DANDYS Y CÍNICOS
«Huesera», Sheinbaum y el presidente más feminista de la historia
No sé si en verdad se está dimensionando lo que significará esta edición del Ariel 65 en Guadalajara, en tiempos de Sheinbaum y el presidente -dicen- más feminista de la historia. Parece ser que vienen muchas sorpresas para esta noche. Así que o es totalmente incendiaria o será la de Huesera, que también ofrecerá un discurso disruptivo pero no sé si alcance para reflejar el momento social y político que vive México como lo hace la película Ruido, de Natalia Beristáin, que no está en la categoría a mejor película.
Por José Antonio Monterrosas Figueiras
I

Fallé en mis pronósticos para la realización de la ceremonia del Ariel de este año, luego de aquel anuncio de Leticia Huijara, la presidenta de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC), sucedida el 11 de octubre de 2022, en donde ella dijo -con la voz quebrada- durante el Ariel 64, que la AMACC no contaba con recursos para poder operar y seguir trabajando como lo había hecho hasta ahora, por lo que se debía hacer una pausa y “explorar caminos alternos para continuar”.
Fue ahí que pensé que en este 2023, el Ariel se realizaría en el Zócalo de la Ciudad de México. Imaginé entonces que sería bajo una carpa, con tarima y sillas de plástico, en donde la gran competencia sería entre las películas: ¡Qué viva Mexico!, de Luis Estrada, y Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades, de Alejandro G. Iñárritu, donde además Damián Alcázar y Daniel Giménez Cacho, los dos rostros de una misma moneda, estarían compitiendo en la categoría a mejor actor y al subir a recibir la estatuilla Alcázar, le podría haber dicho a Giménez Cacho: “Daniel, tu fracaso es mi felicidad”. Hubiera sido, al fin, la reunión de la gran familia mexicana cinematográfica de chairos y fifís, que curiosamente se parece mucho a la que vemos en: ¡Qué viva México! La misma presidenta de la AMACC, Leticia Huijara, actúa en esa película.
Entiendo, por otro lado, que Estrada, argumentando que quería que se viera en cines su película antes que en Netflix, así como Iñárritu lo pudo hacer con Bardo, logró mover su película para marzo de este año, y vaya día para ello, su estreno fue el 23 de marzo de 2023, el mismo día en que se conmemora el asesinato de Luis Donaldo Colosio sucedido en 1994, y digo esto porque no parece mera casualidad, ya que la primera película con la que inició esta pentalogía sobre los últimos cinco sexenios de México, comenzó con La ley de Herodes, que originalmente se llamaría como su guión La ley y la pistola y terminó como ¡Qué viva México! Y yo me pregunto: ¿será acaso que Luis Estrada quiere competir con ¡Qué viva México!, para el Ariel del próximo año, que podría ser el último en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador y coincidir con la entrega de la banda presidencial a la ganadora -o ganador- en la elección presidencial del periodo 2024-2030? A saber, lo que sí sabemos es que este año, los nuevos caminos a explorar para el Ariel, como dijo Huijara, están puestos en Guadalajara. Esto gracias, otra vez, al cineasta Guillermo del Toro, quien se ofreció a pagar las estatuillas, y al gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro (versión pos-Raúl Padilla López), a través de la Secretaría de Turismo, la Secretaría de Cultura y la Agencia Estatal de Entretenimiento de Jalisco, pues la entrega de este reconocimiento se llevará a cabo en el Teatro Degollado.
II

