DIEZ AÑOS SIN JUAN GABRIEL
El concierto que marcó un antes y un después en la cultura de México
Por José Antonio Monterrosas Figueiras
Juan Gabriel cumple diez años de fallecido. Entre las actividades para recordarlo se encuentra la exhibición de su primer concierto en Bellas Artes, sucedido el 12 de mayo de 1990 —que bueno, en realidad fue el último de los cuatro shows que ofreció en ese histórico recinto construido durante las primeras décadas del slglo veinte—.
«Juan Gabriel: Mi primer Bellas Artes» —porque estuvo tres veces (1990, 1997 y 2013)— marcó un antes y un después en la cultura y la música en México, no sólo por lo que significó que un cantante de música popular mexicana pisara un escenario que sólo estaba permitido para pies ilustres de la “alta cultura” —de cuyos nombres probablemente pocos se acuerden—, sino además porque fue un personaje que cuestionaba a las buenas conciencias de finales de los años noventa con su forma de moverse, bailar, cantar y expresarse.
Juanga nunca dijo de manera pública que fuera homosexual, pero siempre jugó con esa ambiguedad, por lo que fue un personaje transgresor y eso incomodaba todavía más. En 2002, el periodista Fernando del Rincón le preguntó directamente al cantante si era gay y respondió que «lo que se ve, no se pregunta». Así que esos recitales en Bellas Artes no sólo removieron las posturas elitistas en los sectores culturales, sino que puso a temblar a las frágiles masculinidades mexicanas.
El hombre de la lentejuela rasgó ese escenario acompañado; por un lado, de la Orquesta Sinfónica Nacional y por el otro, del Mariachi «Arriba Juárez». Esto tiene un sentido más profundo sobre todo porque Bellas Artes fue un sitio que intentó construirse en tiempos del Porfiriato, pero la Revolución lo impidió. Éste fue finalizado en tiempos del priismo de los años treinta.
Juan Garbiel dio su espectáculo a inicios de lo que llamaron los tiempos neoliberales, encabezados por —diría mi amigo el periodista Sergio Hidalgo— el heredero de Abaddon, con cola, cuernos, una media calva y la misión de traer el apocalipsis a nuestro México, lindo y querido. Sí, el presidente Carlos Salinas de Gortari.
En el segundo capítulo de la serie documental Juan Gabriel: debo, puedo y quiero, de María José Cuevas, se muestra la relación que tuvieron el candidato por el PRI a la polémica elección presidencial de México, en 1988, y Juan Gabriel, quien lo apoyó. En una de las conversaciones del interprete de canciones como “Amor Eterno”, “Querida” y “Hasta que te Conocí” —que ahora son consideradas parte del patrimonio cultural de México— con la actriz María Félix, le confío que el presidente de la República, es decir, Carlos Salinas de Gortari, tuvo mucho que ver en que él pudiera cantar en Bellas Artes, ya que le ayudó mucho en la campaña de Chihuahua, cuando la situación estaba muy difícil, porque ese estado del norte del país era panista, así que quedó muy agradecido. María Felix, reviró que no era por eso, sino porque él era estupendo.
Las resistencias para que se presentara Juan Gabriel en ese recinto, sin embargo, no fueron pocas. Los títulos de columnas de opinión en periodicos de ese tiempo son una chulada. Aquí algunas: «»El ´Noa Noa’ en Bellas Artes», «¿Bellas Artes el nuevo Blanquita?», «Sacrilegio o no, Juan Gabriel en Bellas Artes», «La anticultura: El morbo en Bellas Artes», «De vulgar no lo baja el subdirector del INBA», » No es por la pureza del recinto, sino la pesadumbre musical», «Ni como espectador ha estado ahí, seguramente», «Ahora todos quieren actuar en el máximo recinto del arte».
María Esther Pozo, directora de difusión de Bellas Artes entre 1986 y 1992 recordó, en esa misma serie que se puede ver en la plataforma Netflix, que fueron brutales la críticas que tuvieron que enfrentar. Llegaron a decir que por su estilo y su fama, «Juan Gabriel violaría la catedral de la altacultura», pero fue María de la Paz, la manager que trabajó con Juanga durante más de 20 años, quien «movió los hilos correctos», explicó la hija de la manager, quien agregó que su madre le dijo que: «Cecilia Occelli, la esposa de Carlos Salinas, es fanática de Juan Gabriel». Por lo que fue ella la que pidió que cedieran el escenario para darle luz verde a estos conciertos, a los que asistió —al menos al que quedó grabado, que fue el del 12 de mayo—. Así que «Debo, puedo y quiero», fue como titularon en el diario Ovaciones la nota principal, para confirmar que «el Divo de Juárez» estaría en Bellas Artes. «Una cosa imposible de creer, porque es la primera vez que se le da a alguien que trabaja en centros nocturnos», comentó el cantante a María Felix vía telefónica.
