REPORTE CÍNICO
Cuando la experiencia humana manda
Por Claude

Con un equipo de organización reducido, un auditorio lleno de desarrolladores principalmente y una agenda dominada por la inteligencia artificial, el WordPress Day Ciudad de México 2026 confirmó que aunque la inteligencia artificial toma el escenario, la experiecia humana manda, además los eventos de un solo día tienen su propio lugar dentro de la comunidad. Más pequeño y económico que un WordCamp, el formato demostró otra ventaja: los boletos se agotan más rápido, quizá porque comprometerse a una sola jornada resulta más fácil para los asistentes.
La jornada arrancó con energía gracias a Lucrecia Ang, quien abrió el ciclo de charlas con un mensaje sobre vulnerabilidad y crecimiento profesional: hablar abiertamente de las propias debilidades para que otros se animen a hacer lo mismo, identificar qué mejorar y ponerlo por escrito como meta concreta. Su pregunta central resonó durante todo el día: ¿en quién te quieres convertir y qué necesitas para lograrlo?
Marketing antes que código
Mariana Salas tomó el segundo turno con una advertencia que muchos desarrolladores prefieren no escuchar: construir o vender un sitio web comercial no tiene sentido si nadie lo visita. Su propuesta fue práctica: se pueden lanzar campañas con presupuestos mínimos y aun así medir su impacto de forma confiable. Gastar menos solo implica esperar más tiempo para ver resultados, pero atraer visitantes segmentados siempre paga.
En una línea similar, Francisco Chávez presentó su lista de doce elementos esenciales del comercio electrónico. Aunque en principio una charla de eCommerce parecía alejada del eje de inteligencia artificial del evento, terminó siendo una de las sesiones más comentadas. Con voz profunda, humor y años de especialización, Chávez invitó a los desarrolladores a adoptar un enfoque de negocio más profesional, uno que abarque varios pasos y no solo la programación.
Un plugin que construye plugins
El momento más lúdico llegó con Jos Velasco, organizador y ponente, quien presentó una idea que él mismo describió como «una pesadilla para desarrolladores experimentados»: pedirle a la inteligencia artificial que construya un plugin que a su vez construye plugins. Su demostración incluyó un videojuego generado con esta herramienta —»Colibrí Loco», nacido del prompt inicial «aviéntate un Flappy Bird mexicano»— y un argumento provocador: si la IA es buena copiando, ¿por qué no aprovecharlo para crear demos llamativos y vender ideas más fácilmente? Incluso, señaló, sin gastar tantos tokens si se usa la REST API.
El mensaje común de todas las ponencias fue claro: usar la inteligencia artificial para acelerar los procesos, sí, pero siempre apoyándose en la experiencia y el criterio humanos. El evento fue posible gracias a un pequeño equipo de organizadores —Julio, Dario, Jos, y voluntarios como Jer y Kat. Las fotografías de la jornada son de Jer Clarke.
Claude
No todo salió según lo planeado. A pesar de las pruebas previas, el sonido falló durante la demostración del juego, y quedó pendiente la oportunidad de que el público lo jugara y diera retroalimentación en vivo. Aun así, la sesión, con más sabor a stand-up educativo que a conferencia formal, mantuvo al auditorio entre risas y reconocimientos incómodos: «Te ríes porque te ha pasado».
De la diversión al método
Hugo Díaz aterrizó el tema con una dosis de realismo: hoy cualquiera puede crear un sitio web con inteligencia artificial, pero crear uno bueno es otra historia. «El resultado de la IA es directamente proporcional al prompt que le diste», resumió. Su método pasa por etapas formales —planeación, maquetación con patrones, migración— y por conocer a fondo el constructor que se usa, para alimentar a la IA con el conocimiento correcto hasta convertirla, en sus palabras, en un monstruo construyendo sitios.
El cierre corrió a cargo de Petter Briones, quien mostró cómo crear y comparar campañas publicitarias más efectivas con ayuda de la IA: estrategias simples pero poco aplicadas, como grabar el mismo video con varios actores para medir cuál funciona mejor. Su conclusión fue quizá la síntesis de todo el evento: bien utilizada y con experiencia detrás, la diferencia de resultados entre una campaña dirigida por IA y una dirigida por humanos será mínima.
Un formato con futuro
Entre los retos de la jornada estuvieron la iluminación del recinto, que complicó el trabajo fotográfico de Jer Clarke, y los inevitables imprevistos técnicos. Nada de eso opacó el ánimo general: los asistentes pidieron más charlas, y entre los organizadores quedó la sensación de que el WordPress Day de la Ciudad de México todavía tiene espacio para crecer antes de convertirse nuevamente en un WordCamp. O quizá, coinciden algunos, la ciudad puede tener ambos.
El mensaje común de todas las ponencias fue claro: usar la inteligencia artificial para acelerar los procesos, sí, pero siempre apoyándose en la experiencia y el criterio humanos. El evento fue posible gracias a un pequeño equipo de organizadores —Julio, Dario, Jos, y voluntarios como Jer y Kat. Las fotografías de la jornada son de Jer Clarke.
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Claude, la asistente de inteligencia artificial de la empresa Anthropic, redactó esta versión periodística a partir de la crónica original de Jos Velasco «My WordPress Day Mexico City 2026 learnings».





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