Así que la gran cagada fílmica de Luis Estrada no quedó para esta edición del Ariel 65, pero sí la de Alejandro G. Iñárritu que compite en doce categorías. Resulta sintomático, sin embargo, que las categorías más relevantes, tales como mejor película o mejor dirección, donde también está Iñárritu, sean prácticamente mujeres las que compitan, pero además en tiempos en que ya sabemos que es casi un hecho que México será gobernado, por primera vez, por una mujer –a menos que Marcelo Ebrard acumule lo suficiente desde Movimiento Ciudadano, como es previsible, para quitarle votos a los decepcionados del gobierno de AMLO y a los que jamás votarían por el PRI-, paradójicamente los temas que abordan las cineastas mexicanas son bastante escabrosos, tales como la violencia de género, las mujeres desaparecidas y los feminicidios, bueno, la película que supuestamente es de terror, que es Huesera, la Ópera Prima de la joven cineasta Michelle Garza Cervera, que es además la máxima nominada estando en 17 categorías, es por decir lo menos, un cuento de hadas maternal comparada con las otras tres películas, si quitamos la de Iñárritu, que además es un regodeo narcisista del reoscareado impostor de la gran hazaña del macho mexicano refinado y triunfador.
Así que este sábado, 9 de septiembre, la entrega del Ariel 65 a “lo mejor del cine mexicano” será en Guadalajara, Jalisco. Algo inédito que hace particularmente a esta edición muy interesante porque tradicionalmente, en 77 años, esta se había realizado en el Palacio de Bellas Artes, en la Ciudad de México, y fue a partir de este sexenio, en el de Andrés Manuel López Obrador, que la celebración que lleva acabo la Academia Mexicana de Artes Ciencias Cinematográficas se ha convertido en itinerante por falta de recursos económicos; ha estado en sitios como el Colegio de San Ildefonso, como lo fue el año pasado, o en Cineteca Nacional en 2019, además de haber vivido la sana distancia producto de la pandemia. El caso es que no se había vivido un momento así tan sorpresivo y lleno de incógnitas, como el que sucederá este fin de semana en la capital tapatía y que esperamos estar ahí -a ver si hay un huequito para la prensa independiente-.
III

En estos días previos al Ariel 65, estuve revisando algunas de las películas que estarán en competencia, particularmente me enfoqué en las de la sección a mejor película, que son cinco: Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades, de Alejandro González Iñárritu; El norte sobre el vacío, de Alejandra Márquez Abella; Huesera, de Michelle Garza Cervera; La caída, de Lucía Puenzo y La civil, de Teodora Ana Mihai. Aunque todas son filmes importantes, creo que en esta categoría debió estar la película Ruido, de Natalia Beristáin, que me parece un retrato muy contundente sobre el tema tan doloroso que es el de las mujeres desaparecidas en México. ¿No entiendo por qué fue así?
Ruido es la historia de una madre -actuada magistralmente por Julieta Egurrola-, que busca a su hija que tiene 9 meses de estar desaparecida, lo que la lleva a meterse en situaciones de muy alto riesgo con tal de encontrarla y aunque recibe apoyo de familiares y el de una periodista que termina siendo “levantada”, al final se topa con la ineptitud gubernamental y con la amenaza del crimen organizado, la única salida en la que hace catarsis esta madre destruida, es uniéndose al movimiento feminista. Si bien Ruido está en la sección a mejor dirección, llama la atención que no estuviera en la categoría más importante que es a mejor película, y parece que esto es porque habla de manera directa sobre el momento que vivimos en México, en el que hay miles de desaparecidos y los feminicidios han crecido y cada vez son más crueles. El Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia, por ejemplo, ha informado que de 2015 a 2021, el número de niñas y mujeres desaparecidas y no localizadas en el país aumentó casi el triple. Esta madre buscadora, madre por cierto de la directora de esta película, en alguna parte de la historia se relaciona con jóvenes feministas, las mismas que en la vida real le han reclamado al gobierno de México que haga algo frente a los feminicidios, pero su respuesta ha sido el desprecio incluso la burla indolente, porque según esto quieren “afectar” al gobierno. Andrés Manuel López Obrador las ha calificado de “conservadoras”. No ha faltado quien las llame “fifíministas”, con tal de exonerar al presidente de su omisión en este terrible tema.
En ese sentido, me parece que el premio más esperado de la noche estará entre La Civil o más bien en Huesera; la primera precisamente por el tema que aborda que es sobre mujeres desaparecidas en México, que a diferencia de Ruido, aquí hay un guiño a que los militares sí apoyan a los ciudadanos que buscan a sus familiares -en particular a las madres buscadoras- y que todo los males de hoy, vienen solo de sexenios pasados, además de que está ahí Arcelia Ramírez, quien este año se le ha reconocido en varios festivales, Roberto Fiesco, por ejemplo, presentó un libro sobre ella en la edición pasada del Festival Internacional de Cine en Guadalajara. Su actuación es destacada, pero la historia es un tanto inverosímil. La segunda, Huesera, porque aborda y cuestiona el tema de la maternidad, a través del cine de terror, que la hace muy atractiva y hasta morbosa, aunque su triunfo podría ser en la sección dedicada a las Óperas Primas, sobre todo porque está ahí Manto de gemas, de Natalia López, otra película sórdida y muy estética, en la que se habla de mujeres desaparecidas, levantadas por el crimen organizado solapado por la policía, de familias afectadas por la violencia. Si bien esta película tiene una buena factura y una interesante arquitectura visual, que ya la hemos visto en el cine de Amat Escalante, tiene también una sombra inmensa, ya que la pareja de la directora es Carlos Reygadas, quien se nota que metió mano en la historia y bueno, este realizador ha tenido denuncias de acoso sexual por parte de actrices y cineastas, por lo que el premio podría ser muy polémico en una noche donde pondera el cine realizado por mujeres y que por ello parece que será una ceremonia muy feminista, mejor dárselo a la Huesera.

