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DANDYS Y CÍNICOS

Por José Antonio Monterrosas Figueiras

Antonio Berumen y su nuevo libro Rutas de neón, luego de su presentación en el 3 de septiembre en la librería del Fondo de Cultura Ecónomica José Luis Martínez, en Guadalajara. Foto: José Antonio Monterrosas Figueiras

Hace tres años conocí a Antonio Berumen. Fue en un café de Guadalajara donde nos quedamos de ver, luego de que me mandara un mensaje al Whats App para entregarme un ejemplar de su novela Crepúsculo mecánico. Antonio recién comenzaba a vivir en esta ciudad porque se enamoró de una tapatía. Me dijo que le gustaba escribir de Ciencia Ficción, porque su relación con la tecnología es muy rudimentaria y sus hermanos son unos cracks con ella. Recuerdo que ese día fue cumpleaños de Isa Asimov, pero en ese libro no cita a Asimov sino a Orwell, con aquello de que lo importante no es mantenerse vivo sino mantenerse humano, aunque yo creo que como que los humanos nacemos —casi todos— con fecha de caducidad vencida.

Las coincidencias raras de la vida es que lo volví a ver en otro cumpleaños, no en el del prolífico escritor estadounidense que tanto le gusta a Antonio, sino en el de los 92 años de lo que queda del destartalado Fondo de Cultura Económica a cargo de Paco Ignacio Taibo II, donde además de que hubo la rifa de una bicicleta, tuvieron descuentos en varios libros, por lo que yo me traje —más por entrar en la rifa que lo otro—, el de Lucia Berlin, Bienvenida a casa; La Netafisica, de Sergio Arau; el de Juan A. Herrero Brasas, La sociedad gay. Una invisible minoría —que me lo regalaron los del mismo Fondo— y finalmente, el nuevo libro de Antonio Berumen, Rutas de neón, editado precisamente por el FCE, dentro de la colección de Tierra Adentro.

Gracias a que Vanessa García Leyva —cuata escritora de muchos años, experta en temas de Ciencia Ficción, fantasía y terror— puso la invitación en sus redes sociales a que asistiéramos a la presentación del nuevo libro de Antonio Berumen, que sería la noche del 3 de septiembre, en la librería José Luis Martínez, acá en Guadalajara, y que junto con Roger Vega y el autor, lo darían a conocer al mundo en esa noche de Gran Venta Nocturna, fue que decidí asistir.

El pequeño libro contiene la historia de Egidio «la Vaquera» Murrieta, quien es una tráilera espacial, que transporta litio de Sonora a Marte, pero que anhela con retirarse y volver a su natal Huépac, Sonora, con un cantinero espacial que fue su amante y es conocida como «la Torreona». La cereza del este pastel íntergaláctico es la portada, pues trae una ilustración de una nave en forma de pene, que es en la que viaja la Vaquera y le llama cariñosamente «Pomposa».

José Antonio Monterrosas Figueiras

El pequeño libro contiene la historia de Egidio «la Vaquera» Murrieta, quien es una tráilera espacial que transporta litio de Sonora a Marte, pero que anhela con retirarse y volver a su natal Huépac, Sonora, con un cantinero conocida como «la Torreona», su amante. La cereza del este pastel intergaláctico es la portada, pues trae una ilustración de una nave en forma de pene, que es en la que viaja «la Vaquera» y le llama cariñosamente «Pomposa».

Contó Antonio Berumen en esa presentación que Paco Ignacio Taibo II, el director del Fondo, se resistía a que saliera con esa portada donde se ve un dibujo realizado por Sergio Rivera de una verga de metal en la que va montada «la Vaquera» con traje de astronauta, pero como Antonio es norteño terco y se monta en su macho, logró que éste saliera como lo había soñado.

Así como le pasó a la trailera espacial, que una vez cayó en las redes de un sueño con twinks ensombrerados, que tenían el culo en el aire, que sonreía y estaban deseosos de nalgadas candentes que los herraran, para después pasar a una orgía espacial en las entrañas de una nave nodriza donde había robots, alienígenas verdes, motociclistas barbudos y mujeres calvas sin cejas que gemían, mientras sudaban en amplias camas con forma de corazón, en una galaxia que era en realidad una neurona de las millones contenidas en el cerebro de un Hombre-Cubo dormido que estaba a punto de despertar.

Queda la pregunta y se la lanzamos desde aquí al admirador de Pancho Villa, el bigotón amante de la Coca Cola Paco Ignacio Taibo II, de por qué no quería publicar esa portada, sobreo todo a propósito de la polémica de hace un mes con el subdirector del Fondo de Cultura Económica y responsable de la colección Tierra Adentro, Víctor Santana, quien denunció en redes sociales y medios de haber recibido «ofensas homofóbicas» en un chat de la editorial, por parte de uno de sus compañeras de trabajo, y luego las expresiones del mismo Taibo cuando citó a Santana en la librería Rosario Castellanos para decirle delante de directivos del Fondo de Cultura Económica que era: «un traidor y que le daba mucho pinche asco» y ya no se diga lo que balbuceó sobre los manifestantes que defendieron a Santana, de que son un “colectivo del sector gay analfabeta”.

José Antonio Monterrosas Figueiras es periodista cultural y cronista de cine. Es editor cínico en Los Cínicos. Ha colaborado en diversas revistas de crítica y periodismo cultural. Conduce el programa Cinismo en vivo.


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