CINISMO GALOPANTE

De caballos, atardeceres y súper héroes

Al hacer un recorrido, las películas de esta directora, se puede decir que retratar la realidad es una de las virtudes que poseen sus historias, pero para lograrlo con tal belleza y autenticidad Chloé ha realizado un profundo y largo trabajo etnográfico detrás de cada imagen.

Por Johanna Aguilar

The Rider.

El cine es el espacio donde acudimos a presenciar lo imposible, sea porque la película nos permite viajar sobre el tiempo pasado o futuro, sea porque se muestran otras realidades o sea también porque se nos concede la total contemplación durante dos horas, cosa difícil y complicada en esta realidad llena de múltiples estímulos.

Así fue que desde la primera escena de The Rider sentí una conmoción que no cesó durante 105 minutos –y aún después–. Su estreno en México fue en junio de 2018, y pienso que la mayoría la habrá visto, yo sin embargo la vi recién por recomendación del escritor chileno, Víctor Hugo Ortega. De cualquier forma trataré de no hacer ninguna revelación importante sobre la trama.

El jinete (título en español) habla principalmente de la relación entre un humano y los caballos, pero no desde una perspectiva romántica sino desde la verdad y el respeto; muestra lo poderoso que puede llegar a ser un caballo salvaje y cómo el personaje principal desea entender su esencia a partir de lograr domarlos, esto no desde el sentido de sometimiento, sino desde la complicidad, incluso desde el saber cuando susurrar al oído del animal. A lo largo de la película, hay algunas escenas donde se manifiesta la confrontación con  la cotidianidad y esa sensación de impotencia al mostrarnos la imperfección de la existencia.

La dirección de Chloé Zhao es desde una mirada con rastros de documental. En una entrevista comentó que después de su primer filme conoció a Brady, un joven jinete en la Reserva india Pine Ridge y al conocer su historia le preguntó si quería colaborar en el guion y a contar lo sucedido, él dijo sí. El resultado es una película donde se pueden encontrar personajes diversos, peculiaridades de la existencia, realidades distantes con inusuales historias colocadas entre la realidad y el montaje que por su lirismo nos resultan cercanas.

The Rider fue estrenado y premiado en el festival de Cannes 2017, Premio Gotham a la Mejor Película 2018 y en el 2019 por la National Society of Film Critics Award, también ganadora de la categoría Mejor Película.

De Dakota del Sur a las carreteras de Nebraska y California

Chloé nació en 1982 en Beijing, es hijastra de la actriz y productora Song Dandan, se describe a sí misma como escandalosa, desagradable y de huesos grandes. Desde su infancia le gustaba leer manga, también dibujaba y creaba su propia fan-fiction. A los 14 años se fue a estudiar a Londres, después a los Ángeles.

En un desvío de cuatro años, Chloé entró a la universidad de Massachusetts donde estudió Ciencias Políticas. Decidió que su pasión estaba en crear personajes y es en Nueva York donde se especializó en cine, finalmente llegó a Dakota del Sur y ahí se encuentró con escenarios e historias que la condujeron a una producción y dirección cinematográfica casi artesanal, que reflejó los acontecimientos sobre la búsqueda de identidad, esto quizá lo ha hecho seducida por su historia personal.

Cuando se graduó realizó el cortometraje Daughters y su primer largometraje Songs My Brothers Taught Me, se estrenó en el festival de cine de Sundance en el 2015 (aún no he logrado ver esta cinta),  luego The Rider  y después llegó Nomadland película en la que la directora continúa su búsqueda sobre las relaciones entre personas, lugares e identidad y con la que en 2020 gana un León de Oro en Venecia y el premio del público de Toronto en la 45 edición del Festival internacional de cine y en total el film le ha hecho ganar 34  premios, contando con el premio A mejor dirección en 78a edición de los Golden Globes.

Fran y Chloé.

Pero, ¿cuál es el germen de esta película? Fran y Chloé se conocieron en el 2018 en una recepción previa a los Independent Spirit Awards donde Fran ganó el premio a mejor actriz por Tres anuncios por un crimen. La actriz tenía los derechos del libro País nómada supervivientes del siglo XXI de la periodista Jessica Bruder, pues vivía admiranda con aquellas personas que se deciden a abandonarlo todo y deambular por el mundo. Al cruzarse sus caminos deciden colaborar en el proyecto de Nomadland trabajando con sincronía e involucrándose en los procesos de producción y creación de personaje.

Algo significativo es la mirada de la directora: sensible, perceptiva a los detalles, impiadosa y curiosa que muestra la cara más desafortunada de la sociedad norteamericana, una realidad no desconocida pero si ignorada o lejana. El personaje principal Fran debe, por diversos sucesos de la trama, unirse a un grupo de nómadas donde algunos han llegado ahí voluntariamente y otros obligados por las circunstancias, pues para ellos jubilarse ha significado tener que ir de un trabajo temporal a otro, debido a la recesión de 2008.  

Al hacer un recorrido, las películas de esta directora, se puede decir que retratar la realidad es una de las virtudes que poseen sus historias, pero para lograrlo con tal belleza y autenticidad Chloé ha realizado un profundo y largo trabajo etnográfico detrás de cada imagen, ha viajado de un punto a otro, ha tenido que romper las primeras barreras de las respuestas ensayadas o que sólo satisfacen a curiosos temporales, ha debido inmiscuirse en la cotidianidad de las comunidades o de los grupos humanos a los que se acerca, ha permanecido todo el tiempo posible para entender de inicio, el espacio geográfico y después, la forma de organización social.

