CINISMO DESOLADOR

Fátima, apenas 7 años, un día como ayer y tal vez como mañana…

Leo a Laura Emilia Pacheco: “Mientras Fátima estaba secuestrada y a punto de ser torturada el viernes pasado, a la marcha feminista del viernes se le repelió con extinguidores en la cara”. Unos escalofríos rondan por mi cuerpo.

Por Mónica Maristain

Otro feminicidio. Esta vez el de una niña de 7 años llamada Fátima. Aquí. En México. Foto: Cuarto Oscuro.

Otro feminicidio. Esta vez el de una niña de 7 años llamada Fátima. Aquí. En México. No sé qué hacer. Tal vez llamar a los escritores para que den un pronunciamiento, pero ellos están tan tristes como yo. Mientras hago el periódico, leo en Facebook un anuncio de mi amigo de Hermosillo, Iván Ballesteros, el director de Pez Banana. Algo me corre como un escalofrío.

De pronto habla de su hija, a la que siempre le digo que es novia de Iván. Claro que me hubiera encantado tener a un padre tan cercano y obviamente, sin temor al incesto, por supuesto que estaría enamorada de mi progenitor.

Ella escucha rock con él y lo trae a la tierra cada vez que Iván vuela por los aires. Yo, que no tengo hijos, a veces pienso en todos los sueños que él abriga, pero, también posee una familia que atender. Veo también a su nuevo niño y siempre pienso: que todas las ventajas del mundo estén para esa familia.

“Siempre que veo a niños que no pasan de 10 caminando solos pienso en mis hijos. Si es niña no puedo evitar poner en sus pasos a mi hija. Ayer paseaba en bici y vi a una niña de la edad de Fátima caminado con un refresco y una bolsa con víveres. Venía de la tienda. Al parecer sus padres no están enterados de que viven en México. Lugar donde además de todos los peligros que pueden alcanzar a su pequeña (carros, perros, caídas y más), hay monstruos acechando. Desalmados hijosdeputa acechando. Y no solo a criaturas inocentes. A nuestras parejas. A nuestras hermanas y primas. A nuestras vecinas y madres. Nadie se salva, menos si es mujer. México, país feminicida. País donde asesinos y enfermos operan con impunidad. País donde nadie está a salvo de experimentar la más terrible de las tragedias. ¿Cómo no ser paranoico? ¿Cómo no desear que todo arda?”. Son las palabras de Iván Ballesteros.

El otro día decía Wendy Briceño, la diputada que entrevistamos por el feminicidio, que “el crimen organizado también ha adoptado el discurso del ejercicio de poder hacia las mujeres. Estas demostraciones de violencia tienen que ver con un poder desigual. Como nacieron y fueron criados no se van a cuestionar nada. El crimen organizado está atravesando estas violencias contra las mujeres”.

María Salguero, que es una estudiosa del feminicidio, “ha estudiado cómo el crimen organizado toma la vida de las mujeres en este miedo y caos que generan las organizaciones criminales”, agrega.

“Quiero estar en silencio –porque las palabras ya no alcanzan– y a la vez quiero gritar de rabia. ¿Cómo alzamos la voz por Ingrid, por Fátima? ¿Qué grito mudo pronunciamos? ¿Desde dónde?”, se pregunta en Twitter la escritora Isabel Zapata.

“Todos los gobiernos en México han sido negligentes y cínicos ante los incesantes feminicidios. ¿Y la sociedad? Vivimos entre asesinos tolerados, justificados y arropados por gente que se preocupa más por la limpieza de los muros que por la vida de las mujeres. Desolador.”, se pronuncia el escritor Antonio Ortuño.

“Todos los gobiernos en México han sido negligentes y cínicos ante los incesantes feminicidios. ¿Y la sociedad? Vivimos entre asesinos tolerados, justificados y arropados por gente que se preocupa más por la limpieza de los muros que por la vida de las mujeres. Desolador.”, se pronuncia el escritor Antonio Ortuño.

¿Qué hacer? ¿Dónde gritar? ¿Dónde decir las cosas?

La otra tarde en una parada de Metrobus las mujeres decían: ¡qué horror los letreros en los monumentos! Por supuesto que me metí y claro, tuve que aguantar una serie de cuestionamientos. Viajé más triste y pensé en mi vida. Esas cosas que me pasaban cuando era adolescente: ver el pene de alguien, correr cuando era chica porque alguien me ofrecía caramelos y me decía: —Agachate (así, en argentino), un hombre que viene con un cuchillo hacia mí y a mi hermana… Entonces podíamos correr, podíamos contar la historia o guardarla para nosotras. ¿Ahora qué?

“Para muchos, el tipo penal de feminicidio puede ser una invención de un grupo de feministas que no tiene mucho sentido. No están asumiendo de todas las violencias que vivimos las mujeres”, dice Wendy.

El presidente de Ecuador diciendo que los acosos sexuales son de gente fea, en un “acto sumamente violento, la máxima autoridad dice eso”, nos explica la diputada.

Hoy es un día como el de ayer y tal vez como el de mañana. Ingrid, Fátima, Lesby…

Leo a Laura Emilia Pacheco: “Mientras Fátima estaba secuestrada y a punto de ser torturada el viernes pasado, a la marcha feminista del viernes se le repelió con extinguidores en la cara”. Unos escalofríos rondan por mi cuerpo.

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*Publicado originalmente en Maremoto Maristain.

Mónica Maristain. Nació en Argentina. Desde el 2000 reside en México. Estudió en la Universidad de Filosofía y Letras. En Argentina dirigió las revistas Cuerpo & Mente en Deportes y La Contumancia. Aquí dirigió la revista Playboy, para todo Latinoamérica. Fue editora del Universal y editora de Puntos y Comas. Ha publicado muchos libros, entre ellos los de poesía: Drinking Thelonious y Antes. Los dedicados a Roberto Bolaño, entre ellos El hijo de Mister Playa. Prepara su libro sobre Daniel Sada: el hombre que sabía bailar.