Y no es que Huesera sea una mala película, es provocadora y novedosa en el cine mexicano, en la que se mezclan elementos como lo místico, lo mágico, lo diabólico en el tema de la maternidad –y en tiempos de la cuarta ola feminista-, hay incluso una quema de una virgen de Guadalupe, por ejemplo, esta película además tiene el palomeo público de Guillermo del Toro desde la tribuna tuitera, Del Toro ha sido fundamental para que la ceremonia del Ariel se realice este año y que además sea en Guadalajara como ya dije –y bueno, el que paga manda, dicen-, la verdad es que creo que es una película que funciona más como un ungüento frente al dolor real, que es el tema de las desaparecidas y los feminicidios en México. Además, estando en Jalisco, seguramente presente el gobernador Enrique Alfaro, acabando de pasar por una crisis tan sonada como la sucedida en Lagos de Moreno, donde hubo la desaparición de cinco jóvenes que siguen sin saber su paradero, no parece ser una buena idea reconocer a filmes que sacudan ese avispero tan doloroso e indignado. Por lo que Huesera, puede ser una muy buena opción y en ese sentido Michelle tendrá una tribuna importante para hacer la gran denuncia de las feministas, en tiempos de la Cuarta Transformación, donde los militares cada vez tienen más poder en un México feminicida.
Aunque personalmente de las cinco que van a mejor película, repito, yo le apostaría a película La caída, de Lucía Puenzo, porque creo que aborda el tema del abuso por parte de los entrenadores a las deportistas de alto rendimiento en México y lo hace de una forma profunda, sensible y que invita a la reflexión más que a las sentencias absolutas en un rubro que además es poco tratado -y denunciado en México- como es el abuso a mujeres en el deporte.
IV

