CINISMO

Los gustos culposos o la crítica golosa

Si el gusto es personalísimo, la crítica es socialísima. Si el gusto es reflejo del cuerpo, la crítica es el producto del intelecto que busca profundizar, entender e imaginar la experiencia de la obra.

Por Daniel Irabien

Latin_LoverSer y estar son dos cosas distintas. Y distintas son también, la crítica y el gusto.

La diferencia entre decir: “la película está buena” —cuando nos gusta—, y “la película es buena”, cuando la criticamos.

El problema radica, seamos sinceros, en que no nos gusta que nos guste lo que no es “bueno”. Incluso hay gente tan reprimida —en pleno siglo XXI hágame usted el maldito favor— que confrontados ante las bajezas de sus gustos, les ponen la etiqueta de “culposos”, como si hubiera pecado en sentir atracción por algo que, según ellos, es deplorable.

Que el gusto es negocio del cuerpo, del instinto, del Id de Freud —que espero que la neurociencia pruebe que hay un Id, demasiada buena idea para perderse. El gusto apela a mil cosas o quizás a ninguna. El gusto mueve el pie del más negado cuando en la soledad, el ritmo de una canción cachonda y guarra nos sorprende.

Pero el gusto no es lo mismo que una crítica. Ni debe pasar nunca por ella. Que una obra —ya sea película, canción, pintura, cómic, lo que sea— esté buena, que la hayamos disfrutado, no hace que sea buena, ¿o sí?

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Pero el gusto no es lo mismo que una crítica. Ni debe pasar nunca por ella. Que una obra —ya sea película, canción, pintura, cómic, lo que sea— esté buena, que la hayamos disfrutado, no hace que sea buena, ¿o sí?

Así que permítanme decir un extremismo digno de un seguidor de la sharia nivel DAESH: una crítica es capaz de decir lo impensable: no me gusta, pero está buena.

Si el gusto es personalísimo, la crítica es socialísima. Si el gusto es reflejo del cuerpo, la crítica es el producto del intelecto que busca profundizar, entender e imaginar la experiencia de la obra.

A la crítica no le basta disfrutar, porque la crítica lo que quiere es vivir. ©

Daniel_Irabien_Semblanza

Daniel Irabien es cineasta y comunicólogo originario de Yucatán. Realizador del cortometraje de animación El maestro y la flor (2014).