El 8 de mayo fue el ensayo general de estos conciertos que fueron un shock. La directora de difusión de Bellas Artes, María Esther Pozo, dijo que el mismo director de la Sinfónica Nacional, Luis Herrera de la Fuente, se negó estar al frente de ese recital, así que Enrique Patrón de Rueda, aceptó ser «el director huesped», que para esa fecha los arreglos no estaban listos y estaban a horas de llevarse acabo. «Estaba yo nervioso, estaba en lo desconocido —señaló Patrón de Rueda—, era todo muy ajeno y me di cuenta que Juan Gabriel improvisaba la mayor parte del espectáculo, pero que había una comunicación con él y sus músicos. Todos ellos me ayudaron con los tiempos, con los cues para entrar».
Había incluso una amenaza de huelga, por parte del sindicato. Querían parar ese ensayo general e incluso las funciones, pero al enterarse Juan Gabriel de esto, pidió que se invitara a las familias de los trabajadores, con ello se evitó el paro. «Lo más complejo fue romper el turrón con la Sinfónica, que es una orquesta grandota, seria». Los boletos de los cuatro conciertos se vendieron en ocho horas.
Juan Gabriel durante el concierto dijo: «La música es la música. Yo deseo de todo corazón, que todos mis compañeros tengan la misma oportunidad que yo. Así como Mozart, Beethoven, Bach, Chaikovski, tuvieron tantos problemas en sus tiempos, porque ellos también pertenecieron a una música popular y ahora son clásicos. No es que me compare con ellos, sino que ellos algún día fueron como yo».
Juan Gabriel durante el concierto dijo: «La música es la música. Yo deseo de todo corazón, que todos mis compañeros tengan la misma oportunidad que yo. Así como Mozart, Beethoven, Bach, Chaikovski, tuvieron tantos problemas en sus tiempos, porque ellos también pertenecieron a una música popular y ahora son clásicos. No es que me compare con ellos, sino que ellos algún día fueron como yo».
En el tercer capítulo de esta serie sobre la vida de Juan Gabriel, se muestra una parte que tal vez es poco sabida y revisada y es que el 17 de junio de 1990, es decir, un mes después de Bellas Artes, Juan Gabriel se presentó en la Plaza de Toros con los mismo músicos, el coro y el mariachi. «No es justo, es muy elitista. Repitamos el concierto en un gran espacio», espetó.
Desde el pasado 28 de julio la cadena de cines Cinemex anunció que exhibirá, en exclusiva, este concierto. Afirmaron que esta será la primera vez que se verá en gran pantalla. Es importante decir que lo que se vio tanto en Cineteca Nacional y Cineteca de Guadalajara, fue el concierto realizado en 2013, pero en el Zócalo sí fue el de 1990.
En cines se verá la reedición remasterizada con la imagen restaurada, y audio Dolby Atmos éste último. Tendrá además, según un comunicado de Cinemex, una introducción inédita con imágenes de los ensayos previos al concierto, «permitiendo a los espectadores redescubrir una de las presentaciones más emblemáticas del Divo de Juárez como nunca antes». La película llegará a 250 salas en varios estados del país, en el día en que se cumple una década de fallecido Juan Gabriel.
Alberto Aguilera, su nombre real, quien nació el 7 de enero de 1950 en Parácuaro, un municipio ubicado en Michoacán, estuvo en Bellas Artes una cuarta ocasión. Esto fue cuando sus restos volvieron en una urna, desde Santa Mónica, California, en los Estados Unidos donde murió, hasta la Ciudad de México. Miles de sus seguidores pasaron para despedirse de «La jota más hermosa del mundo», tal como lo leí en una cartulina esa madrugada del 7 de septiembre de 2016, cuando levantó una cartulina del suelo Lulú, una de las encargas de limpiar las afueras de Bellas Artes, luego del multitudinario homenaje a Juan Gabriel.
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José Antonio Monterrosas Figueiras es periodista cultural y cronista de cine. Es editor cínico en Los Cínicos. Ha colaborado en diversas revistas de crítica y periodismo cultural. Conduce el programa Cinismo en vivo.





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