DIARIO CÍNICO

Por José Antonio Monterrosas Figueiras

«¡Hoy es día Mundial de Drácula!», dice en un video del Instagram la escritora y locutora Gina Jaramillo. Recomienda, además de Drácula de Bram Stoker, uno escrito por el sobrino-bisnieto del chupasangre mayor de la literatura, Drake Stoker, en conjunto con J. D. Barker que se llama Drácula, el origen.

En las primeras páginas de este título editado en 2018, se explica que Bram Stoker fue un niño enfermizo que apenas salía de su casa y que una noche, la fiebre que le asalta casi a diario lo lleva a las puertas de la muerte. Su niñera, Ellen Crone, echa a todo el mundo de la habitación del pequeño y lo salva por medios que nadie conoce.

«Tras este episodio Bram se recupera, y crece su fascinación por Ellen -continúa explicando-. Él y su hermana Matilda descubren cosas muy extrañas de la niñera y antes de que puedan hablar con ella, ésta desaparece de sus vidas. Obsesionado con ella, quince años más tarde los hermanos vuelven a reunirse para encontrarla y sus caminos se cruzan con el del Conde Drácula».

Este libro que está Inspirado por notas y textos escritos por el propio Stoker, que son la precuela de Drácula, señala que revela no sólo el origen de Drácula y el de Bram Stoker, sino la historia de la enigmática mujer que les conecta.

En las dedicatorias de Drácula, el origen, Dacre Stoker agradece a su familia por invitarlo a entrar a su mundo y «por retirar la cortina que ocultaba el tesoro de una infancia». Además da gracias -como no podría serlo- a su tío Bram, por dejar sus palabras por escrito y concluye: «El mundo conoció tu pesadilla; quizá ahora te conozca a ti también».

He conseguido el libro, no lo he leído, hoy es buen día para comenzar a encajarle el colmillo, ¿no? Mientras tanto, curiosamente al poner en el buscador de la plataforma Mubi la palabra «comedia», me lanza como resultado una película que se llama: Chupasangre. Una comedia marxista de vampiros, de 2021.

Este libro que está Inspirado por notas y textos escritos por el propio Stoker, que son la precuela de Drácula, señala que revela no sólo el origen de Drácula y el de Bram Stoker, sino la historia de la enigmática mujer que les conecta.

No pinta nada mal esta historia, no solo porque la actriz principal que es realmente una hermosa, la alemana Lilith Stangenbergque, que es una vampira capitalista que vive en un mansión acompañada de un joven que le lleva el desayuno, sino porque sin duda ésta tiene un humor que me gusta; un tanto sobrio y resolutivo, como ese que vi hace tiempo -y que vuelvo a ver en estos días- en la Hojas de otoño, de Aki Kaurismäki. Cierto, me gusta eso del humor, el romance y la nostalgia de esta última fábula del cineasta filandés, como bien lo definió un periodista en el diario El País, pero sin llegar al nerdismo tipo Wes Anderson en Ateroid city.

Esta película no comienza con un círculo de jóvenes leyendo a Drácula sino El Capital de Karl Marx, donde descubre uno de sus lectores que Marx se refería en distintas partes de su voluminoso libro al vampirismo. En el capítulo 8 que trata sobre la jornada laboral, donde el filósofo y economista analiza los aspectos básicos de la fuerza de trabajo.

Lee el joven con boina y barba: «El capitalista ha comprado la fuerza de trabajo por su valor diario. Ha obtenido pues el derecho de hacer que el obrero trabaje para él durante una jornada. ¿Pero qué es una jornada laboral? El capitalista tiene su propia opinión sobre el límite necesario de la jornada laboral. Como capitalista no es más que capital personificado. Pero el capital tiene un solo impulso vital: absorver la mayor cantidad posible de plusvalía. El capital es trabajo muerto a la manera de un vampiro, solo se reanima al chupar trabajo vivo y vive tanto más cuanto más trabajo vivo chupe»

Seguiré viendo la película filmada por Julian Radlmaier, sobre esa bella mujer vampira llamada Octavia, que se enamoró de un actor de ojos azules, refugiado ruso, de nombre Ljowushka y que parece que se pone entretenida cuando al ir a la playa se corta el pie y una chica que toma el sol, le quita la sangre del dedo gordo con la boca para luego ponerle una curita. También leeré el libro que recomienta Jaramillo una vez terminada la película, cuatrocientas páginas nomás, mientras chupo un poco de vino tinto, ese que dijo David Lynch que hay que beber para tener una larga vida de artista.

José Antonio Monterrosas Figueiras es periodista cultural y cronista de cine. Es editor cínico en Los Cínicos. Ha colaborado en diversas revistas de crítica y periodismo cultural. Conduce el programa Cinismo en vivo.


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