CINISMO / FILMOTECA A SMILE ON THE DOG
Tres películas de acción que caen en la manipulación emocional chafa
Por Fernando Ramírez Ruiz
Según el director Joel Schumacher (Los Muchachos Perdidos, Línea Mortal, Un Día de Furia, Batman Forever) las películas debían de tener un corazón y no sólo ser como subirse a un juego de feria.
Con lo de juego de feria se refería, obvio, a la acción. Y me queda claro que esta fórmula juego-de- feria-con-corazón es un mantra del cine comercial —o que quiere ser comercial—. Y también me queda claro que lo que se entiende por hacer una película con corazón es ponerle una familia al héroe de acción. De preferencia una hija, de preferencia con cáncer.
Esto me cae muy gordo. Porque para empezar no caigo en sus intentos baratos de manipulación emocional. Además me caga que no puedan pensar en otra cosa y que le tengan que meter a la niña —o niño—, aunque no venga al caso en lo más mínimo.
Esto viene a cuento por tres películas recientes que tienen en común que les queda bien lo de la acción —o parte de ella—, pero no pueden evitar caer en el tópico de la manipulación emocional chafa.
Primera película: Impacto Mortal

Empecemos por la piorcita, Impacto Mortal, que es una cosa absolutamente genérica intercambiable. Un avión se estrella en el mar y los sobrevivientes son atacados por tiburones. Y sin embargo hay una parte que no está tan mal, la parte donde el avión se cae. Se ve que investigaron de cómo hacer un accidente es creíble: qué haría la tripulación, qué los pilotos, qué palabras usarían, etc.
Pero cuando todo eso acaba y están ya flotando en el mar, escuché una voz dentro de mí diciendo: “¡Oh no, ya sé lo que va a pasar!” Y no por que me den miedo los tiburones digitales sino porque ya me las olía que iban a sacar fotos o las iban a ver en sus teléfonos a prueba de avionazos e iba a empezar la chilladera. Y no es que sea adivino ya había indicios de que eso estaba por suceder.
Como el piloto muere, entonces al copiloto le toca ser el padre del hij@ con cáncer —o alguna enfermedad por el estilo—, nomás vemos la foto donde se ve muy mal. Y obviamente siente que no ha pasado suficiente tiempo con su familia y todo ese cuento.
Y como en un vuelo de Los Angeles a Shangai hay un chorro de gente, meten una bola de subtramas breves, insulzas y lacrimógenas. La parejita, ella lo ama a él y él a ella, pero… ¿él se atreverá a confesar su amor antes de que un tiburón se lo coma? Y así por el estilo. Esto señores, no es un mercado de lágrimas sino un océano pacífico de llanto.
Segunda película: Lucky Strike

La segunda película es Lucky Strike, que es una buena película bélica. Aquí también se nota un trabajo de investigación para hacer una historia realista. Además la realización me parece que tiene algo diferente, fresco. Si te gustan las películas de guerra ve Lucky Strike. Pero la historia se esfuerza, infructuosamente, por justificar la guerra. Y se trata de la segunda Guerra Mundial. Esto no pasaba antes, no era necesario justificar la lucha contra los nazis. Ahora parece que sí. Primero hay un dialogo en el que se dice que luchan por la verdad, la justicia y el estilo de vida americano. Y me dio la impresión que esto último se dice con un tono sarcástico.
La vieja fórmula era que se luchaba por la libertad, la democracia y el país. ¿Qué pasó con la libertad y la democracia? Creo que hoy en día decir que uno daría la vida por la democracia sólo puede decirse irónicamente. Como en el video de “Unforgiven” de Metallica, cuando un papá dice que daría a su propio hijo por la democracia y el mensaje es que eso es absurdo. ¿Y entonces ahora resulta que luchaban por la verdad? Qué cosa tan rara.
Por otro lado, el estilo americano de vida puede tener muy diferentes interpretaciones. Si eso significa cocacolas, pornografía y cheesecake yo con gusto me sacrificaría, pero… luego hay otras cosas de ese país que no me laten tanto.
Con lo de juego de feria se refería, obvio, a la acción. Y me queda claro que esta fórmula juego-de- feria-con-corazón es un mantra del cine comercial —o que quiere ser comercial—. Y también me queda claro que lo que se entiende por hacer una película con corazón es ponerle una familia al héroe de acción. De preferencia una hija, de preferencia con cáncer.
Fernando Ramírez Ruiz
¿Además, puede una guerra luchar por la justicia, si se la pasan bombardeando inocentes, entre otras cosas muy poco justas? Mas adelante, un general dice que luchan por sus mamás y sus hijos. ¿O sea que huérfanos y gente sin hijos no tienen porque luchar? De cualquier modo un hijo o un padre lo mejor que puede hacer por su familia es no ir a ninguna guerra. Podrían matarlo o quedar inválido o ciego —o ciego e inválido— y otras cosas que no son necesariamente buenas para la familia.
Al final, el final feliz —valga la redundancia— es que el heroico héroe está con su esposa y sus hijos. Esperemos que no se trate de una familia disfuncional. ¿Pero y el honor, el patriotismo, la gloria? Resulta que este soldado sobrevivió caminando solo detrás de las líneas enemigas, durante kilómetros, en invierno, matando nazis y todo lo que quería era estar calientito en su casa? Pues es absurdo, ya que este personaje —que nos dicen está basado en un soldado de la vida real—, supuestamente pudo haberse regresado a Estados Unidos, pero decidió seguir en la guerra. Por lo visto el honor y esas cosas, ya sólo se ven en películas sobre pandilleros.
Tercera Película: La Captura

Finalmente La Captura, muy buena película. Porque está basada en un relato de Héctor de Mauleon sobre la segunda captura del Chapo Guzmán y también, se le nota un esfuerzo de investigación para darle un tono realista a la historia. Pero si se fijan hay una cosa que no checa del relato: Cuando los sicarios llegan a casa del federal a matar a su familia son varios, es todo un grupo que va, no me acuerdo si en una o más camionetas. Y después resulta que sólo uno había entrado a matar a la familia y afuera estaban los soldados. Eso no checa. Con todos esos sicarios si llegaban soldados habría habido una gran balacera ¿O para que van en bola si el trabajo lo va a hacer sólo uno? Ese tema de la familia del federal no viene en el relato de De Mauleon, se lo inventaron, y mal. ¿Y para qué? Si, para mi, el personaje más interesante es el policía Rosales que interpreta Noé Hernández. Porque Noé Hernández hace una gran actuación como de costumbre, pero también porque como Rosales es el personaje que más nos recuerda a un típico policía mexicano, no sabemos que va a hacer, pero es un tipo simpático y no necesitan inventarle una familia.
Rosales es un buen héroe solitario, una especie en peligro de extinción, pues si Han Solo, en vez de ser un personaje de los 70´s fuera de ahora, pasaría media película viendo fotos mientras llora.
C

Fernando Ramírez Ruiz estudió en la prepa de La Salle, de la Ciudad de México, al lado del hijo del presidente Miguel de la Madrid y en la secu Nuevo Continente se enamoró de Lucerito, tiempo después cruzó miradas y le dijo quiúbole a Yordi Rosado en la Universidad Intercontinental, de la que desertó de la carrera en Ciencias de la Comunicación. Ha conocido a Diego Luna, fue Stand in de Sasha Sokol y el Chivo Lubezki en una película. Está escribiendo el libro de memorias: «Quiúbole con mis encuentros con los famosos» y es director de la Filmoteca A smile on the dog.





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