rota sino súper rota. Como todas. Tanto así que dice que su primo Clark Kent, quien es diez años mayor que ella, es más joven, porque él es joven de corazón, al contrario de ella.

Milly Alcock es la chica maravilla

¿Pues qué le pasó? Kara, que es como se llama, nació después de la explosión del planeta Kryptón y vivía en Argo una ciudad sobre un pedazo de kryptón que sobrevivió a la explosión, gracias a una cúpula protectora, que por cierto, en la película Arco, la gente también se supone que sobrevive al cambio climático gracias a cúpulas protectoras, aunque el problema de Argo fue que la explosión la dejó vulnerable a la kryptonita y entonces ya ni la cúpula protectora pudo salvarla. Y entonces para rescatar a su hija los papás de Kara la envían a la tierra con su primo Superman.

Lo siguiente que sabemos es que Kara es una borracha que hasta se ha mudado de planeta para poder chupar a gusto. Un país que se parece un poco a México, ya que hay extorsiones, asaltan los autobuses y las mujeres son raptadas, pero la superchica dice que quizá ese es su hogar, como si fuera una expat.

¿Pero por qué Kara parece buscarse a si misma, perdiéndose en licores con flamas encendidas, que le sirven en cantinas polvorientas? Ella dice que su primo Clark sí tuvo una familia, la familia adoptante de Kansas que lo crio, pero ella ya parece adolescente cuando la mandan a la tierra y antes de eso vivía con sus papás y en Metrópolis la cuidaba nada menos que Superman. Fue ahí que despertaron sus poderes que la convieron en una diosa, que no parece una biografía que conduzca a vivir en los bares de planetas de mala muerte.

Lo único que sabemos del pasado sentimental de ella es cómo conoció a Superperro, el perro que está al principio y fin de la película y quien desencadena realmente la trama, pues Súperchica no tenía ganas de combatir a los malos, hasta que estos se meten con su mascota.

Fernando Ramírez Ruiz

Luego hay todo un rollo sobre la venganza y el sentimiento de culpa de matar. Kara no le permite a Ruthye, una chica 10 años menor que elimine al villano que asesinó a su familia y para que, es de suponerse, no sea como ella de borracha. ¡Ay par favaaar!, ¿qué culpa puede haber por matar malandrines monstruosos, que además mataron a tu familia? Y luego como Ruthye no lo mata, este sujeto se echa a otra niña. Además, el primo Clark también se dedica a combatir a los malvados.

¿Entonces, por qué él si es de corazón joven? Dice Kara que Superman es un nerd ¡Pero el hombre de acero ni lentes usa! Quizá lo que quiere decir es que es torpe con las mujeres. De hecho, que yo recuerde, sólo se le conoce a Lois Lane y ya. ¿Será acaso qué la prima quiere decir que es un tipo con pareja estable y novia fiel, y no como ella?

Lo único que sabemos del pasado sentimental de ella es cómo conoció a Superperro, el perro que está al principio y fin de la película y quien desencadena realmente la trama, pues Súperchica no tenía ganas de combatir a los malos, hasta que estos se meten con su mascota.

Su casa es donde esté Superperro, dice ella. ¿Y tiene algún novio, un amigo especial, algún ligue? Nada. ¿Le gustan entonces las chavas? Tampoco. Y al bar no va a ligar, ahí escuchamos la canción de Wet Leg «Catch these fists», acerca de que a quien quiera ligar le lloverán puñetazos. En toda la película no aparecen hombres buenos, a excepción del primo, que obviamente tenía que salir y los papás que aparecen se mueren. Todos los demás son monstruos o son monstruosos o trabajan para ellos. Unos tipos roban chicas, pero sólo para reproducirse y nada más. Quién sabe que hacen con ellas después, pero no tienen lugar en su sociedad de puros hombres.

Si las cosas siguen así en la secuela, Kara tendrá que enamorarse de una chica, al menos para que le ayude a criar a Superperro, de hecho pensándolo bien, en vez de secuela lo lógico sería hacer la película del perro. 

Fernando Ramírez Ruiz estudió en la prepa de La Salle, de la Ciudad de México, al lado del hijo del presidente Miguel de la Madrid y en la secu Nuevo Continente se enamoró de Lucerito, tiempo después cruzó miradas y le dijo quiúbole a Yordi Rosado en la Universidad Intercontinental, de la que desertó de la carrera en Ciencias de la Comunicación. Ha conocido a Diego Luna, fue Stand in de Sasha Sokol y el Chivo Lubezki en una película. Está escribiendo el libro de memorias: «Quiúbole con mis encuentros con los famosos» y es director de la Filmoteca A smile on the dog.


Descubre más desde REVISTA LOS CÍNICOS

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

aUTOR

TENDENCIAS