Así que veo dos escenarios; el primero, es que gane a mejor película Huesera, si de alguna forma quieren ocultar la realidad real, porque ya estan hartos de las películas sobre narcos; el segundo que gane La Civil, si quieren verse un tanto aliados de las madres buscadoras, con una película que no es la más crítica al gobierno de López Obrador y al de Enrique Alfaro, sobre esta gran fosa de cadáveres en la que estamos y que es el México de hoy, y en el que hay opacidad del Estado frente a los feminicidios y la violencia hacia las mujeres, es por ello, insisto, que Ruido, que es una película mucho más cruda y más terrorífica que Huesera y más crítica y verosimil que La Civil que no está en esta «categoría», porque esos dos elementos la hacen, por decir lo menos, una película muy incómoda frente a los aplaudidores de un gobierno encabezado por un autócrata machín e indolente, más en tiempos en que ya sabemos, lo que ya sabíamos, que la candidata por el Morena es Claudia Sheinbaum.
Y es que no hay que olvidar que el movimiento feminista empezó a desencajar el rostro del actual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, casi desde que inició su sexenio, al grado de ponerles vallas afuera de Palacio Nacional para que no le rayaran su fachada por el reclamo de poner atención al tema de los feminicidios. El 8M del 2019, por ejemplo, que generó una organización entre mujeres muy vibrante, ocasionó tal ruido en su cabeza que, dicen, fue lo que lo llevó a confirmar que él quería pasar a la posteridad, por un lado, como el presidente más feminista de la historia de México; y por el otro, poder lavarse la cara de desprecio a ese movimiento durante su sexenio, que está a un año de terminar, por lo que para ello, elegiría, por dedazo democrático, a una mujer para continuar con la Cuarta Transformación, pero no cualquiera, sino una que le fuera fiel y que se someta a sus órdenes, de ahí que sea Claudia Sheinbaum Pardo, de ahí que todo el poder del Estado estará puesto en que ella sea su sucesora para la presidencia en el 2024 (me canso ganzo). Y aquí el por qué ni Marcelo Ebrard, quien ahora está en desacuerdo con la elección de Sheinbaum como la candidata, ni ninguno de los cuatro candidatos restantes, saldrían victoriosos jamás, pero había que hacer un circo democrático para decir que no habría dedazo autoritario y patriarcal para esta elección presidencial. #EsClaudia.
V

En fin, que mucho “ruido” fuera y dentro del Ariel en Guadalajara, que por último decir que será interesante ver y oír las acostumbradas expresiones de un gremio muy politizado como es el del cine, pero muy golpeado y poco valorado en este sexenio, algo que muchos de ellos –seguidores de fe ciega- no esperaban que así fuera, sobre todo en tiempos de un supuesto gobierno de izquierda. Aunque eso tampoco está del todo mal, pues no está mal que hayan tenido que mirar hacia Guadalajara, “la provincia”, que no fue por un gusto propio, sino por necesidad, ya que están apoyando en la realización del Ariel de este año el gobierno de Jalisco y Guillermo del Toro, ¿cuántos mandarán algún anuncio desde video agradeciendo el premio porque no vendrán? Ya veremos.
Será además una edición muy feminista, otro rubro que tampoco esperaban que fuera así de cruento y funesto en este sexenio. Saber, además, qué dicen del tema de las candidaturas a la presidencia, a tres días de ya haber ungido a Claudia Sheinbaum como la elegida por el Morena-PT-PVEM para continuar los mandatos de la Cuarta Transformación y por el otro lado, días antes a en que se negociara que Xóchitl Gálvez es la candidata por parte del Frente opositor PAN-PRI-PRD, quien por cierto, en su evento del pasado domingo en la Glorieta del Ángel de la Independencia, la acompañó Cecilia Flores, una madre buscadora de Sonora, que está amenazada por el crimen organizado, que su cabeza tiene precio y quien ha dicho que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador no le abrió las puertas de Palacio Nacional.
Estamos pues frente a una edición muy #metoo-tera y feminista, que será la última o penúltima antes de lo que ya está casi escrito: que México tendrá en el 2024 a su primera presidenta en su historia. No sé si en verdad se está dimensionando lo que significará esta edición número 65 del Ariel en Guadalajara. Parece ser que vienen muchas sorpresas para esta noche. Así que o es totalmente incendiaria o será la de Huesera, que también ofrecerá un discurso disruptivo pero no sé si alcance para reflejar el momento social y político que vive México como lo hace la película Ruido, de Natalia Beristáin. Habrá que seguir reflexionando sobre este México patriarcal que dicen no se va caer sino que lo van a tirar, ¿están seguras que así será o estamos en la antesala de su restauración autoritaria, pero transformada en un rostro de mujer?
C

José Antonio Monterrosas Figueiras es periodista cultural y cronista de cine. Es editor cínico en Los Cínicos. Ha colaborado en diversas revistas de crítica y periodismo cultural. Conduce el programa Cinismo en vivo.






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