CINISMO / OPINIÓN

Por Emma González

Los sonideros —y sonideras—, bajo sus carpas, improvisan verdaderas cabinas de sonido desde donde mandan saludos y controlan la velocidad y el volumen de la música.. Foto: Emma González

Lo más importante es que no gastas, me dice Sofía Leyva, quien me propuso ir al baile sonidero que se organiza los fines de semana en la emblemática Alameda Central de la Ciudad de México, donde decenas de personas se reúnen para gozar de la música tropical: guarachas, cumbias y salsas.

En cada una de las siete fuentes del parque inaugurado en 1592, de jueves a domingo, desde hace más de veinte años, a partir de las seis de la tarde, se arman las ruedas que transforman una de las plazas públicas más conocidas del país en una pista de baile colectiva. Sobre el piso de mármol, cientos de pies se deslizan siguiendo la melodía de la Guaracha Sabrosona.

Los sonideros —y sonideras—, bajo sus carpas, improvisan verdaderas cabinas de sonido desde donde mandan saludos y controlan la velocidad y el volumen de la música. Cuentan con catálogos exclusivos de grupos de América Latina debido al intercambio estrecho que han mantenido desde hace décadas con países como Colombia, Venezuela, Perú, Ecuador, Chile, Cuba y República Dominicana. Al sonidero lo conocen de aquí hasta la Patagonia, dice Mariana Delgado, gestora cultural.[1]

Ramón Rojo Villa, dueño del Sonido La Changa, cuenta que una vez escuchó en el programa Ídolos de la Matancera que presumían tener los 17 discos de la Sonora Matancera. Les llamó para preguntarles cuáles eran, porque él tenía 60. Los locutores creyeron que mentía. Lo invitaron, los sorprendió, y de ahí se hizo fama.

En octubre de 2023 el entonces jefe de gobierno Martí Batres entregó a la comunidad sonidera la Declaratoria de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Ciudad de México.[2] Hubo decreto, plan de salvaguarda, representante de la UNESCO, discursos sobre identidad, cohesión social y derechos culturales. La secretaria de Cultura prometió trabajar con la UNESCO para implementar el plan de manera muy seria.

La miopía de las “gobernadoras” que dicen ser muy cercanas al pueblo, va a dejar a los extranjeros que tanto les preocupan sin una de las experiencias más vibrantes de la cultura popular en el continente. Mientras los nacionales siguen habitando el margen al que fueron “reubicados”, con la amenaza de expulsión y el hostigamiento constante, no solo aquí sino en otros espacios de la ciudad

Emma González

Menos de dos años después a los sonideros de la Alameda los mandaron a bailar a las orillas del Metro Hidalgo, porque daban mala imagen para el Mundial. ¿Pero quién los mandó para acá? Pues los del gobierno. Dijeron que «la gobernadora» había dicho que nos viniéramos para acá, por el Mundial, porque nos vemos mal, dice un hombre desde la banqueta junto al Templo de San Hipólito, donde el pasado domingo apenas se armaba la rueda.

La Alameda Central se ubica en la alcaldía Cuauhtémoc, a cargo de Alessandra Rojo de la Vega, mientras que la administración de los espacios públicos de relevancia cultural del centro histórico forma parte de las atribuciones del gobierno de Clara Brugada. La orden de expulsión pudo haber venido de cualquiera de las dos, o de ambas. Ambas están más preocupadas en permanecer en campaña, que en gobernar.

La miopía de las “gobernadoras” que dicen ser muy cercanas al pueblo, va a dejar a los extranjeros que tanto les preocupan sin una de las experiencias más vibrantes de la cultura popular en el continente. Mientras los nacionales siguen habitando el margen al que fueron “reubicados”, con la amenaza de expulsión y el hostigamiento constante, no solo aquí sino en otros espacios de la ciudad.[3]

¿Por quién votaste? le pregunté al mismo hombre que me habló sobre las órdenes de la gobernadora, el cual vivía por Viaducto, debajo de un puente.

—Yo no voto. —¿Por qué?

—Para mí todos son iguales.

¿Quién lo desmiente? En la pobreza donde nada es kosher, la música sonidera representa un apapacho. Que el gobierno los haya desplazado de su lugar y resistan en las orillas dice más de México que cualquier manifiesto. Sin embargo, pese al desprecio, la música persiste, el baile y la camaradería. Como documentó Vice en 2024, los sonideros son el verdadero punk.[4]

[1] https://www.youtube.com/watch?v=FFA3ro

[2] https://www.cultura.cdmx.gob.mx/comunicacion/nota/297-23

[3] https://www.revistadelauniversidad.mx/articles/40a134cf-eb6b-4a52-ba03-19ec8e31179b/supervivencia-sonidera

[4] https://www.vice.com/es/article/los-sonideros-son-el-verdadero-punk-yo-no-soy-guapo-y-la-resistencia-musical-del-barrio-en-cdmx/

Emma González es «una mujer de buenas intenciones que ha pavimentado un camino directo y fácil al infierno».


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