Las películas de The Rider y Nomadland aparentemente no se enfocan en aspectos políticos, sin embargo, hacer películas con ambas temáticas ya es político (quizá este entretejido tan fino y meticuloso lo deba Zhao a los cuatro años cursados en Ciencias Políticas), pues la elección de los personajes principales nos lleva a pensar en las penurias para la sobrevivencia diaria, a la posición frente al género o la edad.  

Así gracias a sus tres películas de cierta forma independientes, Chloé durante los últimos cinco años se ha convertido en una de las mejores directoras de cine.

De cineasta indie a segunda mujer ganadora

El pasado 28 de febrero se realizó la 78 entrega de los Globos de Oro, envuelta previamente en un asunto de racismo debido a que entre los 87 miembros no se encontraba ningún afroamericano, los miembros de la prensa de Hollywood, lo resolvieron dando una disculpa pública al inicio de la transmisión, en donde se comprometieron a realizar estrategias que permitieran la inclusión de las minorías. Sin embargo, si no hubieran sido interpelados públicamente tal vez el asunto hubiera pasado desapercibido.

Otro de los temas muy mencionados fue la nominación A mejor director, pues en esta ocasión contendían tres mujeres: Regina King, Emerald Fennell y Chloé Zhao y dos hombres: David Fincher y Aaron Sorkin, esto resultaba sorprendente porque desde el 2014 que se nominó a Ava Duvernay por Selma, no se había vuelto a nominar a ninguna otra mujer en esta categoría. En1984 se premió a Barbra  Streisand por Yentl A mejor “director”, ninguna otra mujer había ganado.

Así transcurrió la premiación y Chloé Zhao se levantó como la ganadora por Nomadland, en su discurso de la gala agradeció a los nómadas que le permitieron contar sus historias y dijo que la película “es en su centro una peregrinación a través del dolor y la curación”.

En todo este asunto, no se puede ignorar la posición sexista de los integrantes de la prensa Hollywoodense, quienes han postulado a una mayoría de hombres y por ende, hacen más visible el trabajo de estos, favoreciendo o perpetuando la idea de asombro frente a algo que debía ser lo cotidiano, lo normal, lo deseado: una directora ganadora de la mención. Pero, al parecer estamos muy lejos de eso pues al respecto los titulares alardeaban sobre Chloé: “Segunda mujer en ganar el Globo de Oro por dirección”, otros eran más precisos: “Primera mujer asiática en ganar un Globo de Oro por dirección”, algunos más tratando de evidenciar el tiempo: “La primera directora mujer que gana un Golden Globes desde 1984”, opacando el triunfo de Barbra Streisand y otros  mostrando el tiempo transcurrido y en el que sólo han ganado dos mujeres: “La segunda directora en recibir un Globo de Oro en 78 años”.

En todo este asunto, no se puede ignorar la posición sexista de los integrantes de la prensa Hollywoodense, quienes han postulado a una mayoría de hombres y por ende, hacen más visible el trabajo de estos, favoreciendo o perpetuando la idea de asombro frente a algo que debía ser lo cotidiano, lo normal, lo deseado: una directora ganadora de la mención.

Desde los titulares mostrados pareciera que el mérito logrado es por su género o por su origen racial y no por su calidad en la dirección, ni por ser una gran cineasta como en el caso de Streisand y de Zhao. Incluso Zhao en una entrevista del periódico El País puntualiza sobre la importancia de ser auténtico como cineasta y hacer la película deseada, sin importar tu origen y enfatiza sobre no querer ser solo la primera directora asiática en ganar un Óscar o cualquier otro premio (demasiado tarde).

Esos titulares lo único que hacen es normalizar algo que no debiera ser normalizado, hacen pensar que las mujeres necesitamos conquistar esos espacios que durante años ignoraron proyectos, producciones e historias sólo por ser de mujeres, hacen pensar que ahora la industria del cine está enderezando el camino o algo así “patético”, porque como lo dijo Zhao antes de ella muchas más lo merecían pero no fue posible o como dice Streisand que el sexismo de Hollywood le costó dos Oscar o como lo expresa la mexicana Karla Castañeda ganadora del Ariel con Jacinta al mejor cortometraje de animación en el 2009: “Director no es hombre, director también es mujer… hace falta que las mujeres hablemos de lo que hacemos y abramos una ventana para que las mujeres sepan que existe y que lo pueden hacer”.

Ahora Chloé pasa del cine indie al mainstream. Para Marvel esta será la primera vez que una mujer asiática dirigirá una de sus grandes producciones, pues en el 2018 se abrieron las puertas a Anna Boden para dirigir Capitana Marvel, aunque ella misma estaba sorprendida de eso, luego llegó Cate Shortland para dirigir una película sobre Viuda Negra, (previamente Marvel había negociado con Lucrecia Martel directora de La ciénaga quien comenta que en la entrevista con Marvel le fue precisado que solo se ocuparía de la parte dramática del filme “no te preocupes por la escenas de acción, nosotros nos encargaremos de eso”).

Y si bien Marvel es una empresa enorme, es evidente que en la directora de The Rider encontraron una mirada y una voz que les es necesaria, pues si bien algunas de las películas siguen el hilo de los comics otras no y al parecer Eternal requiere de una dirección más profunda respecto a la creación de personajes, así fue como eligió el elenco y el proyecto avanza.

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Johana_Aguilar_Semblanza

Johanna Aguilar es psicoanalista, maestra y escritora. Actualmente vive en Guadalajara, Jalisco.