COBERTURA CÍNICA

Por José Antonio Monterrosas Figueiras / Fotos: Victor Gahbler

Colectivos de Madres Buscadoras en la Ciudad de México, un día antes de que se inaugure el Mundial 2026. Foto: Victor Gahbler

Esta noche del 10 de junio, viajo a la Ciudad de México para observar un poco más de cerca las expresiones en las calles sobre el Mundial de Futbol y todo lo que gira a su alrededor.

Las noticias no son en sí el futbol sino las diversas protestas que han habido, pero destaca una: las marchas por las personas desaparecidas encabezadas por sus familiares.

En el sitio Zonadocs, medio de periodismo independiente tapatío, se lee una crónica de lo que sucedió este miércoles, al sur de la Ciudad de México. Escriben los periodistas Leslie Zepeda y Darwin Franco:

«Mientras los dueños del balón y las autoridades esperan la inauguración del Mundial para mostrar que el país no es como lo describen las miles de personas que protestan en los alrededores del Estadio Azteca. Las madres buscadoras se organizaron para venir de todas partes de México para mostrar su digna rabia y decirle al mundo que aquí: hay más de 133 mil personas desaparecidas que no están siendo buscadas por las autoridades.“Las familias no vamos a parar de buscar, nosotras no queremos fiesta, no queremos promesas, queremos a nuestros amores, queremos seres vivos en nuestra casa… muchos años han pasado desde la desaparición de nuestros familiares y el gobierno sigue diciendo que no es cierto”, este el testimonio que se escucha desde un megáfono sostenido por una mujer que intervino una playera de la Selección Mexicana para colocar al centro el rostro de Yatzil Hernández Corrales, quien fue desaparecida en Acapulco, Guerrero, el 27 de abril de 2010.Pero ante el dolor, el Gobierno de la Ciudad de México colocó cientos de policías granaderos para impedir que las familias siguieran avanzando por Calzada de Tlalpan, pues nada impedirá que “la fiesta de inauguración” se realice, aunque esto implique hacer por encima del dolor de quienes lo único que quieren es ser escuchadas y atendidas por una autoridad federal que no ha querido escucharles de manera directa».

Mientras leo esta nota comparto fotos del colega Victor Fernando Gahbler Madera, de su cobertura el día de hoy en la capital del país en varias zonas de la ciudad que son de caos, destacan la de los integrantes de colectivos de madres buscadoras y de personas desaparecidas que marchan sobre Calzada de Tlalpan rumbo al Estadio Azteca, en la Ciudad de México, para exigir verdad, justicia y la localización de sus seres queridos, en el marco de las movilizaciones realizadas durante la inauguración del Mundial.

También las palabras de la periodista Jennifer González Covarrubias que escribió en sus redes sociales nos hacen pensar: «No. No. Los contingentes de familiares de personas desaparecidas no son otros manifestantes más. El gobierno debió habilitar palcos, al menos un espacio al pie del Estadio Azteca para que las fotos de sus seres queridos fueran difundidas masivamente, aprovechando los reflectores internacionales del Mundial. Que al menos alternaran los anuncios luminosos —esos que se ven en la cancha durante los partidos, de pilas, rastrillos, etcétera— con las fotos de todas esas personas que nos hacen falta. Qué doloroso es verles gritando por justicia, suplicando atención, mientras se les impide el paso».

Voy rumbo a la Ciudad de México desde Guadalajara. Son sentimientos agridulces, emociones encontradas las que vivo, porque por un lado me gusta ver los partidos de las diversas selecciones y que México sea sede por tercera vez es una oportunidad de oro, pero por el otro lado, las manifestaciones de las madres buscadoras me conmueven y me da mucha rabia y tristeza ver cómo el dolor las sofoca, súplicando que el Estado haga algo en serio en cuanto a su causa.

En los primeros días de junio el colectivo de Nuevo León Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos intervino una imagen de la Selección Mexicana que les realizaron en el Museo de Antropología, modificando lo que en esa foto panorámica se veía. Es decir, en lugar de números en las playeras verdes de los jugadores se leía la frase: «En dónde están los desaparecidos en México». Lo decíamos en los días de Semana Santa cuando la ONU llamó la atención al gobierno mexicano sobre la grave situación de personas desaparecidas en México y mucho antes: este gobierno no podrá sacudirse este tema que ha insistido no solo en no atender sino ser absolutamente indolente.


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